{"id":2965,"date":"2014-09-17T19:04:27","date_gmt":"2014-09-18T00:04:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=2965"},"modified":"2022-10-19T11:59:46","modified_gmt":"2022-10-19T16:59:46","slug":"una-cumbia-para-rocio-jurado-cronica-de-john-zamora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=2965","title":{"rendered":"Una cumbia para Roc\u00edo Jurado &#8211; Cr\u00f3nica de John Zamora"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><i>Considerada \u201cLa m\u00e1s grande\u201d cantante espa\u00f1ola de todos los tiempos, idolatrada en su pa\u00eds, asediada por la prensa del coraz\u00f3n, este mes cumplir\u00eda 70 a\u00f1os.\u00a0<\/i><\/strong><strong><i>En Cartagena de Indias encontr\u00f3 refugio a la fama y vivi\u00f3 dos de los momentos m\u00e1s intensos de su vida: la cornada casi mortal de su amado Jos\u00e9 Ortega Cano, y el \u00faltimo viaje al exterior cuando un c\u00e1ncer comenz\u00f3 a ganarle la batalla.\u00a0<\/i><\/strong><strong><i>Esta cr\u00f3nica del director de Revista Zetta, John Zamora, retrata sus temporadas en nuestra ciudad.<\/i><\/strong><\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/ROCIO-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/ROCIO-1-300x218.jpg\" alt=\"ROCIO 1\" width=\"300\" height=\"218\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">En plenitud de su amor, la pareja en el patio de cuadrillas de la plaza de toros Monumental Cartagena de Indias.<\/p><\/div>\n<p><i><\/i><b>Por JOHN ZAMORA<\/b><span style=\"line-height: 1.5em;\"><strong>\u00a0(Fotos Archivo John Zamora) Cartagena de Indias, 17 de septiembre de 2014.-<\/strong>\u00a0<\/span>El inusual desbordamiento de las mansas aguas de la bah\u00eda de Cartagena de Indias tuvo un origen ajeno a las corrientes del mar Caribe. Era una especie de tsunami angelical, inmenso y dulce, pleno y voluminoso, de fina delicadeza. Era una voz. La de Roc\u00edo Jurado.<\/p>\n<p>Esa inundaci\u00f3n ocurri\u00f3 a finales de enero de 1995, una noche de aquellas donde la luna plet\u00f3rica de luz parece alentar la suave brisa que viene desde el horizonte, y agita con cadencia las palmeras de nuestro gran Caribe. La gran mesa de un sal\u00f3n del desaparecido Restaurante de Doris Chalela, ubicado frente a la Bah\u00eda, a la salida de Bocagrande, estaba encabezada por Roc\u00edo y su prometido, Jos\u00e9 Ortega Cano. Puedo decir que estaba realmente feliz. No de otra manera se pod\u00eda cantar as\u00ed.<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-1-300x187.jpg\" alt=\"CANO 1\" width=\"300\" height=\"187\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">\u00abBuenmocito\u00bb, de Mondo\u00f1edo, infiere la grave cornada a Ortega Cano.<\/p><\/div>\n<p>Se trataba de una cena de despedida y agradecimiento a varias personas de esta ciudad, quienes se convirtieron en su familia por algunas semanas, luego de la grav\u00edsima cornada que Buenmosito le caus\u00f3 a Jos\u00e9 el 6 de enero en nuestra plaza de toros Monumental Cartagena de Indias. Era un novillote de Mondo\u00f1edo, que en un infortunado resbal\u00f3n con el capote, lo prendi\u00f3 por la base de la espalda.<\/p>\n<p>La verdad es que la presencia de Roc\u00edo Jurado pasaba inadvertida hasta ese d\u00eda. La prensa nacional estaba atenta a la actuaci\u00f3n de Ortega Cano. Su nombre gozaba de un aprecio singular por las gestas taurinas que por aquellas calendas colindaban con las de nuestro C\u00e9sar Rinc\u00f3n. Todav\u00eda se recordaba la tarde del mano a mano de la corrida de Beneficencia en Madrid. \u00a1Qu\u00e9 buenos a\u00f1os, qu\u00e9 faenas!