{"id":34928,"date":"2020-03-23T17:25:46","date_gmt":"2020-03-23T22:25:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazetta.com\/?p=34928"},"modified":"2020-03-29T18:47:54","modified_gmt":"2020-03-29T23:47:54","slug":"el-pueblo-que-en-1666-hizo-un-ano-de-cuarentena-voluntaria-para-frenar-mortal-epidemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=34928","title":{"rendered":"El pueblo que en 1666 hizo un a\u00f1o de cuarentena voluntaria para frenar mortal epidemia"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><strong><em>Todav\u00eda hoy se puede leer a la entrada de Eyam un cartel de 1666 que advierte: \u00abCualquier medida que se tome antes de una pandemia parecer\u00e1 exagerada. Sin embargo, cualquier medida que se tome despu\u00e9s de ella parecer\u00e1 insuficiente\u00bb. Cr\u00f3nica publicada por www.abc.es con la firma de <a class=\"nombre\" title=\"Israel Viana\">Israel Viana.<\/a><\/em><\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p>Si eres de los que se tira de los pelos tras una semana encerrado en casa por el\u00a0<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/sociedad\/abci-coronavirus-espana-supera-600-muertes-ultimas-noticias-directo-202003190617_directo.html#DD\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">coronavirus<\/a>, si no dejas de pasear por las habitaciones, desesperado, sin saber qu\u00e9 hacer, so\u00f1ando con el d\u00eda que puedas salir a la calle, quiz\u00e1 esta historia te interese. Ocurri\u00f3 en\u00a0<strong>Eyam<\/strong>, un peque\u00f1o pueblo del condado de Derbyshire, en Inglaterra, en\u00a0<strong>1666<\/strong>, donde todos sus vecinos, de manera voluntaria y sin imposici\u00f3n de ning\u00fan Gobierno, decidieron encerrarse durante m\u00e1s de un a\u00f1o para no propagar la epidemia m\u00e1s devastadora de la historia en su pa\u00eds: la\u00a0\u00a0<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/ciencia\/abci-dantesca-pandemia-arraso-europa-edad-media-vino-rusia-201910042001_noticia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">peste negra<\/a>. Una cuarentena autoimpuesta que se convirti\u00f3 en un acto heroico sin precedentes.<\/p>\n<p>En primer lugar, porque consiguieron aguantar 14 meses, soportando la mayor\u00eda de ellos los s\u00edntomas de aquel virus que hab\u00eda acabado con la mitad de la poblaci\u00f3n de Europa. V\u00e9ase: inflamaciones dolorosas debajo del brazo, el cuello o la ingle, moretones negros debajo de la piel y, sobre todo, fiebre, v\u00f3mitos y espasmos. S\u00edntomas aterradores que sol\u00edan llevar a la muerte y que se propagaban a una ferocidad incre\u00edble. Y en segundo lugar, y m\u00e1s sorprendente a\u00fan, porque los 350 vecinos de Eyam decidieron encerrarse no para salvarse s\u00ed mismos, sino para no contagiar a las poblaciones de los pueblos cercanos. Gracias a ello, salvaron la vida a decenas de miles de personas de ciudades como, por ejemplo, Sheffield y Manchester.<\/p>\n<p>Esta cuarentena se enmarca dentro de la\u00a0\u00a0<a href=\"https:\/\/books.google.es\/books?id=GVPg3-TEqPcC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=PESTE+NEGRA&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiTtPLo1qToAhUIyIUKHVRYDYUQ6AEIKTAA#v=onepage&amp;q=PESTENEGRA&amp;f=false\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">tercera epidemia de peste que azot\u00f3 al mundo<\/a>. La primera afect\u00f3 al Imperio Bizantino en el siglo VI y mat\u00f3 a unos 50 millones de personas (25% de su poblaci\u00f3n). La segunda barri\u00f3 Asia occidental, Oriente Medio, el norte de \u00c1frica y Europa entre 1346 y 1353, causando p\u00e9rdidas de poblaci\u00f3n catastr\u00f3ficas y generalizadas, tanto en las zonas rurales como en ciudades peque\u00f1as y grandes. Fue la m\u00e1s mortal y terrible de todas cuantas ha sufrido la humanidad, acabando con la vida de m\u00e1s de 100 millones de personas, m\u00e1s de la mitad de los europeos.