{"id":27388,"date":"2018-09-02T21:28:25","date_gmt":"2018-09-03T02:28:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=27388"},"modified":"2018-09-02T21:28:25","modified_gmt":"2018-09-03T02:28:25","slug":"peso-la-ausencia-la-incansable-lucha-olvido-opinion-daniel-e-florez-munoz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=27388","title":{"rendered":"El peso de la ausencia y la incansable lucha contra el olvido &#8211; Opini\u00f3n de Daniel E. Fl\u00f3rez Mu\u00f1oz"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><strong>A prop\u00f3sito del D\u00eda Internacional de las Victimas de Desapariciones Forzadas<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color: #000080;\"><strong>Por Daniel E. Fl\u00f3rez Mu\u00f1oz (especial para Revista Zetta).-\u00a0<\/strong><\/span>Fue un 28 de julio del a\u00f1o 2001 el d\u00eda que William Hernando Murad, cansado de los hostigamientos en contra suya y de su familia, tom\u00f3 la decisi\u00f3n de asistir a una cita en una finca cercana al municipio Cubayaro (Meta), el se\u00f1or William de 51 a\u00f1os fue el \u00fanico de los habitantes citados que efectivamente acudi\u00f3 a la reuni\u00f3n convocada por un bloque paramilitar que hac\u00eda presencia en la zona. Ese d\u00eda como era costumbre, se despidi\u00f3 de su esposa e hijas, ese d\u00eda fue el \u00faltimo del que se tuvo noticias del se\u00f1or William, desde ese momento hasta ahora su familia espera por \u00e9l, desde ese d\u00eda su madre, esposa, hermana e hijas cargan con el peso de una ausencia que resiste a la resignaci\u00f3n y abraza la dolorosa esperanza de que quiz\u00e1 en alg\u00fan momento o en alg\u00fan lugar por fin alguien d\u00e9 noticias de \u00e9l y s\u00f3lo as\u00ed puedan ellas por fin descansar.<\/p>\n<p>Resulta interesante constatar de qu\u00e9 manera el Derecho tiene la capacidad de nombrar aquello que no puede ser nombrado, ese lugar social del Derecho que le permite lidiar con una experiencia que va m\u00e1s all\u00e1 del uso com\u00fan del lenguaje y se ubica justo en el lugar que excede el poder domesticador de la palabra, una experiencia cuya verdad no puede ser expresada, un dolor, una incertidumbre, un vac\u00edo que solo puede encontrar su correlato en la profundidad del silencio expectante. El Derecho se aventura m\u00e1s all\u00e1 y con la expresi\u00f3n \u201cdesaparici\u00f3n forzada\u201d aspira a poder hacer alusi\u00f3n a esa situaci\u00f3n caracterizada por una ausencia presente, por una existencia negada pero que se empe\u00f1a en existir, por un ser que si bien no est\u00e1 a\u00fan se le sigue esperando.<\/p>\n<p>La verdadera tragedia de la desaparici\u00f3n forzada no recae \u00fanicamente sobre aquellas personas que, como William, un d\u00eda salieron de sus casa y nunca m\u00e1s regresaron, sino tambi\u00e9n sobre esas familias a las que la esperanza les pesa d\u00eda tras d\u00eda y que como Elias Murad y Teresa Sanchez, padres de William, se fueron de este mundo sin parar de buscar un solo d\u00eda a su hijo, con la esperanza intacta de encontrarlo vivo pero con el dolor que el silencio y la ausencia genera a aquellos que sencillamente regresan sin tener una respuesta.<\/p>\n<p>Lo que sucedi\u00f3 en ese fat\u00eddico 28 de junio de 2001 al se\u00f1or William y a su familia, es lo mismo que le ha sucedido a otras 82.998 familias en Colombia, las cuales, seg\u00fan el Centro Nacional de Memoria Hist\u00f3rica, corresponden al total de casos de desaparici\u00f3n forzada en el pa\u00eds, otra profunda herida que el conflicto armado ha abierto al interior de nuestro tejido social. Solamente en un 52% de los casos se cuenta con conocimiento del perpetrador, a la luz de la informaci\u00f3n establecida por el Centro Nacional de Memoria Hist\u00f3rica la distribuci\u00f3n es la siguiente: grupos paramilitares: 26.475 (62,3%), guerrillas: 10.360 (24,3%), grupos posdesmovilizacion: 2.764 (6,5%), agentes de Estado: 2.484 (5,8%), agentes de Estado-grupos paramilitares: 388 (0,9%).<\/p>\n<p>Lo anterior pone en evidencia que la Desaparici\u00f3n Forzada estuvo lejos de ser una pr\u00e1ctica aislada o accidental al interior del desarrollo del conflicto armado colombiano, por el contrario, la misma se configur\u00f3 como una de las pr\u00e1cticas represivas m\u00e1s utilizadas por los actores del conflicto para asegurar su control pol\u00edtico y territorial. La atrocidad que enmarca la misma incidi\u00f3 significativamente en el proceso de deshumanizaci\u00f3n propio de la guerra, por lo que su esclarecimiento ser\u00e1 sin lugar a dudas una pieza fundamental para poder avanzar hacia una reconciliaci\u00f3n verdadera como sociedad y abrazar un porvenir fundando en el respeto a la vida y la diferencia. Estas reflexiones el D\u00eda Internacional de las Victimas de Desaparici\u00f3n Forzada, traen consigo esta aspiraci\u00f3n, sumada a la necesidad de avanzar hacia procesos de cooperaci\u00f3n entre organizaciones nacionales e internacionales que desde la sociedad civil posibiliten el rescate del lugar de la memoria y la importancia del pasado en la transici\u00f3n, organizaciones de v\u00edctimas, sectores acad\u00e9micos y organismos internacionales est\u00e1n llamados a un trabajo mancomunado para evitar que en este pa\u00eds se pase la p\u00e1gina sin haberla le\u00eddo antes.<\/p>\n<p>En la actualidad Mar\u00eda Jos\u00e9 Murad, hija de William Murad, contin\u00faa junto con su madre y sus hermanas la lucha por la memoria y la vida de su padre, siguen buscando respuestas y siguen batallando contra la peste del olvido que pretende ocultar en el polvo del tiempo las l\u00e1grimas que su abuela llor\u00f3 hasta el \u00faltimo d\u00eda de su vida. Ella es el ejemplo de una generaci\u00f3n que no se sienta sobre el miedo ni abraza la resignaci\u00f3n, por el contrario, asume la defensa de la memoria y la dignidad, la responsabilidad pol\u00edtica de quien entiende que el dolor y el sufrimiento humano tienen un l\u00edmite y que solo las victimas pueden desde la defensa de la libertad sembrar las bases para una pa\u00eds que no devore a sus hijos y que por el contrario permita dignificar el recuerdo de quienes ya no caminan entre nosotros. Hasta tanto eso no sea una realidad, seguiremos quienes desde la academia y el activismo social abracemos la reivindicaci\u00f3n del lugar pol\u00edtico de la memoria gritando: \u00a1Por nuestros desaparecidos, ni un minuto de silencio y toda una vida de combate!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A prop\u00f3sito del D\u00eda Internacional de las Victimas de Desapariciones Forzadas Por Daniel E. 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