<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-2-300x283.jpg\" alt=\"CANO 2\" width=\"300\" height=\"283\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">A la salida del quir\u00f3fano en el Hospital Universitario de Cartagena.<\/p><\/div>\n<p>De inmediato saltaron brazos y capotes al ruedo, y en la mirada angustiada de Ortega Cano se adivinaba la gravedad y el dolor de la cornada. Como ocurre en estos casos, unos con el toro y otros a la enfermer\u00eda con el herido. Y los dem\u00e1s, a comerse las u\u00f1as y rezar.<\/p>\n<p><b>\u201c\u00a1Al Universitario!<\/b><\/p>\n<p>Mi inexperiencia en estas situaciones no afect\u00f3 las decisiones en la conducta period\u00edstica. No se por qu\u00e9 ning\u00fan otro periodista salt\u00f3 conmigo desde el burladero del callej\u00f3n a la puerta de la enfermer\u00eda a ver qu\u00e9 segu\u00eda. Conoc\u00eda al personal m\u00e9dico y nunca los hab\u00eda visto trabajar tanto y con tanta preocupaci\u00f3n. La cosa era realmente seria, hasta el punto que apuraron al conductor de la ambulancia para que estuviera listo. Le pregunt\u00e9 a una enfermera: -\u00bfA d\u00f3nde lo llevan? Y me respondi\u00f3: \u201cAl Universitario\u201d.<\/p>\n<p>El Hospital Universitario de Cartagena se encuentra muy cerca de la plaza de toros, y aunque no estaba en su mejor momento \u2013los dem\u00e1s fueron peores hasta el cierre (corrupci\u00f3n pol\u00edtica)- contaba con los servicios necesarios para atender un caso de esta gravedad.<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-4-300x212.jpg\" alt=\"CANO 4\" width=\"300\" height=\"212\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Posteriormente fue trasladado al hospital de Bocagrande.<\/p><\/div>\n<p>No dud\u00e9 en salir corriendo antes que la ambulancia, buscar pronto mi veh\u00edculo y correr al Hospital. Al llegar ya el torero estaba ingresado en la sala de Urgencias y en medio de la barah\u00fanda pude llegar hasta el umbral del quir\u00f3fano. Luego lleg\u00f3 Victorino Pe\u00f1a, su mozo de espadas, con una toalla blanca en su hombro, rostro p\u00e1lido y frases de autoconsuelo. \u201cFue peor la de Zaragoza\u201d, me dijo.<\/p>\n<p>Del quir\u00f3fano sali\u00f3 alguien con unas muestras rumbo al laboratorio. Nada nos dijo.<\/p>\n<p>De pronto, irrumpieron dos acongojadas mujeres, abrazadas en su dolor, llenas de preguntas, desbordantes de angustia, tratando de controlar su ind\u00f3mito llanto. Eran Roc\u00edo Jurado, su novia en ese entonces, y Do\u00f1a Juana, la madre del torero. Me imagino que segu\u00edan la corrida por la radio y corrieron a tomar un taxi. Me imagino que el trayecto entre Bocagrande y Zaragocilla, donde est\u00e1 ubicado el hospital, se les hizo mas largo que cualqueira de las traves\u00edas de Col\u00f3n. Pero no importa. Lo importante es que estaban all\u00ed, del otro lado de la puerta donde los m\u00e9dicos Gustavo Garc\u00eda y Antonio Mart\u00ednez Pizarro pon\u00edan a prueba los l\u00edmites de la ciencia para salvarle la vida a esta hombre.<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-3-300x198.jpg\" alt=\"CANO 3\" width=\"300\" height=\"198\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Los m\u00e9dicos Carlos Val Carreres, Gustavo Garc\u00eda Fern\u00e1ndez y Antonio Mar\u00eda Mart\u00ednez Pizarro acompa\u00f1an a Roc\u00edo Jurado.