{"id":28077,"date":"2018-10-31T04:29:53","date_gmt":"2018-10-31T09:29:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=28077"},"modified":"2018-10-31T04:29:53","modified_gmt":"2018-10-31T09:29:53","slug":"tambien-mirar-al-campo-opinion-carlos-feliz-monsalve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=28077","title":{"rendered":"Tambi\u00e9n hay que mirar al campo \u2013 Opini\u00f3n de Carlos F\u00e9liz Monsalve"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"color: #000080;\">Por Carlos F\u00e9liz Monsalve (Especial para Revista Zetta).-<\/span>\u00a0<\/strong>Colombia es un pa\u00eds con vocaci\u00f3n al campo, esto quiere decir, que grandes ciudades y comunidades se forjaron con las manos de humildes agricultores que lideraron procesos de desarrollo que impactaron notablemente en la construcci\u00f3n de la Rep\u00fablica. Sin embargo, a d\u00eda de hoy esta empresa parece ser olvidada por algunos gobernantes, quienes se empe\u00f1an m\u00e1s por liderar proyectos de desarrollo para los grandes centros urbanos, olvidando la verdadera esencia de una naci\u00f3n que solamente emplea el 24 % de sus 22 millones de hect\u00e1reas disponibles para el agro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muchas regiones vastas en riqueza por lo nutrido de sus suelos, fueron disminuidas marcadamente por el paso de la guerra. Este conflicto armado, ocasion\u00f3 el despejo indiscriminado de tierras por parte de los grupos guerrilleros y paramilitares, para ser reutilizadas a su vez para el cultivo de amapola, coca\u00edna y cannabis (Marihuana). Estas actividades il\u00edcitas, lideradas por los beligerantes, ocasionaron una involuci\u00f3n de la manufactura agr\u00edcola, dando paso al posicionamiento del mercado de narc\u00f3ticos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y es que a los dos problemas ya enunciados que someten al campo colombiano, se les debe sumar la pobreza, la falta de infraestructura vial, la carencia de servicios b\u00e1sicos, la inasistencia institucional, la inexistencia de inversi\u00f3n local y extranjera, pero sobre todo la informalidad con la que se caracteriz\u00f3 la pr\u00e1ctica de esa actividad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El estudio acucioso de las soluciones viables para vencer la insensibilidad existente, debe tener como prioridad empoderar al campesino del potencial que genera su oficio. No podemos seguir tratando al campesinado como el engranaje fundamental de la naci\u00f3n, y no brindarle la lubricaci\u00f3n necesaria, pues estamos desaprovechando palpablemente la expansi\u00f3n de todos los sectores que al agro nos ofrece, ya que, gracias a nuestra posici\u00f3n geogr\u00e1fica y clim\u00e1tica, como territorio contamos con una biodiversidad infinita (La exportaci\u00f3n agraria del pa\u00eds se ha concentrado solo en caf\u00e9, flores y banano, con un 61 % de las ventas).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Departamentos como el de Bol\u00edvar, tienen gran variedad de productos para ofrecer a los diferentes rincones del pa\u00eds y el mundo, dentro de los que podemos enunciar para ilustrar: el aguacate, yuca, \u00f1ame, ma\u00edz, ajonjol\u00ed, tabaco, entre otros, porque si hacemos un censo completo de los mismos, quiz\u00e1s no pudi\u00e9ramos concluir este art\u00edculo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A pesar de los prol\u00edfico, el portafolio del agro colombiano encuentra su piedra de lastre, en la falta de apalancamiento econ\u00f3mico de los sectores, y esto se debe principalmente a la informalidad de la cadena de producci\u00f3n. El cultivador no es el titular de la tierra que siembra, circunstancia irrefutable que le impide contar con garant\u00edas de pago que respalden las obligaciones que debe contraer para la plantaci\u00f3n, recolecci\u00f3n y posterior distribuci\u00f3n de su producto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La anterior afirmaci\u00f3n, encuentra mayor sustento, con las cifras entregadas