<\/p>\n<h3><strong>La \u00abGran peste de Londres\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>La tercera, la que nos ocupa, tuvo lugar en diferentes brotes desde finales del siglo XVI hasta mediados del siglo XVIII y perjudic\u00f3 a diferentes ciudades del viejo continente, tales como Tenerife, Mil\u00e1n, Sevilla, Viena, Marsella, Bucarest y Londres. Esta \u00faltima fue la que le toc\u00f3 sufrir al peque\u00f1o pueblo de Eyam, que tuvo lugar entre 1665 y 1666 y mat\u00f3 a 68.595 londinenses, seg\u00fan la cifra oficial. Se cree, sin embargo, que el n\u00famero real de fallecidos lleg\u00f3 a 100.000, puesto que la mayor\u00eda de los cad\u00e1veres de los barrios m\u00e1s pobres, donde m\u00e1s v\u00edctimas hab\u00eda, eran simplemente arrojados a fosas comunes. Se lanzaban all\u00ed sin dejar constancia en ning\u00fan registro.<\/p>\n<p>Debido al comercio terrestre y los desplazamientos de los ciudadanos m\u00e1s pudientes, que hu\u00edan de la capital en cuanto pod\u00edan \u2014el\u00a0\u00a0<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/historia\/abci-reverso-hechizado-endogamico-y-enfermo-reinado-reformas-y-recuperacion-espana-201901140151_noticia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Rey Carlos II\u00a0<\/a>y su corte, por ejemplo, se refugi\u00f3 en Oxford hasta que todo pasara\u2014, la peste negra se propag\u00f3 a otras zonas de Inglaterra. A Eyam, 260 kil\u00f3metros al norte, lleg\u00f3 en septiembre de 1665. El responsable fue\u00a0<strong>George Viccars<\/strong>, asistente del sastre del pueblo, Alexander Hadfield, que hab\u00eda viajado a la Londres para comprar las mantas y las telas que su jefe necesitaba para confeccionar las prendas que le hab\u00edan encargado.<\/p>\n<p>A Viccars ya le habr\u00edan llegado noticias de que en la metr\u00f3poli hab\u00eda aparecido una enfermedad que produc\u00eda fiebre, v\u00f3mitos, espasmos y fuertes inflamaciones, la cual hab\u00eda causado miles muertos hasta ese momento. Tambi\u00e9n habr\u00eda o\u00eddo hablar de las teor\u00edas de su origen, que muchos asociaban a un castigo divino por los pecados del mundo. O habr\u00eda visto a alg\u00fan rico comerciante portar hierbas, especias o flores de olor dulce, convencido de repel\u00edan la epidemia. Tambi\u00e9n se habr\u00eda cruzado con muchos m\u00e1s vecinos de los habitual fumando sin parar, creyendo que as\u00ed ahuyentaban el mal. Y si no, lo que seguro que no pudo evitar es cruzarse con un mont\u00f3n de casas marcadas con una cruz blanca y un vigilante en su puerta, indicando que dentro hab\u00eda infectados obligados a guardar cuarentena.<\/p>\n<h3><strong>El virus en una tela<\/strong><\/h3>\n<p>Lo que nunca se imagin\u00f3 Viccars es que, al regresar a Eyam y desplegar el fardo en el taller de Hadfield, las telas h\u00famedas que tra\u00eda estaban plagadas de pulgas que portaban el mortal virus de la peste. Era imposible que lo supiera entonces, pero con aquel fatal descuido iba a provocar que su peque\u00f1o pueblo se convirtiera en uno de los m\u00e1s importantes de la historia de Inglaterra. El sacrificio que sus 350 vecinos decidieron hacer a continuaci\u00f3n tuvo consecuencias decisivas y de largo alcance para el desarrollo del tratamiento contra la peste, as\u00ed como para la forma de actuar ante la propagaci\u00f3n de cualquier enfermedad infecciosa.