<\/p><\/div>\n<p>Me sent\u00ed en la obligaci\u00f3n de decirles palabras tranquilizantes. Las abrac\u00e9 y les dije que el equipo m\u00e9dico era formidable, que alguien hab\u00eda salido al laboratorio, y que todo saldr\u00eda bien. Le entregu\u00e9 mi pa\u00f1uelo a Roc\u00edo. Creo que no tuvo tiempo de pensar en eso. Y ella y do\u00f1a Juana siguieron llorando, abrazadas, angustiadas, esperando que alguien saliera del quir\u00f3fano a darles noticias.<\/p>\n<p>El paciente fue llevado a la Unidad de Cuidados Intensivos. Hab\u00eda que esperar la evoluci\u00f3n. El pit\u00f3n hab\u00eda desprendido un pedacito de una v\u00e9rtebra. Hab\u00eda horadado la vena cava. Hab\u00eda causado destrozos serios. Pudo haber muerto. Pudo haber quedado parapl\u00e9jico. Hab\u00eda que esperar.\u00a0Fue una noche eterna.<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-6-300x236.jpg\" alt=\"CANO 6\" width=\"300\" height=\"236\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">La tarde en que le dieron el alta, Roc\u00edo Jurado y do\u00f1a Juana, la madre de Ortega Cano.<\/p><\/div>\n<p><b>La recuperaci\u00f3n de Jos\u00e9<\/b><\/p>\n<p>Hombre fuerte, hombre luchador, Ortega Cano se salv\u00f3 de esta. A los pocos d\u00edas fue trasladado al Hospital de Bocagrande, una entidad privada donde podr\u00edan brindarle una atenci\u00f3n m\u00e1s personalizada y con mayores restricciones a extra\u00f1os (periodistas). Hasta trajeron al doctor Carlos Val-Carreres de Zaragoza, quien atin\u00f3 a expresar que todo el procedimiento hab\u00eda sido de la m\u00e1s alta calidad m\u00e9dica.<\/p>\n<p>En fin. Poco a poco los rostros fueron cambiando de semblante. Una ma\u00f1ana nos dijeron que el torero hab\u00eda dado sus primeros pasos sin ayuda de nadie. Y luego nos permitieron hablar con \u00e9l. En los pasillos la figura de Roc\u00edo Jurado era familiar. La verdad, siempre me pareci\u00f3 una se\u00f1ora muy bien educada, muy amable, algo desconfiada \u2013y con justa raz\u00f3n-, c\u00e1lida, bromista, de aguda inteligencia. Resultaba imposible mirarla a los ojos sin hablarle con sinceridad.<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-7-300x232.jpg\" alt=\"CANO 7\" width=\"300\" height=\"232\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Inmensamente agradecido, el matador regres\u00f3 al hospital a dar su agradecimiento al personal m\u00e9dico.<\/p><\/div>\n<p>Dejaron el Hospital a sabiendas que har\u00edan falta. Fueron d\u00edas donde se ganaron el cari\u00f1o de todos, aunque hay que decir que los cartageneros van repartiendo cari\u00f1o a priori. As\u00ed que Jos\u00e9, Roc\u00edo y todos ten\u00edan de antemano el aprecio generalizado. Adem\u00e1s, eran \u00a1Jos\u00e9 y Roc\u00edo!<\/p>\n<p>Al preparar su regreso a Espa\u00f1a, ofrecieron la cena donde me convenc\u00ed de la grandeza de Roc\u00edo Jurado la noche en que las calmas aguas de la bah\u00eda de Cartagena se desbordaron con su canto.<\/p>\n<p>Fue algo inesperado. Simplemente sucedi\u00f3. Todos hablaban, bromeaban, cenaban, fumaban, beb\u00edan vino, re\u00edan. Roc\u00edo no cesaba de mirar a Jos\u00e9, de decirle cosas, de susurrarle tonadas, hasta que alg\u00fan susurro se escap\u00f3 de entre los dos y qued\u00f3 en los o\u00eddos de los dem\u00e1s. Congelados de dicha, hicieron silencio para que el celestial susurro de Roc\u00edo fuera in crescendo. Sonriente, el tono fue subiendo, y vino una y otra canci\u00f3n. Un repertorio inagotable. Un auditorio privilegiado. Una voz que brot\u00f3 de la imborrable felicidad de su due\u00f1a para deleitar al esp\u00edritu. De verdad, estaba feliz. Como felices las brisas del Caribe.