{"id":33191,"date":"2019-11-09T14:01:01","date_gmt":"2019-11-09T19:01:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=33191"},"modified":"2025-08-15T08:42:11","modified_gmt":"2025-08-15T13:42:11","slug":"elegia-jaime-molina-homenaje-juan-camilo-romero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=33191","title":{"rendered":"Eleg\u00eda a un Jaime Molina &#8211; Homenaje a Juan Camilo Romero"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por\u00a0Alberto Orozco Ravelo (Especial para Revista Zetta).- \u00a0<\/strong>Esta es, tal vez, una pieza art\u00edstica llena de dolor que nos recuerda la amistad sincera de dos muchachos provincianos que plasmaron su complicidad fraternal en una promesa incumplida por uno de ellos y tristemente consumada por el sobreviviente.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-33195 size-large aligncenter\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Juan-Camilo-Romero-papa-2-768x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Juan-Camilo-Romero-papa-2-768x1024.jpg 768w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Juan-Camilo-Romero-papa-2-300x400.jpg 300w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Juan-Camilo-Romero-papa-2-110x146.jpg 110w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Juan-Camilo-Romero-papa-2-38x50.jpg 38w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Juan-Camilo-Romero-papa-2-56x75.jpg 56w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Juan-Camilo-Romero-papa-2.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<p>En el transcurrir del destino, encontramos seres que llegan a nuestras vidas con el prop\u00f3sito de ense\u00f1arnos sus errores y aciertos con el prop\u00f3sito de que seamos mejores seres sociales ante un mundo que no premia la lealtad y las relaciones entre pares, sin embargo, ante tanta agon\u00eda, existen grandes valientes que se atreven a superar los obst\u00e1culos en aras de sobrevivir en la popular selva de cemento.<\/p>\n<p>Hace un mes largo parti\u00f3 un Jaime Molina, un amigo querido por muchos, quien en pocas oportunidades dec\u00eda no o no se puede, cargado con una sonrisa y buenas vibras; adue\u00f1ado de una frase caracter\u00edstica que sus amigos recordaremos como una ontolog\u00eda pragm\u00e1tica de la cotidianidad caribe; \u00a1Ombe y como no!<\/p>\n<p>La pasi\u00f3n por el vallenato, la lectura, la prensa, la b\u00fasqueda de la verdad, llev\u00f3 a Juan Camilo Romero L\u00f3pez a convertirse en un influyente de la idiosincrasia Caribe, en especial de su natal Cartagena, donde con su pluma delicada y a veces, aguerrida, alertaba a los viandantes para que despertaran y tuvieran conocimiento sobre las inconsistencias pol\u00edticas de su ciudad, esto con el profundo deseo que sus compa\u00f1eros de vecindad se dieran cuenta que es el momento de decidir sus designios.<\/p>\n<p>Cuanta alegr\u00eda le hubiera dado a este Jaime Molina haber despertado el 28 de octubre de 2019 con la noticia de que los cartageneros reales, abrieron los ojos y escogieron a un alcalde alternativo, un hombre com\u00fan y corriente, sin mayores riquezas, ni contaminado de pol\u00edticas clientelistas, enmarcado en darle un espacio significativo a quienes no tienen grandes posibilidades, no por falta de talento, sino por abundancia de hambre, d\u00e1ndole valor a la tez negra, escogiendo como su acompa\u00f1ante a una mujer valiente que al igual que nuestro apote\u00f3sico amigo, so\u00f1aba con un pedacito de cielo diferente; lo \u00fanico que le deseo, al igual que sus electores, es que el se\u00f1or mandatario sepa dirigir los destinos y transforme para bien a ese querido terru\u00f1o.<\/p>\n<p>Cumplido este sue\u00f1o, debo recalcar que este amigo de parrandas, tragos, mujeres y confidencias, era un aguerrido defensor de la cultura Caribe, de su gastronom\u00eda y de los cuentos picarescos, pero en especial, de sus verdaderos amigos, a quienes nos rega\u00f1aba, nos hac\u00eda chistes y cuando beb\u00eda nos narraba alg\u00fan relato de la juglar\u00eda.<\/p>\n<p>Esta partida tan fatal e inesperada nos deja con un vac\u00edo gigante en el coraz\u00f3n a tus hermanos de la vida y con quienes compartiste tu felicidad, sin embargo, este tr\u00e1gico momento quedar\u00e1 en nuestra retentiva como el d\u00eda que te volviste un Rey al haber superado los obst\u00e1culos del alcohol y la procastinaci\u00f3n, como lo dijo en \u00abMe Rindo Majestad\u00bb el gran Adolfo Pacheco.<\/p>\n<blockquote><p><strong>Vive la vida de otra manera, hermano querido y ten buen viaje.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>Alberto Orozco Ravelo<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\"><strong>Abogado<\/strong><\/span><br \/>\n<strong>Barranquilla.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por\u00a0Alberto Orozco Ravelo (Especial para Revista Zetta).- \u00a0Esta es, tal vez, una pieza art\u00edstica llena de dolor que nos recuerda la amistad sincera de dos muchachos provincianos que plasmaron su complicidad fraternal en una promesa incumplida por uno de ellos y tristemente consumada por el sobreviviente. 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