por el extinto Instituto de Desarrollo Rural (Incoder), el cual se\u00f1al\u00f3 que la mitad de los predios rurales inscritos en el catastro no tiene t\u00edtulos de propiedad, lo que se traduce en 1.5 millones de predios rurales pose\u00eddos por diferentes causas, como herencias no adjudicadas, t\u00edtulos de falsa tradici\u00f3n, ocupaci\u00f3n de bald\u00edos o tierras de propiedad de terceros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los paliativos adoptados hasta la fecha, nos permiten concluir que todav\u00eda existe una deuda hist\u00f3rica con la sociedad rural, por lo que, antes de seguir manifestando a boca llena que el progreso del pa\u00eds est\u00e1 en el campo, debemos fortalecer la empresa agraria, en principiocon las siguientes acciones:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Titulaci\u00f3n de la tierra: El campesino debe ser el propietario de la tierra que labra. No podemos seguir engordando grandes mazas de tierra con la herencia de los m\u00e1s necesitados.<\/li>\n<li>Formalizaci\u00f3n del campo como empresa: de la mano de las C\u00e1maras de Comercio, es necesario inscribir en el registro mercantil la empresa agraria en Colombia. Cada cultivador, campesino o trabajador del campo, merecen oportunidades de crecimiento y competitividad. La formalizaci\u00f3n de su actividad permite generar confianza al inversor, al establecer un capital accionario y la tierra como garant\u00eda a las obligaciones rutinarias que se deben contraer.<\/li>\n<li>Atracci\u00f3n de mercados: De los anteriores puntos, creo que este es el m\u00e1s esencial, pues, debemos hacer atractivos nuestros productos, mostrando su alto valor nutricional, beneficios para la salud y dem\u00e1s polivalencias, elevando el inter\u00e9s de compra en mercados for\u00e1neos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si bien el estado ha generado diferentes procesos de restituci\u00f3n de tierra, incluso con la creaci\u00f3n de una jurisdicci\u00f3n especial para ello, en el ambiente social todav\u00eda existe un aroma de injusticia que no ha sido dispersado, raz\u00f3n por la cual, la toma de medidas ya no debe ser inmediata sino en el acto, para que la falta de oportunidades y prestaciones de servicios b\u00e1sicos en el campo, no siga trayendo a las ciudades migraciones masivas de ciudadanos que en derecho buscan un mejor porvenir, pero que a la postre terminan top\u00e1ndose con mayores adversidades sociales, por la falta de oportunidades que en las principales ciudades predomina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este cap\u00edtulo esencial dentro de la agenda gubernamental, debe velar por recuperar la p\u00e9rdida del tejido rural, as\u00ed como revaluaci\u00f3n del talento humano del campo, ya que la problem\u00e1tica existente no se compensa con actos de caridad, recordemos que del campo depende el sustento de la naci\u00f3n y el progreso de la sociedad, por tal motivo, iniciativas como el Gran Mercado Campesino, lideradas por el Gobierno del Bol\u00edvar S\u00ed Avanza, son un acierto trascendental en el impulso de esta necesitada industria, dado que impactan notablemente en el coraz\u00f3n del campo, trayendo a la ciudad de Cartagena los principales productos que nuestra despensa agr\u00edcola ofrece; pero con un ingrediente de contenido tal, que el campesinado se convierte en el protagonista principal, pues es este el encargado de ofrecer los frutos obtenidos con sus manos laboriosas y germinados en la tierra bolivarense.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>CARLOS FELIZ MONSALVE<\/u><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos F\u00e9liz Monsalve (Especial para Revista Zetta).-\u00a0Colombia es un pa\u00eds con vocaci\u00f3n al campo, esto quiere decir, que grandes ciudades y comunidades se forjaron con las manos de humildes agricultores que lideraron procesos de desarrollo que impactaron notablemente en la construcci\u00f3n de la Rep\u00fablica. 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