<\/p>\n<p><b>Un encuentro inesperado<\/b><\/p>\n<div style=\"width: 224px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-11-214x300.jpg\" alt=\"CANO 11\" width=\"214\" height=\"300\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Rumbo al avi\u00f3n que los llevar\u00eda a Madrid, se encontraron con Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y Mercedes Barcha.<\/p><\/div>\n<p>Al viajar a Espa\u00f1a, Roc\u00edo y Jos\u00e9 tuvieron un encuentro de esos que s\u00f3lo suceden en Macondo: caminando junto a ellos, rumbo al avi\u00f3n, en la plataforma del aeropuerto Rafael N\u00fa\u00f1ez, apareci\u00f3 de la nada el mism\u00edsimo Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y su esposa Mercedes Barcha. Efusivo saludo y animada conversaci\u00f3n, que sigui\u00f3 durante las largas horas de viaje, hablando mucho de toros -que tanto le gustaban a Gabo-, de Espa\u00f1a y de la vida.<\/p>\n<p>Tal parece que tanto a Roc\u00edo como a los vientos del Caribe les qued\u00f3 gustando el encuentro, porque un par de a\u00f1os despu\u00e9s sucedi\u00f3 de nuevo, claro est\u00e1, en otras circunstancias.<\/p>\n<p>Ya Jos\u00e9 y Roc\u00edo se hab\u00edan casado en Yerbabuena, a donde invitaron a los m\u00e9dicos Garc\u00eda y Pizarro, y volvieron al ciclo taurino eneril de Cartagena de Indias.<\/p>\n<p>La tarde seguramente fue de orejas, y aunque Jos\u00e9 no actu\u00f3, estaba acompa\u00f1ado de todo el clan taurino que vino por aquellos d\u00edas, encabezado por su apoderado Manuel Corbelle y el matador Antonio Jos\u00e9 Gal\u00e1n (QEPD), quien no cesaba de demostrar la adoraci\u00f3n que sent\u00eda por su comadre.<\/p>\n<p>Pasada la media noche, y pasadas muchas copas, sentados al borde de la piscina del Hotel Caribe, estaba todo el grupo. Gal\u00e1n, loco como siempre, de pronto apareci\u00f3 con diez botellas de champagne, haciendo maromas para traerlas todas al tiempo sin que cayera ninguna.<\/p>\n<p>Roc\u00edo, a quien siempre vi verdaderamente feliz al lado de Jos\u00e9, estaba emocionada y comenz\u00f3 a cantar. Creo que todos estaban esperando ese momento. Hasta me invit\u00f3 a alternar con ella en un estribillo muy colombiano: \u201cSe va el caim\u00e1n, se va el caim\u00e1n, se va para Barranquilla\u201d. Y cant\u00f3 una y otra canci\u00f3n.<\/p>\n<div style=\"width: 254px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/ROCIO-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/ROCIO-2-244x300.jpg\" alt=\"ROCIO 2\" width=\"244\" height=\"300\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Luego de someterse a tratamiento contra el c\u00e1ncer en Estados Unidos, la artista luci\u00f3 espl\u00e9ndida al llegar a Cartagena.<\/p><\/div>\n<p>Diez a\u00f1os despu\u00e9s del primer encuentro, el 16 de abril de 2005, volv\u00ed a verla en Cartagena de Indias. Jos\u00e9 vino a un festival ben\u00e9fico y lleg\u00f3 junto con Roc\u00edo. \u00c9l, vestido de elegante traje corto andaluz. Ella, impecable: cabello rojizo, gafas oscuras, pantal\u00f3n negro y chaqueta azul marino con cuatro bolsillos delanteros, su bolso colgando del hombro derecho, tres rosas en sus manos y lo m\u00e1s impactante: una sonrisa genuina. De verdad estaba a gusto. De verdad sonre\u00eda porque su esp\u00edritu estaba alegre. Se tom\u00f3 fotos con todos y se fue a su puesto bajo la barrera (la plaza de Cartagena de Indias tiene un palco de callej\u00f3n), a donde lleg\u00f3 Jos\u00e9 para brindarle la lidia y muerte de su novillo. No niego que m\u00e1s de un desprevenido record\u00f3 la cornada de Ortega Cano, cuando lo realmente importante era la presencia de Roc\u00edo.