{"id":30478,"date":"2019-06-15T13:57:26","date_gmt":"2019-06-15T18:57:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=30478"},"modified":"2019-06-15T13:57:26","modified_gmt":"2019-06-15T18:57:26","slug":"huerfanos-opinion-alvaro-royo-desde-xiamen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=30478","title":{"rendered":"\u00a1Hu\u00e9rfanos! \u2013 Opini\u00f3n de \u00c1lvaro Royo desde Xiamen"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"color: #000080;\">Por \u00c1lvaro Royo (Especial para Revista Zetta).-<\/span> <span style=\"color: #008000;\">(Xiamen \u2013 China).- \u00a0<\/span><\/strong>Si le damos un vistazo al tiempo, a los millones de a\u00f1os de existencia del planeta en que estamos, al inicio de la historia de la humanidad y al promedio de vida de un homo sapiens, 70 u 80 a\u00f1os, nuestra existencia en tiempo vivido es p\u00edrrica, no llega a la mil\u00e9sima de segundo, y si le agregamos nuestra orfandad en el universo pues esto hace m\u00e1s miserable las cuentas de nuestro existir.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-30480 size-medium\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ee-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ee-300x200.jpg 300w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ee-219x146.jpg 219w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ee-50x33.jpg 50w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ee-112x75.jpg 112w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ee.jpg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>En los tiempos que corren y con este l\u00edo de las redes sociales m\u00e1s las diferentes variedades de medios escritos, casi todos escribimos en Twitter, Facebook, Instagram etc., est\u00e1n tambi\u00e9n los que lo hacen para prensa escrita, que tambi\u00e9n es digital, el asunto es que casi todos mostramos nuestra mejor foto o nuestro lado fuerte, pele\u00f3n o conciliador, pero son muy pocos los que lucen all\u00ed sus fotos m\u00e1s feas, y tambi\u00e9n muy escasos los que escriben acerca de sus miserias, si, de lo que carece, de su pobreza en cualquiera de sus manifestaciones, de lo que le duele o lo que padece. Nos mostramos fortachones, y lo hacemos porque alguien en alg\u00fan momento nos dijo que de nuestras carencias y defectos no se hablaba en p\u00fablico, y ah\u00ed vamos, con la m\u00e1scara puesta para que no se note o para que se note, lo que hay o lo que no hay, toda una verdadera desgracia.<\/p>\n<p>Todo esto lo hacemos para ocultar nuestra soledad y nuestra orfandad.<\/p>\n<p>Mi madre siempre fue una mujer fuerte y muy guerrera, casi que imbatible, eran pocas cosas las que pod\u00edan hacerla llorar, para mi parec\u00eda casi que inmortal, se pod\u00eda enfrentar a cualquier cosa y el escudo protector que emanaba cubr\u00eda varios kil\u00f3metros a la redonda, si estaba ella all\u00ed nada nos pod\u00eda pasar.<\/p>\n<p>Pero cuando muri\u00f3 la madre de mi madre ve\u00eda que algo se parti\u00f3 en su sonrisa, hab\u00eda perdido varios escudos y se le notaba m\u00e1s vulnerable, algo extra\u00f1o mostraba su rostro que no entend\u00eda, y a pesar del esfuerzo que hac\u00eda por mostrarse igual que antes no lograba ocultarlo del todo, y ahora que ella no est\u00e1 puedo comprender much\u00edsimo m\u00e1s de que se trata todo.<\/p>\n<p>Me dec\u00eda un amigo que eso es ley de vida, creo que m\u00e1s que ley de la vida hay una regla general, una realidad innegable y es nuestro escandaloso nivel de orfandad, como seres humanos, nacemos hu\u00e9rfanos y nos vamos hu\u00e9rfanos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-30481\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/eee1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/eee1-300x200.jpg 300w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/eee1-220x146.jpg 220w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/eee1-50x33.jpg 50w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/eee1-113x75.jpg 113w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/eee1.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Para evadir esto nos agrupamos en ciudades, en grupos, en familia, porque nos sentimos solos, pero somos una unidad irrepetible cada uno, somos \u00fanicos, y aunque seamos parte de una sola especie, cuando vamos en el tr\u00e1nsito de la adultez a la vejez el sentimiento se convierte en realidad, es real y est\u00e1 all\u00ed, dentro y fuera de nosotros, lo podemos percibir y tocar, nos afecta y nos condiciona, en ese tr\u00e1nsito todas las alarmas se disparan, nuestra sonrisa corresponde m\u00e1s a la respuesta de un requerimiento social pero no de algo que brote del alma, es fugaz, y cuando la sonrisa pasa se pierde la mirada en el infinito y puede mostrar un vac\u00edo profundo que poco a poco se va apoderando de nosotros, en esos momentos es que tu orfandad te recuerda tu mortalidad, te hace ver lo fr\u00e1gil que realmente eres.<\/p>\n<p>Es extra\u00f1o pero a diario el ser humano se pregunta si estamos solos en el universo, y muy muy en el fondo sabemos que tambi\u00e9n lo estamos aqu\u00ed, en nuestras ciudades apretujadas de gente, en tu casa rodeado de tu familia, si, sabes al final estas solo, eres solo t\u00fa, y ese ruido que creas con tus hijos, con fiestas, con m\u00fasica, con baile, con reuniones y ahora hasta con los grupos de Whatsapp es para que no te d\u00e9 tiempo de pensar en eso que tanto te aterra, tu soledad y tu orfandad.<\/p>\n<p>Ver nuestro sistema solar y los millones de galaxias que hay en el universo nos recuerdan la escala microsc\u00f3pica de nuestra existencia, que ni con los edificios y puentes gigantes\u00a0 que construimos logramos aumentar nuestro tama\u00f1o, somos min\u00fasculos e irrelevantes dentro de tanto espacio, los sabemos pero pretendemos que no y nos hemos cre\u00eddo que somos el centro de todo, y no somos el centro de nada.<\/p>\n<p>El d\u00eda que muri\u00f3 mi madre pude entender lo que cambio en su sonrisa el d\u00eda que ella perdi\u00f3 a la suya, ahora comprendo la realidad de mi orfandad, ahora puedo sentirla m\u00e1s, aunque siempre seamos y seremos hu\u00e9rfanos desde que nacemos, en nuestras ciudades, en nuestro planeta, en el universo.<\/p>\n<p>Como siempre all\u00ed est\u00e1 mi email al pie de p\u00e1gina para los que quieran escribirme sus opiniones acerca del tema y como mucho gusto les responder\u00e9<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>\u00a1Un abrazo!<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>\u00c1lvaro Royo B\u00e1rcenas<\/strong><\/span><\/p>\n<p>enchina@gmail.com<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.alvaroroyo.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.alvaroroyo.com<\/a><\/p>\n<p>0086-13559231344<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por \u00c1lvaro Royo (Especial para Revista Zetta).- (Xiamen \u2013 China).- \u00a0Si le damos un 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