{"id":29056,"date":"2019-02-18T06:54:59","date_gmt":"2019-02-18T11:54:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=29056"},"modified":"2019-02-18T06:56:25","modified_gmt":"2019-02-18T11:56:25","slug":"lucho-torres-ejemplo-liderazgo-social-articulo-carlos-feliz-monsalve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=29056","title":{"rendered":"Lucho Torres, ejemplo de liderazgo social &#8211; Art\u00edculo de Carlos F\u00e9liz Monsalve"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_29058\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-29058\" class=\"wp-image-29058 size-medium\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Carlos-F\u00e9liz-campa\u00f1a-55-300x197.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Carlos-F\u00e9liz-campa\u00f1a-55-300x197.jpg 300w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Carlos-F\u00e9liz-campa\u00f1a-55-1024x674.jpg 1024w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Carlos-F\u00e9liz-campa\u00f1a-55-222x146.jpg 222w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Carlos-F\u00e9liz-campa\u00f1a-55-50x33.jpg 50w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Carlos-F\u00e9liz-campa\u00f1a-55-114x75.jpg 114w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Carlos-F\u00e9liz-campa\u00f1a-55.jpg 1125w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p id=\"caption-attachment-29058\" class=\"wp-caption-text\">Carlos F\u00e9liz Monsalve.<\/p><\/div>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>Por Carlos F\u00e9liz Monsalve (Especial para Revista Zetta).-<\/strong><\/span> No creo necesario ahondar en identificar al ser humano que, con profundo respeto y admiraci\u00f3n, es el protagonista principal de estas l\u00edneas que me permito trazar, para enaltecer su verdadera esencia de l\u00edder social. Y es que lo reafirmo, no es necesario identificar a Luis \u201cLucho\u201d Torres, porque la historia que con humildad nos leg\u00f3, o m\u00e1s bien, no sigue legando, desborda cualquier regla literaria que se deba seguir.<\/p>\n<p>Como colombianos, conocemos los crudos sucesos que durante d\u00e9cadas golpearon a nuestro pa\u00eds. Nuestro Departamento tambi\u00e9n padeci\u00f3 en carne propia los estragos de una guerra infundada; una guerra que sacudi\u00f3 la tranquilidad de nuestras comunidades y que las despoj\u00f3 en muchos casos de los m\u00e1s preciado, el terru\u00f1o que llamaban hogar.<\/p>\n<p>Esto fue lo que tuvieron que vivir los habitantes de El Salado, de donde es oriundo nuestro protagonista, y donde empez\u00f3 a escribir su historia hace m\u00e1s de 60 a\u00f1os. Este corregimiento ubicado en la rica regi\u00f3n de los Montes de Mar\u00eda, el 18 de febrero del a\u00f1o 2000, tuvo que presenciar como la barbarie de \u00e9pocas oscuras, perturbaba la tranquilidad de un pueblo con la muerte de un centenar de personas en plaza p\u00fablica; profanando la alegr\u00eda cotidiana e inscribi\u00e9ndose a la fuerza en su historia.<\/p>\n<p>Lucho, al igual que sus coterr\u00e1neos, por respeto a su vida, y despu\u00e9s de tan censurables actos, decidi\u00f3 marcharse de la que fue su cuna, pero con la entra\u00f1able convicci\u00f3n de un d\u00eda regresar, y a sabiendas, que de su mano y la de un pu\u00f1ado de amigos, retornar\u00eda alg\u00fan d\u00eda a repoblar su hogar.<\/p>\n<p>Precisamente, esta convicci\u00f3n es la primera caracter\u00edstica de un l\u00edder, pues, es su esp\u00edritu impetuoso el que habla en cada acto que labra, sin que su mano tiemble; seguro de conseguir sus consignas dando el primer paso, pero sin esperar nada m\u00e1s que el apoyo de quienes conf\u00edan en su voluntad para trasegar.<\/p>\n<p>Y es que el liderazgo va ligado con la acci\u00f3n, coherencia y trabajo en equipo, cualidades todas reunidas en Lucho, quien despu\u00e9s de deambular por poco m\u00e1s de un a\u00f1o en la ciudad de Cartagena, luego de la hecatombe, decidi\u00f3 que era el momento de retornar a su pueblo natal. Para ello, comparti\u00f3 su creencia de volver a reconstruir a El Salado con familiares y amigos, quienes en una traves\u00eda casi de odisea, con la fuerza del hacha y machete, despejaron la maleza que consum\u00eda las ruinas de la guerra. Este acto de reconciliaci\u00f3n y resiliencia social, fue estocado por nuestro protagonista, cuando clav\u00f3 una bandera blanca en la entrada del pueblo, entregando un poco de valor emocional, a quienes desfallec\u00edan por no reconocer las calles de lo que era su comunidad.