<\/p>\n<p>Era su primera salida fuera de Espa\u00f1a luego de un largo tiempo bajo el tratamiento contra el c\u00e1ncer. Luc\u00eda espl\u00e9ndida. Atendi\u00f3 varios compromisos, fue a cenar all\u00ed, visti\u00f3 all\u00e1, almorz\u00f3 acull\u00e1, y en todas partes no dej\u00f3 de sonre\u00edr, con una sonrisa que era todo un canto. Nadie esperaba que cantara de otra manera. Fueron solo unos d\u00edas, pero resultaron reconfortantes para su esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Ahora que todo termin\u00f3, que han acabado los d\u00edas dif\u00edciles de la internaci\u00f3n en un hospital, de las intensas medicaciones, queda recordar a una artista que cant\u00f3 con el alma desnuda. Por eso fue feliz. Por ella Espa\u00f1a tuvo felicidad y su familia encontr\u00f3 felicidad en ella.<\/p>\n<div style=\"width: 235px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/ROCIO-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/ROCIO-4-225x300.jpg\" alt=\"ROCIO 4\" width=\"225\" height=\"300\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">En la barrera de la plaza de toros, aplaude a su esposo, que volvi\u00f3 a Cartagena de Indias para participar en un festival taurino ben\u00e9fico.<\/p><\/div>\n<p>Roc\u00edo: seguir\u00e1s cantando mientras aqu\u00ed en el Caribe entonamos una cumbia para ti.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>* Mar\u00eda del Roc\u00edo Trinidad Mohedano Jurado (Roc\u00edo Jurado) <\/i><i>naci\u00f3 en <\/i><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Chipiona\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i>Chipiona<\/i><\/a><i>, C\u00e1diz, <\/i><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Espa%C3%B1a\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i>Espa\u00f1a<\/i><\/a><i>, el 18 de septiembre de <\/i><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/1946\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i>1946<\/i><\/a><i> y muri\u00f3 en <\/i><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Comunidad_de_Madrid\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i>Madrid<\/i><\/a><i>,\u00a0 el 1\u00ba de junio de 2006.<\/i><\/p>\n<p><i>* Jos\u00e9 Ortega Cano se encuentra en prisi\u00f3n por homicidio en accidente de tr\u00e1nsito. Tuvo dos hijos adoptados con Roc\u00edo: Jos\u00e9 Fernando y Gloria Camila. Recientemente tuvo un hijo, llamado Jos\u00e9 Mar\u00eda, con su nueva compa\u00f1era, Ana Mar\u00eda Ald\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/CANO-11.jpg\">\u00a0\u00a0<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Considerada \u201cLa m\u00e1s grande\u201d cantante espa\u00f1ola de todos los tiempos, idolatrada en su pa\u00eds, asediada por la prensa del coraz\u00f3n, este mes cumplir\u00eda 70 a\u00f1os.\u00a0En Cartagena de Indias encontr\u00f3 refugio a la fama y vivi\u00f3 dos de los momentos m\u00e1s intensos de su vida: la cornada casi mortal de su amado Jos\u00e9 Ortega Cano, y el \u00faltimo viaje al exterior cuando un c\u00e1ncer comenz\u00f3 a ganarle la batalla.\u00a0Esta cr\u00f3nica del director de Revista Zetta, John Zamora, retrata sus temporadas en nuestra ciudad. 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