<\/p>\n<p>Viccars muri\u00f3 menos de una semana despu\u00e9s. Su entierro qued\u00f3 registrado en la iglesia local el 7 de septiembre de 1665. Se convirti\u00f3 en la primera v\u00edctima de la peste negra de la aldea, pero lo peor estaba por venir. Cinco semanas despu\u00e9s ya hab\u00edan muerto 29 vecinos suyos y, antes de llegar a diciembre, la cifra era de 42. El p\u00e1nico se apoder\u00f3 de la comunidad, mientras se iban produciendo nuevas v\u00edctimas. En mayo de 1666, sin embargo, no falleci\u00f3 nadie y en Eyam todos pensaron que la epidemia hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n<p>Se equivocaron. El virus mut\u00f3 y se hizo m\u00e1s mortal. Dej\u00f3 de ser una infecci\u00f3n transmitida por las pulgas y pas\u00f3 a los pulmones. A partir de ese momento se volvi\u00f3 una enfermedad pulmonar que en verano regres\u00f3 con m\u00e1s fuerza y lo arras\u00f3 todo en el pueblo. Las escenas a partir de ese momento deb\u00edan parecerse mucho a las descritas por\u00a0<strong>Agnolo di Tura<\/strong>, cronista siciliano del siglo XIV, sobre la peste en su ciudad: \u00abGrandes fosas se cavan para la multitud de muertos y los cientos que mueren cada noche. Los cuerpos se arrojan en estas tumbas masivas y se cubren del todo. Cuando estas zanjas est\u00e1n llenas, se cavan nuevas zanjas. Tantos han muerto que tienen que cavarse nuevas fosas cada d\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-34929 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Eyam-epidemy.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"219\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Eyam-epidemy.jpg 220w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Eyam-epidemy-80x80.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/p>\n<h3><strong>La resistencia de los vecinos\u00a0<\/strong><\/h3>\n<p>Conociendo la tragedia de en Londres, los habitantes de Eyam tomaron cartas en el asunto de una manera mucho m\u00e1s radical que cualquier otro pueblo de Inglaterra o Europa. La decisi\u00f3n fue impulsada por el reverendo de la localidad,\u00a0<strong>Thomas Stanle<\/strong>y. que se percat\u00f3 de la necesidad de contener la enfermedad en junio de 1666, por la sencilla raz\u00f3n de que aquella aldea se encontraba en medio de una importante ruta comercial entre Sheffield y Manchester. Eso la expon\u00eda mucha m\u00e1s y la convert\u00eda en un enclave potencialmente peligroso para expandir la peste.<\/p>\n<p>Stanley anunci\u00f3 al pueblo que deb\u00edan hacer cuarentena, pero se encontr\u00f3 con la resistencia de los vecinos, puesto que todav\u00eda no se hab\u00eda ganado su confianza en el a\u00f1o que llevaba en el cargo. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer para convencerles? Acudi\u00f3 al reverendo al que hab\u00eda sustituido,\u00a0<strong>William Mompesson<\/strong>, que se encontraba mucho m\u00e1s unido a los feligreses, y le pidi\u00f3 ayuda. Se pusieron de acuerdo y convocaron a todos en la iglesia para pedirles que, por favor, se aislaran voluntariamente en sus casas para evitar el m\u00e1s m\u00ednimo contacto con sus vecinos y con los visitantes. Que aquello era muy importante para el futuro de la comarca.<\/p>\n<p>Mompesson les comunic\u00f3 a sus feligreses que, adem\u00e1s, el conde de Devonshire, que viv\u00eda cerca de Chatsworth, se hab\u00eda ofrecido a enviar alimentos y suministros si los aldeanos aceptaban ser puestos en cuarentena. Esta comenz\u00f3 el 24 de junio de 1666. El pueblo se cerr\u00f3 a cal y canto para que nadie pudiera entrar o salir. Los vecinos sab\u00edan que se enfrentaban a una muerte casi segura al no poder recibir ayuda m\u00e9dica \u2014la cual, de todas formas, no estaba en aquella \u00e9poca muy asegurada todav\u00eda\u2014, pero se consolaron con el hecho de que salvar\u00edan a decenas de miles de ingleses si sal\u00edan de su pueblo e iban a Londres o Manchester.