{"id":13395,"date":"2016-05-27T06:05:35","date_gmt":"2016-05-27T11:05:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=13395"},"modified":"2016-05-27T07:00:52","modified_gmt":"2016-05-27T12:00:52","slug":"investigacion-muestra-grave-perdida-arboles-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=13395","title":{"rendered":"Investigaci\u00f3n muestra grave p\u00e9rdida de \u00e1rboles en la ciudad"},"content":{"rendered":"<p> Durante los meses de noviembre de 2015 hasta marzo de este a\u00f1o, estudiantes del programa de Biolog\u00eda de la Universidad de Cartagena y miembros del grupo de investigaci\u00f3n del mismo, desarrollaron un estudio bot\u00e1nico de an\u00e1lisis visual sobre los \u00e1rboles que han muerto recientemente en diferentes zonas de la ciudad. <\/p>\n<p>Para la realizaci\u00f3n de este estudio recorrieron la avenida Pedro de Heredia con el fin de  para clasificar las especies afectadas por distintos razones: la falta de riego, la presencia de la planta par\u00e1sita cagada de pajarita y los efectos del Fen\u00f3meno de El Ni\u00f1o, que a\u00fan no finaliza.<\/p>\n<p>El grupo Qu\u00edmica de Medicamentos, desde su l\u00ednea de ecolog\u00eda de la conservaci\u00f3n de la flora y la fauna silvestre reportan la muerte de m\u00e1s de 2000 \u00e1rboles de distintas especies en la ciudad lo que representa aproximadamente 15 hect\u00e1reas de cobertura vegetal.<\/p>\n<p>El grupo de investigaci\u00f3n llama la atenci\u00f3n sobre este problema que tambi\u00e9n es recurrente en el pa\u00eds, pues las actividades humanas impactan notablemente la cobertura vegetal. Asimismo, manifiestan que las autoridades locales no le han apuntado de manera cient\u00edfica a la ecolog\u00eda de la ciudad.<br \/>\n<strong><br \/>\nObservaciones que deja la investigaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES2-300x187.jpg\" alt=\"ARBOLES2\" width=\"300\" height=\"187\" class=\"alignright size-medium wp-image-13396\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES2-300x187.jpg 300w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES2-234x146.jpg 234w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES2-50x31.jpg 50w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES2-120x75.jpg 120w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES2.jpg 570w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES3-300x187.jpg\" alt=\"ARBOLES3\" width=\"300\" height=\"187\" class=\"alignright size-medium wp-image-13397\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES3-300x187.jpg 300w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES3-234x146.jpg 234w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES3-50x31.jpg 50w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES3-120x75.jpg 120w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES3.jpg 570w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES4-300x187.jpg\" alt=\"ARBOLES4\" width=\"300\" height=\"187\" class=\"alignright size-medium wp-image-13398\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES4-300x187.jpg 300w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES4-234x146.jpg 234w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES4-50x31.jpg 50w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES4-120x75.jpg 120w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/ARBOLES4.jpg 570w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Una de las especies m\u00e1s afectadas con 523 individuos, es el Roble Morado (Tabebuia rosea), \u00e1rbol propio de los ambientes tropicales, con una altura entre 25 y 35 metros y que en la ciudad es com\u00fan encontrarlo. A estos le siguen los almendros (Terminalia catappa) con 380 individuos identificados, y 120 uvitas de playa (Coccoloba uvifera).<\/p>\n<p>De \u00e1rboles como La bonga y Los campanos que proveen sombra de hasta m\u00e1s de 160 m2 por planta, se encontraron 52 individuos muertos  que representan un \u00e1rea importante de las 15 hect\u00e1reas de cobertura.<\/p>\n<p> \u201cNotamos que una gran cantidad de los \u00e1rboles de las principales avenidas no ten\u00edan follaje o algunos estaban secos, y decidimos hacer un conteo de los \u00e1rboles, generalmente tomamos \u00e1rboles que son muy grandes, que tienen entre cinco y cincuenta a\u00f1os\u201d, expresa Erick Torres, estudiante del programa de Biolog\u00eda y participante del estudio.  <\/p>\n<p>Con el estudio se abarc\u00f3 el 30% del territorio de la ciudad y los estudiantes, calcularon que, en promedio, estos \u00e1rboles aportan un \u00e1rea de sombra de 78 m2.<\/p>\n<p>Otras especies importantes por su resistencia a ecosistemas salinos son el Coco (Cocos nucifera) y palma real (Roystonea regia), que representaron alrededor de 63 muertes. Algo que se resalta en la investigaci\u00f3n  es que las especies de caucho (Ficus spp) son las m\u00e1s resistentes a estos climas, pero la comunidad y algunas estrategias gubernamentales se han encargado de podarlos irracionalmente, lo que conlleva a su deterioro irreversible y su muerte en un tiempo m\u00e1s corto.<\/p>\n<p>Son varias las razones para que los \u00e1rboles sufran esta afectaci\u00f3n. El 28% de los robles y almendros cuentan con la planta hemipar\u00e1sita cagada de pajarita. La planta crece bajo condiciones naturales y se alimenta de la corteza del \u00e1rbol de donde extrae agua y sales minerales, y es diseminada por las aves migratorias que se alimentan de frutos y semillas de los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los investigadores, la muerte de los ejemplares no es resultado \u00fanicamente de causas ambientales, es com\u00fan encontrar \u00e1rboles en sectores como avenidas, parques abandonados y casas donde se presenta poco riego, que sumado a los efectos de la sequ\u00eda del Fen\u00f3meno de El Ni\u00f1o, agudizan la situaci\u00f3n de la flora de la ciudad.<\/p>\n<p>El profesor Harold G\u00f3mez, director del grupo de investigaci\u00f3n, rese\u00f1a que algunos de los ecosistemas afectados son el Cerro de la Popa y el Esp\u00edritu del Manglar. \u201cSe han ido deteriorando a la vista de los cartageneros, quienes contemplan diariamente la sequ\u00eda y p\u00e9rdida del habitad debido adem\u00e1s a procesos antropog\u00e9nicos como la tala indiscriminada de especies como lo son los mangles, lo que a su vez da una idea de compromisos ambientales  de nuestras instituciones p\u00fablicas y privadas dirigidos hacia la conservaci\u00f3n de nuestra biodiversidad\u201d, manifiesta el docente.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante los meses de noviembre de 2015 hasta marzo de este a\u00f1o, estudiantes del programa de Biolog\u00eda de la Universidad de Cartagena y miembros del grupo de investigaci\u00f3n del mismo, desarrollaron un estudio bot\u00e1nico de an\u00e1lisis visual sobre los \u00e1rboles que han muerto recientemente en diferentes zonas de la ciudad. 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