<\/p>\n<p>Pero como si se tratase de una historia ensa\u00f1ada, las condiciones no eran las mejores, y personas como Lucho, con su valent\u00eda y respetabilidad, desencajaban para los planes de los insubordinados (sin garant\u00edas estatales para su protecci\u00f3n), que todav\u00eda asediaban esa regi\u00f3n. Y nuevamente, este l\u00edder, que consigui\u00f3 el retorno de los saladeros con su ejemplo de superaci\u00f3n, tuvo que ceder unos mil\u00edmetros en su empresa y regresar a la selva de cemento, donde <em>\u201cno se aprende a cultivar\u201d, <\/em>conforme a sus propias palabras.<\/p>\n<p>Aun lejos de su tierra, su liderazgo segu\u00eda vivo y, con sus actos y voz, alentaba a sus compa\u00f1eros de faena a seguir en la reconstrucci\u00f3n de su pueblo, porque si bien ya estaba repoblado, ten\u00edan que trabajar para borrar, o por lo menos, guardar en un rinc\u00f3n de sus recuerdos, el terror que se sembr\u00f3 en ese fat\u00eddico d\u00eda de febrero. No obstante, hasta las puertas de su residencia en la capital de Bol\u00edvar, segu\u00edan llegando amenazas que atentaban contra su integridad f\u00edsica y las de sus seres queridos, por lo que, en un acto de gran admiraci\u00f3n y dolor por lo que signific\u00f3, tuvo que partir de su suelo a tierras for\u00e1neas (Espa\u00f1a), para que sus derechos fueran salvaguardados.<\/p>\n<div id=\"attachment_29057\" style=\"width: 730px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-29057\" class=\"wp-image-29057 size-full\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Lucho-Torres-2.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"540\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Lucho-Torres-2.jpg 720w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Lucho-Torres-2-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Lucho-Torres-2-195x146.jpg 195w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Lucho-Torres-2-50x38.jpg 50w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Lucho-Torres-2-100x75.jpg 100w\" sizes=\"auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><p id=\"caption-attachment-29057\" class=\"wp-caption-text\">Lucho Torres<\/p><\/div>\n<p>Esta decisi\u00f3n refleja la humildad con la que obra Lucho, pues muy a pesar de que por su aliento y optimismo (rasgos propios de un l\u00edder) se logr\u00f3 el retorno a El Salado, para el inicio de su reconstrucci\u00f3n; su ideario no trastorn\u00f3 su esencia de protecci\u00f3n, raz\u00f3n por la cual, prefiri\u00f3 resguardarse, para seguir generando esperanza con su vida a los hijos del Retorno.<\/p>\n<p>Lucho, como la ceniza de un ave f\u00e9nix, resurgi\u00f3 de la adversidad y exilio, para recobrar la grandeza de su amado pueblo, ya que, si bien muchos proyectos del Estado se hab\u00edan adelantado para la reparaci\u00f3n de las v\u00edctimas del conflicto en su forzada ausencia, todav\u00eda existen muchas brechas por cubrir. La caracter\u00edstica de esta poblaci\u00f3n incrustada en los Montes de Mar\u00eda, era su cultura, ligada a la buena m\u00fasica y al trabajo en el campo, donde en alguna \u00e9poca el ruido de los camiones que transportaban el mejor tabaco de Bol\u00edvar, dejaban un aire de progreso.<\/p>\n<p>Esos son los recuerdos que todav\u00eda siguen vivos en el coraz\u00f3n de Lucho, y que lo impulsan a seguir liderando su pr\u00f3vida labor social. Liderazgo inmaculado y envidiable, dado que el mismo no naci\u00f3 por las ganas de dejar marcado su nombre en la historia, sino por el amor inefable a su tierra.<\/p>\n<p>Ese liderazgo espero que nunca sea silenciado, pues el eco que genera solo contribuye a una verdadera transformaci\u00f3n social, tanto para los saladeros, como para los que encontramos en Lucho, un ejemplo de superaci\u00f3n y basti\u00f3n en demas\u00eda para afrontar la vida con cojones, respeto y determinaci\u00f3n. Por todo esto, creo que el liderazgo no puede ser catalogado como una aptitud de un individuo, sino como una virtud, pues, desatender tus propios requerimientos para trabajar por el colectivo, es muestra fehaciente que sin la uni\u00f3n con nuestros semejantes, la dureza de la adversidad hace frente sin que podamos librarla.<\/p>\n<p>Gracias por engrandecer la historia de nuestro Departamento. Seguir el camino pisado por ti e imitar tu liderazgo, es de hombre prudente, pues si no se logra conseguir tu grandeza, al menos se recibir\u00e1 algo de ella.<\/p>\n<p><strong><u>CARLOS FELIZ MONSALVE<\/u><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos F\u00e9liz Monsalve (Especial para Revista Zetta).- No creo necesario ahondar en identificar al ser humano que, con profundo respeto y admiraci\u00f3n, es el protagonista principal de estas l\u00edneas que me permito trazar, para enaltecer su verdadera esencia de l\u00edder social. 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