¡Qué viva el toreismo! – Opinión de Edgardo Pallares Bossa

Por Edgardo Pallares Bossa (Cartagena de Indias, 24 de mayo de 2026).- Cuando pensaba que en San Isidro las cosas seguirían en un tomo normal, como año tras año suele ocurrir, el viernes en Las Ventas irrumpió un toro como «Cantaor», de Victoriano del Río, y un torero como Sebastián Castella, que enaltecieron el TOREISMO.
¡Qué toro tan bravo, pero tan encastado y con aquel genio del bueno!, que decía Jaime Vélez Piñeres.
Cuánto recuerdo al toro «Clarín», de Manolo González, y a José Mari Manzanares; al toro de Alcurrucén integrado a Julio Aparicio. También a otro de Victoriano del Río con José Tomás. A «Dalia», con Manzanares hijo, al indultado toro de Victorino Martín y un Pablo Romero con Paco Camino. Pero lo del 22 de mayo fue el «non plus ultra».
La conjugación del TOREISMO. La verdadera catarsis festiva de la tauromaquia. Castella se vació con el toro en una faena iniciada con un terrorífico pase cambiado por la espalda y luego enjaretar una clamorosa faena que sometió a la bienvenidista afición de Madrid, que es la que da y quita.
¡Qué tarde tan grande!