{"id":18851,"date":"2017-02-06T23:27:18","date_gmt":"2017-02-07T04:27:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=18851"},"modified":"2017-02-06T23:27:18","modified_gmt":"2017-02-07T04:27:18","slug":"invento-los-antitaurinos-columna-antonio-caballero-revista-semana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=18851","title":{"rendered":"El invento de los antitaurinos &#8211; Columna de Antonio Caballero en Revista Semana"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><span style=\"color: #0000ff;\"><strong>N. de la R.- Por considerarlo un texto di\u00e1fano, certero y esclarecedor, reproducimos esta columna del periodista Antonio Caballero, publicado en la presente semana por la Revista Semana:<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong>Los antitaurinos no saben por qu\u00e9 se torea, ni por qu\u00e9 se va a los toros. Pero en vez de intentar averiguarlo, se inventan un porqu\u00e9: por sadismo, por amor a la sangre derramada.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p class=\"medium-size-text\">El problema detr\u00e1s del debate sobre las corridas de toros es la ignorancia. Los enemigos de la fiesta de los toros, sean animalistas sinceros o politiqueros sin escr\u00fapulos, no saben de qu\u00e9 est\u00e1n hablando: no saben qu\u00e9 es, en qu\u00e9 consiste, la fiesta de los toros. No pretendo, por su- puesto, que la conozcan en detalle: sus or\u00edgenes m\u00edticos, la multiplicidad de sus significados, su historia en los \u00faltimos siglos, sus efem\u00e9rides tr\u00e1gicas, sus reglamentaciones burocr\u00e1ticas. Lo que vuelve imposible la discusi\u00f3n con ellos es que no saben por qu\u00e9 ni para qu\u00e9 se torea. Como quien no sabe para qu\u00e9 se baila, o para qu\u00e9 se compone m\u00fasica, y, por no entender el sentido de esas actividades, decide condenarlas tach\u00e1ndolas de inmorales.<\/p>\n<p>Por su valor ilustrativo, y no por buscar el prestigio de autoridades, traigo a cuento una an\u00e9cdota pict\u00f3rico-taurina. Le pregunt\u00f3 una vez el pintor Pablo Picasso a su amigo el matador de toros Luis Miguel Domingu\u00edn: \u201c\u00bfT\u00fa por qu\u00e9 toreas?\u201d. Y Domingu\u00edn le pregunt\u00f3 a su vez: \u201c\u00bfT\u00fa por qu\u00e9 pintas?\u201d.<\/p>\n<p>Los antitaurinos no saben por qu\u00e9 se torea, ni por qu\u00e9 se va a los toros. Pero en vez de intentar averiguarlo, se inventan un porqu\u00e9: por sadismo, dicen: por amor a la sangre violentamente derramada; por placer en el dolor y la muerte de bellos animales; por complacencia morbosa en la tortura. De nada sirve que toreros y aficionados les expliquemos un\u00e1nimemente que no es as\u00ed, y que si esos fueran los elementos que constituyen el toreo y la afici\u00f3n nosotros no ser\u00edamos ni toreros ni aficionados a los toros. De nada sirve que ese perfil de crueldad torpe y gratuita corresponda m\u00e1s bien al de muchos de los antitaurinos: como los que vimos el otro domingo en Bogot\u00e1 tirando piedras y gargajos y gritando insultos, o como los que en las redes sociales lanzan amenazas de violencia contra los aficionados o se alegran al enterarse de que un torero ha muerto en el ruedo. No quieren saber en qu\u00e9 consiste lo que de antemano desprecian y condenan. Prefieren creer en su propio invento, y es ese invento grotesco lo que no les gusta.<\/p>\n<p class=\"medium-size-text\">Con raz\u00f3n. A nosotros tampoco. Lo que nos gusta no es la tortura, sino el arte del toreo. La belleza del juego, el valor del combate, el sentido del sacrificio: todo lo que los toros son, y que los antitaurinos no quieren ver que son, y sustituyen en su argumentaci\u00f3n autista por una caricatura esperp\u00e9ntica.