{"id":23184,"date":"2017-11-11T10:29:19","date_gmt":"2017-11-11T15:29:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=23184"},"modified":"2017-11-11T10:29:19","modified_gmt":"2017-11-11T15:29:19","slug":"una-tradicion-mil-anos-opinion-alvaro-royo-desde-xiamen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=23184","title":{"rendered":"Una tradici\u00f3n de mil a\u00f1os \u2013 Opini\u00f3n de \u00c1lvaro Royo desde Xiamen"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"color: #0000ff;\">Por \u00c1lvaro Royo (Especial para Revista Zetta).-<\/span> <span style=\"color: #008000;\">(Xiamen \u2013 China).-<\/span><\/strong> Como hoy en Cartagena es domingo de resaca he querido escribir sobre una tradici\u00f3n que si bien se acab\u00f3 por all\u00e1 en los a\u00f1os 50 del siglo XX, form\u00f3 parte de la vida diaria en China por casi mil a\u00f1os y no deja de causar escalofr\u00edo solo de saber que mujeres fueron sometidas a esta tortura que ten\u00eda rango y daba status social.<\/p>\n<p><strong>Historia<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-23187\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b1-300x210.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"210\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b1-300x210.jpg 300w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b1-209x146.jpg 209w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b1-50x35.jpg 50w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b1-107x75.jpg 107w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b1.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>La leyenda cuenta que por all\u00e1 en el siglo X el emperador Li Yu mand\u00f3 a vendar los pies a su concubina favorita para ponerla a bailar sobre una mesa que ten\u00eda esculpida una flor de Loto, luego las bailarinas del palacio imperial continuaron con la tradici\u00f3n de vendarse los pies para aumentar la gracia al bailar y resaltar la belleza de estos. Esta pr\u00e1ctica se fue dando a conocer y luego se populariz\u00f3 en todas las clases sociales y ya en el siglo XVl todas las mujeres chinas la ten\u00edan como una pr\u00e1ctica habitual<\/p>\n<p>Lo que en un principio fue para realzar los movimientos y hacerlos m\u00e1s graciosos, con el tiempo se fue usando para todo lo contrario, para limitar los movimientos de las mujeres y\u00a0 consolidar los principios confucianos que eran la virtud, la maternidad, la vida dom\u00e9stica y el trabajo manual; ya luego era imprescindible que toda mujer para aspirar a un buen marido deb\u00eda tener pies de Loto, pero no solamente esto, para que estos fueran una obra de ate y objeto de deseo deb\u00edan tener no m\u00e1s de 7 cent\u00edmetros de largo, ser puntiagudos,\u00a0 arqueados, suaves y sim\u00e9tricos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfDesde cu\u00e1ndo?<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-23189\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b4-238x300.jpg\" alt=\"\" width=\"238\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b4-238x300.jpg 238w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b4-116x146.jpg 116w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b4-40x50.jpg 40w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b4-59x75.jpg 59w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b4.jpg 620w\" sizes=\"auto, (max-width: 238px) 100vw, 238px\" \/>El momento para iniciar este proceso, que deb\u00eda comenzar desde la infancia, se decid\u00eda mediante una consulta astrol\u00f3gica y en ese preciso momento la madre le cortaba las u\u00f1as de los pies a la ni\u00f1a para luego fracturarle el hueso de los cuatro dedos menores,\u00a0 vendarlos y presionarlos contra el tal\u00f3n con una mezcla de hierbas y sangre de animal para evitar infecciones; esto causaba un dolor insoportable pero deb\u00eda hacerse hasta que el nervio muriera y ya no sintiera dolor. Esta venda se deb\u00eda cambiar por unas limpias cada dos d\u00edas y repetir ese proceso durante diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>Durante los dos primeros a\u00f1os el dolor no cesaba y ya el pie pod\u00eda medir 10 cent\u00edmetros pero hab\u00eda que continuar con el proceso y apretando m\u00e1s hasta que el pie finalmente midiera 7 cent\u00edmetros. La medida ideal<\/p>\n<p><strong>\u00a1Para que no te escapes!<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-23190\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b7-300x168.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b7-300x168.jpg 300w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b7-260x146.jpg 260w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b7-50x28.jpg 50w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b7-134x75.jpg 134w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b7.jpg 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>No deb\u00eda ser muy buen negocio el vendar los pies a tu hija en la casa ya que no podr\u00eda ayudar con las labores dom\u00e9sticas, adem\u00e1s que sus movimientos iban a ser bastante limitados en una \u00e9poca donde caminar era b\u00e1sico para llevar una vida normal. Pero todo esto pasaba a un segundo plano al saber que con los pies vendados podr\u00edas aspirar tener un marido y una familia.<\/p>\n<p>Aunque era considerado un punto de feminidad, sensualidad y belleza dentro de la tradici\u00f3n china, hay serios indicios hist\u00f3ricos de que el fin \u00faltimo era limitar los movimientos de las mujeres ya que estas, al tener los pies atrofiados, no podr\u00edan ir muy lejos de casa, siempre estar\u00edan all\u00ed y nunca podr\u00edan escaparse por muy mal que la trataran, ya que solo podr\u00eda caminar unos cuantos metros fuera de casa.<\/p>\n<p>Si no ten\u00eda los pies vendados era porque la familia era muy pobre que no pod\u00eda darse el lujo de limitar sus movimientos, ya que ten\u00eda que trabajar, por eso los pies vendados eran s\u00edmbolo de estatus y de una posici\u00f3n social alta.<\/p>\n<p><strong>\u00bfHasta cu\u00e1ndo?<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-23186\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07-229x300.jpg\" alt=\"\" width=\"229\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07-229x300.jpg 229w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07-111x146.jpg 111w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07-38x50.jpg 38w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07-57x75.jpg 57w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/07.jpg 457w\" sizes=\"auto, (max-width: 229px) 100vw, 229px\" \/>En el a\u00f1o de 1911 se prohibi\u00f3 oficialmente en China esta pr\u00e1ctica, pero como toda tradici\u00f3n, la gente sigui\u00f3 haci\u00e9ndolo y no fue sino hasta el a\u00f1o de 1957, ya con el Partido Comunista en el poder, cuando se comenz\u00f3 a judicializar y a perseguir a quien la practicara y marc\u00f3 el fin de esta tortura milenaria<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1Un abrazo!<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>Alvaro Royo<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"mailto:enchina@gmail.com\">enchina@gmail.com<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.alvaroroyo.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.alvaroroyo.com<\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>0086-13559231344<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-23188\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b3-300x203.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"203\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b3-300x203.jpg 300w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b3-215x146.jpg 215w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b3-50x34.jpg 50w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b3-111x75.jpg 111w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/b3.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por \u00c1lvaro Royo (Especial para Revista Zetta).- (Xiamen \u2013 China).- Como hoy en Cartagena es domingo de resaca he querido escribir sobre una tradici\u00f3n que si bien se acab\u00f3 por all\u00e1 en los a\u00f1os 50 del siglo XX, form\u00f3 parte de la vida diaria en China por casi mil a\u00f1os y no deja de causar escalofr\u00edo solo de saber que mujeres fueron sometidas a esta tortura que ten\u00eda rango y daba status social. Historia La leyenda cuenta que por all\u00e1 en el siglo X el emperador Li Yu mand\u00f3 a&#8230; <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":23185,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[75,44,65],"tags":[],"class_list":["post-23184","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-destacada","category-materiagris","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/23184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=23184"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/23184\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/23185"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=23184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=23184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=23184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}