{"id":23562,"date":"2017-12-18T23:30:19","date_gmt":"2017-12-19T04:30:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=23562"},"modified":"2017-12-19T17:34:06","modified_gmt":"2017-12-19T22:34:06","slug":"la-necesidad-caminar-hacia-una-cartagena-todos-todos-opinion-daniel-e-florez-munoz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=23562","title":{"rendered":"La necesidad de caminar hacia una Cartagena de todos y para todos \u2013 Opini\u00f3n de Daniel E. Fl\u00f3rez Mu\u00f1oz"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Daniel E. Fl\u00f3rez Mu\u00f1oz (Especial para Revista Zetta).- <\/strong>Cartagena de Indias, esa ciudad que es desde muchos lugares del mundo vista como un s\u00edmbolo de libertad y lucha popular, un escenario de gesta de procesos pol\u00edticos orientados a la reivindicaci\u00f3n de los inaplazables principios de la dignidad humana y la democracia. Esa ciudad que en su momento vio marchar al libertador aquel octubre de 1812, y que luego encontr\u00f3 en figuras como Pedro Romero un arquitecto insignia al coraje y la valent\u00eda de atreverse a levantar la voz contra el opresor, contra aquel que niega la voluntad de los muchos para imponer los mezquinos intereses de los pocos. Ejemplo de resistencia y ejemplo de lucha por la soberan\u00eda, eso es en historia lo que Cartagena significa, y ese es el legado que hoy m\u00e1s que nunca conviene tener presente. Fueron los tiempos de crisis los que nos hicieron grandes, en ese momento no fuimos inferiores a las dificultades y estoy seguro que en la crisis de hoy tampoco lo seremos.<\/p>\n<p>El presente al que asiste la ciudad dista enormemente del tama\u00f1o y honor de su legado. La misma que un d\u00eda fue s\u00edmbolo de democracia, hoy representa el \u00faltimo estertor de una \u00e9lite pol\u00edtica que ha hecho de lo p\u00fablico y de las instituciones estatales, simples plataformas para afianzar un poder que ha marchado \u00fanicamente en beneficio de aquellos, que ayer al igual que hoy, consideran solo a los suyos como depositarios del divino derecho de ser parte de la ciudad.<\/p>\n<p>Esa \u00e9lite que hizo de esta ciudad una lugar donde las oportunidades son para unos pocos, donde el progreso, la seguridad y el porvenir son beneficios marcados por estratos sociales y color de piel; ha actuado hist\u00f3ricamente sobre la convicci\u00f3n de que su poder ser\u00eda para siempre, sin embargo vemos como poco a poco los velos tras los cuales se escond\u00eda la realidad han ido cedido ante la fuerza de los hechos, los esc\u00e1ndalos cada vez son menos olvidados y las castas pol\u00edticas caminan hoy mostrado su verdadero rostro, ha quedado por fin manifiesta la mentira de su representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Son ellos, esa casta decadente, la que usando la popularidad de quienes se ve\u00edan como pueblo, gobernaron a trav\u00e9s de cuerpo ajeno esta ciudad, cerrando as\u00ed la posibilidad de que en el ma\u00f1ana los cartageneros pudieran creer nuevamente en quien se parece a ellos, a quien es de nuestro color y habla como nosotros, vecino, un amigo, una persona de su pueblo y para su pueblo. Pero al mismo tiempo, esta estafa de las \u00e9lites que maquillaron sus estructuras con ropaje de barrio, ha permitido el despertar en una ciudadan\u00eda que abre los ojos ante el enga\u00f1o de quienes se sintieron due\u00f1os absolutos de los destinos de la ciudad. He visto con mis ojos, c\u00f3mo estas gentes, multitudes en los barrios de la ciudad, despiertan para mirar la realidad de nuestra democracia y asumen el compromiso de sentar unas nuevas bases sobre las cuales pensar la gesti\u00f3n p\u00fablica y la participaci\u00f3n ciudadana, bases que efectivamente respondan a las necesidades de la totalidad de las personas de la ciudad, una ciudad que sea tanto para los empresarios como para el desempleado, para el trabajador informal y para la madre familia, una ciudad verdaderamente para todos en la que la corrupci\u00f3n y avaricia deje de alimentar el actuar de las familias que siguen queriendo dirigir los destinos de la ciudad de forma independiente de los intereses de las mayor\u00edas y las necesidades de su pueblo.