<\/p>\n<p>Y el juicio al respecto \u2013como todo en Colombia, pa\u00eds obcecadamente leguleyo\u2013 se remonta hasta las altas cortes. La cosa estaba en que la Corte Constitucional hab\u00eda exceptuado las corridas de toros (y el coleo, y las ri\u00f1as de gallos) de la ley que proh\u00edbe el maltrato a los animales. Pero, como es habitual en Colombia, hubo demandas al respecto. La misma corte (aunque con otros jueces) acaba de sacarle el quite a una ponencia del magistrado Alejandro Linares que dejaba as\u00ed las cosas, y le chut\u00f3 la decisi\u00f3n definitiva (aunque demandable) al Congreso, que deber\u00e1 tomarla en dos a\u00f1os mediante una ley. Pero todav\u00eda est\u00e1 por debatir en la corte otra ponencia, a cargo del magistrado Alberto Rojas R\u00edos, que propone algo tan dif\u00edcil como la cuadratura del c\u00edrculo. Corridas de toros en las que \u201cse proscriban y eviten los sufrimientos, dolores y malos tratos a los animales como seres sintientes\u201d. Es decir, sin combatir con los toros. Sin herirlos: ni con la puya del picador (habr\u00e1 que eliminar el tercio de varas); ni con las banderillas de los peones (habr\u00e1 que suprimir el tercio de banderillas); ni, desde luego, con el estoque del matador: tampoco habr\u00e1 tercio de muerte. \u00bfC\u00f3mo se har\u00e1 para eliminar los tres tercios de la corrida sin eliminar la corrida? El magistrado da una soluci\u00f3n: \u201cComo se hace en Francia y Portugal\u201d.<\/p>\n<p class=\"medium-size-text\">La idea viene, como sucede entre los antitaurinos, de una informaci\u00f3n inventada: la de que en esos pa\u00edses no se mata a los toros. Al magistrado Rojas le habr\u00eda bastado con informarse mejor. En todas las plazas de Francia -en Nimes, en Arles, en Mont de Marsan, en Bayonne- se mata a estoque a los toros, tal como se hace en Espa\u00f1a y -todav\u00eda- en Colombia. Y en las de Portugal se los mata tambi\u00e9n, pero no a estoque: se los apuntilla fuera de la vista del p\u00fablico, en los corrales de la plaza, y al d\u00eda siguiente de la corrida.<\/p>\n<p>Tampoco eso dar\u00eda satisfacci\u00f3n a los antitaurinos, que lo que quieren no es que no se mate a los toros, sino que no se los toree. Que no se los lleve en cami\u00f3n del campo a la plaza, lo cual los somete a un cruel estr\u00e9s; que no los asuste el griter\u00edo del p\u00fablico; que no los fatiguen las incitaciones y los enga\u00f1os de la capa y la muleta. En resumen: que las corridas de toros se hagan sin toros.<\/p>\n<p class=\"medium-size-text\">Lo cual tiene, curiosamente, un precedente en el anecdotario taurino, en este caso taurino-musical. Hace un siglo el gran torero Rafael Guerra, Guerrita, ya retirado y rico, era el due\u00f1o del \u00fanico teatro que hab\u00eda en la ciudad de C\u00f3rdoba. Lleg\u00f3 all\u00e1 en una gira de conciertos el famoso pianista Arturo Rubinstein, y Guerrita, que de su juventud borrascosa recordaba el piano como un instrumento propio de burdeles, se neg\u00f3 a prestar su teatro, que era un teatro decente. Acudieron a su verg\u00fcenza torera: Rubinstein, le dijeron, tambi\u00e9n era un artista, como \u00e9l. Y Guerrita cedi\u00f3, magn\u00e1nimo, diciendo: \u201cEl se\u00f1or Rubinstein puede dar su concierto; pero sin piano\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>N. de la R.- Por considerarlo un texto di\u00e1fano, certero y esclarecedor, reproducimos esta columna del periodista Antonio Caballero, publicado en la presente semana por la Revista Semana: Los antitaurinos no saben por qu\u00e9 se torea, ni por qu\u00e9 se va a los toros. Pero en vez de intentar averiguarlo, se inventan un porqu\u00e9: por sadismo, por amor a la sangre derramada. El problema detr\u00e1s del debate sobre las corridas de toros es la ignorancia. 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