{"id":10176,"date":"2016-01-01T23:35:42","date_gmt":"2016-01-02T04:35:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=10176"},"modified":"2016-01-01T23:35:42","modified_gmt":"2016-01-02T04:35:42","slug":"y-manolo-alli-esta-cronica-de-john-zamora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=10176","title":{"rendered":"\u00a1Y Manolo all\u00ed esta\u00bb &#8211; Cr\u00f3nica de John Zamora"},"content":{"rendered":"<p><b>Por John Zamora.- Director Revista Zetta.-\u00a0<\/b>Desde el centro de la tarima que coronaba el escenario de la posesi\u00f3n, Manuel Vicente Duque pase\u00f3 su vista de lado a lado. A su izquierda estaba su familia; a su derecha, el gobernador Dumek Turbay y los comandantes de la Polic\u00eda Bol\u00edvar y la Base Naval. En frente, la concurrencia integrada por amigos, pol\u00edticos, empresarios, dirigentes, ciudadanos an\u00f3nimos y sus colegas de la prensa.<\/p>\n<p>Desde all\u00ed pudo haber visto tambi\u00e9n algo de su pasado, de esos que se aparecen como instant\u00e1neas fotogr\u00e1ficas. Recordar cuando al grito de \u201cManolo va\u201d se present\u00f3 indignado en el camell\u00f3n de los M\u00e1rtires para rechazar la decisi\u00f3n de la Registradur\u00eda de negar el registro de las firmas de Primero la Gente. O cuando, meses atr\u00e1s, sali\u00f3 de RCN y se embarc\u00f3 en la campa\u00f1a que lo ten\u00eda en ese momento a punto de leer su discurso como nuevo alcalde de Cartagena. O momentos m\u00e1s emotivos, como la infancia en Blas de Lezo, o las \u00e9pocas del colegio Salesiano, o las aventuras universitarias en el Externado de Colombia; o las emociones de la Serie Mundial de B\u00e9isbol de 1994 cuando Orlando Cabrera gan\u00f3 con Boston; o los cientos de servicios sociales en las madrugadas del Noticiero Popular.<\/p>\n<p>Pero la mejor vista desde all\u00ed era la del futuro de Cartagena. Los pr\u00f3ximos cuatro a\u00f1os de enorme responsabilidad, para los cuales lanz\u00f3 una propuesta que respald\u00f3 la gente, y para le que conform\u00f3 un equipo de trabajo que deber\u00e1 conjugar dos condiciones: compromiso y resultados.<\/p>\n<p>Buena parte de ese equipo estaba en primera fila, esperando la confirmaci\u00f3n de su nombramiento con la lectura del primer decreto del alcalde Duque, que estaba en la parte final del libreto. Y as\u00ed fue. Posaron para la foto, nombrados y posesionados.<\/p>\n<p>Bajo una cielo nublado aunque sin amago de lluvia, el declinar de la tarde cobij\u00f3 la posesi\u00f3n del alcalde en el parqueadero del Coliseo de Combate, en lo que fue una ceremonia que por sencilla y emotiva, result\u00f3 corta y efectiva.<\/p>\n<p>Muy pronto los invitados coparon las sillas destinadas y, sobre una alfombra roja situada en el costado interno, apareci\u00f3 el se\u00f1or alcalde de Cartagena, con un elegante traje beige, corbata y el collar y la medalla que le entreg\u00f3 un d\u00eda atr\u00e1s su antecesor Dionisio V\u00e9lez.<\/p>\n<p>Se dirigi\u00f3 de inmediato a la solitaria silla que presid\u00eda la tarima, frente a la cual estaba el escritorio sobre el que descansar\u00eda el acta de posesi\u00f3n que ley\u00f3 la notaria segunda del circulo de Cartagena, Eudenis Casas Bertel. Manolo jur\u00f3 y firm\u00f3 el acta. \u00a1Ya era alcalde!<\/p>\n<p>Sus primeras palabras como alcalde fueron para resaltar el talento de un grupo de j\u00f3venes que, a rengl\u00f3n seguido, ejecut\u00f3 \u201cRebeli\u00f3n\u201d de Joe Arroyo y \u201cColombia tierra querida\u201d de Lucho Berm\u00fadez.<\/p>\n<p>Junto al atril, se qued\u00f3 de pie escuchando el concierto, a veces con una mano en e bolsillo, un adem\u00e1n que siempre le ha distinguido.<\/p>\n<p>Tras los aplausos para esos chicos ejemplares, vino el discurso. Bien instrumentado, bien le\u00eddo, bien entendido. Fue un gran discurso porque fue aut\u00e9ntico, sin pretensiones oratorias barrocas, con un resumen claro de sus prop\u00f3sitos de gobierno.<\/p>\n<p>En toda la ceremonia, a Manolo no se le not\u00f3 en ning\u00fan momento ni un \u00e1pice de nerviosismo. Desde que lleg\u00f3 y hasta ese momento estuvo aplomado, tranquilo, sin ansiedad.<\/p>\n<p>No obstante, al aludir a don Manuel y do\u00f1a Yolanda \u2013sus padres- y mencionar a Viviana \u2013su esposa- y sus hijos Sebasti\u00e1n y Manolo, tuvo que contener el llanto y modular el tono quebrado de su voz. Era la emoci\u00f3n de un hombre de familia, un noble de coraz\u00f3n, que le pidi\u00f3 paciencia a ellos \u201cporque he decidido quitarles un poco del tiempo que he dedicado siempre a mi hogar para dedicarlo al hogar grande que es mi Cartagena\u201d.<\/p>\n<p>Al final del discurso, al final de la posesi\u00f3n de sus secretarios, se encendieron unos luminosos volcanes que sirvieron de marco para la foto final: Manolo y su familia saludando a Cartagena.<\/p>\n<p>Un hombre noble, un profesional ejemplar, un padre y un esposo. Un ser humano especial es el nuevo alcalde de Cartagena. No se equivocaron los que en el momento m\u00e1s dif\u00edcil de la campa\u00f1a acu\u00f1aron el grito de batalla: \u00a1Manolo va!&#8230; \u00a1Y Manolo all\u00ed est\u00e1!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por John Zamora.- Director Revista Zetta.-\u00a0Desde el centro de la tarima que coronaba el escenario de la posesi\u00f3n, Manuel Vicente Duque pase\u00f3 su vista de lado a lado. A su izquierda estaba su familia; a su derecha, el gobernador Dumek Turbay y los comandantes de la Polic\u00eda Bol\u00edvar y la Base Naval. En frente, la concurrencia integrada por amigos, pol\u00edticos, empresarios, dirigentes, ciudadanos an\u00f3nimos y sus colegas de la prensa. Desde all\u00ed pudo haber visto tambi\u00e9n algo de su pasado, de esos que se aparecen como instant\u00e1neas fotogr\u00e1ficas. 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