<\/p>\n<p>Es hora de refundar Cartagena, sobre la base afectiva de quien siente que es su ciudad, su hogar, ese sentido de pertenencia que nos hace defender lo que es de uno es lo que ha sido olvidado por buena parte de aquellos que hoy son responsables del desprestigio institucional y la corrupci\u00f3n que ha escandalizado la ciudad. Querer a Cartagena, ese debe ser el primer mandato \u00e9tico de cualquier persona que aspire a ostentar cualquier alta dignidad p\u00fablica en la ciudad.<\/p>\n<p>Toda crisis supone una dificultad, pero fundamentalmente supone una oportunidad para cambiar y as\u00ed mejorar las cosas. Debemos ser conscientes de que esta ciudad hoy m\u00e1s que nunca requiere una transformaci\u00f3n estructural de la forma en la que se ejerce el poder y la forma en la que la ciudadan\u00eda asume su soberano lugar democr\u00e1tico. Por esa raz\u00f3n, entre todos debemos emprender la tarea de construir una ciudad para todos, una ciudad que sea reflejo de nuestro proyecto de vida, que sea la ciudad que queremos y no la que nos toca vivir, aquella ciudad reducida a los desechos de las mordaces fauces de la corrupci\u00f3n y el nepotismo.<\/p>\n<p>El pueblo debe asumir la defensa de su ciudad y el primer paso para eso es asumirse como actor pol\u00edtico libre y soberano. Reclamar ese lugar implica asumirse como responsable directo de los rumbos de la ciudad y arquitecto de su porvenir. Hoy la lucha por la democracia, una democracia decente y plural, participativa y deliberante debe ser una de las principales banderas que enarbolar cualquier proceso de reconstrucci\u00f3n de ciudad. Los pol\u00edticos tradicionales, las casas electorales y falsos caudillismos nos han llevado al crisis en la que estamos, no ser\u00e1n ellos los que contribuyan a superar el problema porque en primer lugar son ellos parte del problema, es el pueblo libre en \u00fanico que puede actuar colectivamente y transformar para siempre la ciudad que dejaremos a nuestros hijos. Es hora de abrazar la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica y fortalecer los liderazgos comunitarios, renovar la pol\u00edtica y extirpar de ra\u00edz aquellas pr\u00e1cticas que han mantenido el orden que pretendemos superar de una vez por todas. Somos nosotros, la gente del com\u00fan la que puede en este momento dar ox\u00edgeno a una ciudad que se muere por el ego\u00edsmo de sus dirigentes y el conformismo pesimista de algunos de sus habitantes. Todo mero espectador en una situaci\u00f3n de crisis, de abierta injusticia, es un c\u00f3mplice o un cobarde. Este pueblo ha demostrado en la historia no ser ni lo uno ni lo otro, por eso conf\u00edo que no lo seremos.<\/p>\n<p>Las elecciones at\u00edpicas ser\u00e1n el momento para que asumamos la tarea de mando y de combate y construyamos juntos la ciudad que deseamos. Esta ciudad merece volver a ser grande y para eso necesitamos que cada uno de nosotros est\u00e9 dispuesto, al igual que en su momento lo hicieron los pr\u00f3ceres, a escribir la historia y definir el rumbo. Es nuestro momento, ahora nos toca a nosotros seguir caminando por la democracia y la dignidad de Cartagena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Daniel E. Florez Mu\u00f1oz<\/strong><\/p>\n<p>Profesor Investigador del Programa de Derecho, Universidad de Cartagena. Activista en Derechos Humanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Daniel E. Fl\u00f3rez Mu\u00f1oz (Especial para Revista Zetta).- Cartagena de Indias, esa ciudad que es desde muchos lugares del mundo vista como un s\u00edmbolo de libertad y lucha popular, un escenario de gesta de procesos pol\u00edticos orientados a la reivindicaci\u00f3n de los inaplazables principios de la dignidad humana y la democracia. 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