{"id":27352,"date":"2018-08-27T23:08:37","date_gmt":"2018-08-28T04:08:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=27352"},"modified":"2018-08-27T23:08:37","modified_gmt":"2018-08-28T04:08:37","slug":"lapidacion-democratica-opinion-john-zamora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=27352","title":{"rendered":"Lapidaci\u00f3n democr\u00e1tica \u2013 Opini\u00f3n de John Zamora"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000080;\"><strong>Por John Zamora (Director de Revista Zetta).-<\/strong><\/span>\u00a0Lo habitual es que un menor ingrese a los 5 a\u00f1os de edad al sistema educativo, y luego de 11 a\u00f1os m\u00e1s, salga bachiller. Despu\u00e9s ir\u00e1 a la educaci\u00f3n superior -si puede- y m\u00e1s adelante a posgrado \u2013si puede-. A diferencia de pavimentar una calle o construir una cancha deportiva, que se pueden hacer en corto tiempo, la educaci\u00f3n es cosa de largo aliento.<\/p>\n<p>Educar a una sociedad es una tarea much\u00edsimo m\u00e1s compleja y exige mucho m\u00e1s tiempo.<\/p>\n<p>Poco a poco vamos avanzando en la educaci\u00f3n de nuestra sociedad colombiana, con los retos y sinsabores que ello encarna, aunque a una lentitud desesperante. Hace poco est\u00e1bamos celebrando que las mujeres tuviesen derecho al voto, o que eligi\u00e9semos alcaldes y gobernadores, o que us\u00e1semos tarjeta electoral en lugar de papeletas. Sin que lo atisbemos, en breve estaremos en el voto electr\u00f3nico, por celular, u otro mecanismo tecnol\u00f3gico. Son pasos dados, pero todav\u00eda falta mucho camino por recorrer, obvio.\u00a0Un camino tortuoso y culebrero, en el que son m\u00e1s los tramos de trocha que los pavimentados.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos electorales, todav\u00eda estamos a\u00f1os luz de una participaci\u00f3n medianamente aceptable. La abstenci\u00f3n ha sido mayoritaria e indestronable, desde tiempos de Upa.<\/p>\n<p>Siempre hemos escuchado hablar de la \u201cfranja\u201d: si el candidato X conquista a la franja, entonces podr\u00e1 ganar\u2026<\/p>\n<p>Esa franja indiferente, esa abstenci\u00f3n, ha tenido muchas explicaciones. Que no creen en la democracia, que no creen en los pol\u00edticos, que no saben para qu\u00e9 es el voto, que les da pereza salir de la casa un domingo, que les importa un carajo el pa\u00eds, que nada cambia, que todo va peor\u2026<\/p>\n<p>No obstante, hay una lectura que poco se registra y que tiene que ver con el principio de las cosas. En nuestra democracia, el voto es un derecho y a la vez un deber, pero no una obligaci\u00f3n. Esto tiene una profunda ra\u00edz te\u00f3rica y filos\u00f3fica, y toda explicaci\u00f3n admite que no-votar es una opci\u00f3n tan leg\u00edtima como votar. Es decir, en el ejercicio de la libertad, cada cual optar\u00e1 por votar o no hacerlo.<\/p>\n<p>Si usted vota a conciencia, convencido que es un deber ciudadano, estar\u00e1 en el terreno correcto. Si usted vota en una operaci\u00f3n de compra-venta, o por cualquier otro inter\u00e9s insano, estar\u00e1 en el terreno contrario. Desde esa perspectiva, el voto adquiere una dimensi\u00f3n \u00e9tica.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasa con quien no vota? \u00bfEstar\u00e1 ejerciendo la libertad que le privilegia la democracia? \u00bfEstar\u00e1 haciendo uso de un derecho? \u00bfEl no-votante es el \u201cateo\u201d de la democracia? \u00bfEst\u00e1 abusando de la libertad? \u00bfEst\u00e1 dilapidando un derecho?<\/p>\n<p>Interrogantes de este corte podemos seguir agregando, y de paso consultar a un tratado filos\u00f3fico, pero en todo caso, no-votar es una opci\u00f3n v\u00e1lida y cualquiera se puede acoger a ella.<\/p>\n<p>Volviendo a lo terrenal, hace dos a\u00f1os fuimos a las urnas en un plebiscito por los acuerdos de La Habana; este a\u00f1o acudimos a ellas por las parlamentarias, la primera y segunda vuelta presidencial, y m\u00e1s recientemente, por la consulta anticorrupci\u00f3n. (Hay que agregar las frecuentes \u201cat\u00edpicas\u201d para elegir alcalde de Cartagena).\u00a0Es decir: elecciones ordinarias de congresistas y Presidente, y dos mecanismos de participaci\u00f3n, que no son corrientes sino excepcionales.<\/p>\n<p>Todo esto para expresar mi disentimiento con quienes han lapidado en redes sociales a los que no votaron la consulta anticorrupci\u00f3n. Al margen de sus bondades, indiscutibles e incuestionables, no podemos olvidar que la consulta se hizo en una sociedad donde la abstenci\u00f3n es mayoritaria, y donde la educaci\u00f3n en pol\u00edtica ha sido min\u00fascula.<\/p>\n<p>La abstenci\u00f3n es una realidad, penosa o dolorosa, que no desaparece por el \u00edmpetu de una consulta. Disminuir\u00e1 en la medida en que nos eduquemos, y cantaremos victoria cuando los votantes superen el 75% y la abstenci\u00f3n sea una especie extinta, y no nos lamentemos porque no pudimos llegar al 33% de un umbral. Lastimosamente, la rega\u00f1adera y las descalificaciones no educan. El rega\u00f1o es como esa calle pavimentada, que con tres aguaceros y el paso de cuatro camiones, vuelve a ser trocha. La lapidaci\u00f3n democr\u00e1tica de los no-votantes tal vez sea un desahogo sicol\u00f3gico, pero no aporta ninguna soluci\u00f3n, y desdice de la calidad de \u201cdem\u00f3crata\u201d de quien lapida. Al abstencionista, como al menor de cinco a\u00f1os, hay que educarlo. Educar, educar, educar, he ah\u00ed el descubrimiento del agua tibia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por John Zamora (Director de Revista Zetta).-\u00a0Lo habitual es que un menor ingrese a los 5 a\u00f1os de edad al sistema educativo, y luego de 11 a\u00f1os m\u00e1s, salga bachiller. Despu\u00e9s ir\u00e1 a la educaci\u00f3n superior -si puede- y m\u00e1s adelante a posgrado \u2013si puede-. 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