<\/p>\n<h3><strong>\u00abCualquier medida parecer\u00e1 exagerada\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>Todav\u00eda hoy se puede leer a la entrada de Eyam un cartel de 1666 que advierte: \u00abCualquier medida que se tome antes de una pandemia parecer\u00e1 exagerada. Sin embargo, cualquier medida que se tome despu\u00e9s de ella parecer\u00e1 insuficiente\u00bb. Mompesson estaba convencido de ello y les prometi\u00f3 que permanecer\u00eda junto a ellos hasta el final, intentando aliviar espiritualmente su sufrimiento, aunque le costara la vida.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n tomaron una serie de medidas sanitarias in\u00e9ditas hasta la \u00e9poca. Delimitaron el municipio con una l\u00ednea de piedras de una milla de largo que marcaba el l\u00edmite de la cuarentena y colocaron carteles para advertir a los visitantes que no entraran. Elaboraron un plan para enterrar a todas las v\u00edctimas de la peste lo antes posible y lo m\u00e1s cerca del lugar donde hab\u00eda muerto, no en el cementerio. As\u00ed evitar\u00edan que la enfermedad se propagara entre los cad\u00e1veres que esperaban sepultura. Y, por \u00faltimo, cerraron la iglesia para evitar la concentraci\u00f3n de gente y trasladaron los sermones al aire libre, con el objetivo de que pudieran rezar con una distancia suficiente entre ellos.<\/p>\n<p>\u00abLa decisi\u00f3n de poner en cuarentena la aldea signific\u00f3 que se elimin\u00f3 el contacto humano-humano, especialmente con aquellos visitantes que llegaban al pueblo. Aquello redujo significativamente el potencial de propagaci\u00f3n del pat\u00f3geno. Sin la restricci\u00f3n de los aldeanos, mucha m\u00e1s gente habr\u00eda sucumbido a la enfermedad, especialmente de las aldeas vecinas. Es remarcable lo efectivo que fue el aislamiento en este caso\u00bb, contaba hace unos a\u00f1os el doctor Michael Sweet, especialista en enfermedades en la Universidad de Derby, a la\u00a0\u00a0<a href=\"https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/noticias\/2015\/11\/151106_vert_tou_pueblo_salvo_peste_negra_yv\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">BBC<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante 14 meses nadie entr\u00f3 ni sali\u00f3 del pueblo. Los vecinos permanecieron encerrados. De las aldeas cercanas llegaba gente a dejar comida en la frontera de piedras a cambio de monedas de oro sumergidas en vinagre. Los habitantes de Eyam cre\u00edan que as\u00ed el metal se desinfectar\u00eda. Eso ayud\u00f3 a que la peste no se propagara fuera, puesto que nadie intent\u00f3 cruzar el anillo.<\/p>\n<h3><strong>Seis muertos al d\u00eda<\/strong><\/h3>\n<p>Con la llegada del verano, la epidemia empez\u00f3 a hacer estragos dentro del per\u00edmetro. Se registraban cinco o seis muertes por d\u00eda. Se conoce el caso de una mujer, Elizabeth Hancock, que enterr\u00f3 a seis de sus hijos y su esposo en un mes. La llegada del calor hab\u00eda hecho que las pulgas estuvieran m\u00e1s activas y la peste se extendiera sin control por todo el municipio. \u00abMis o\u00eddos nunca han escuchado lamentos tan lamentables. Mi nariz nunca ha olido olores tan penetrantes y mis ojos nunca han visto espect\u00e1culos tan dantescos\u00bb, escribi\u00f3 Mompesson en una de sus cartas.<\/p>\n<p>En los meses de septiembre y octubre, el n\u00famero de fallecidos disminuy\u00f3. El 1 de noviembre, la peste desapareci\u00f3. El cord\u00f3n hab\u00eda funcionado en lo que respecta a la propagaci\u00f3n de la enfermedad fuera de Eyam, pero cuando lleg\u00f3 el primer ingl\u00e9s del exterior, se encontr\u00f3 con las cifras reales: con 76 familias infectadas, murieron 260 vecinos de 350.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante, sin embargo, es que las medidas de este heroico municipio hicieron cambiar en Inglaterra los par\u00e1metros m\u00e9dicos, puesto que se dieron cuenta de aquella cuarentena forzada hab\u00eda limitado la propagaci\u00f3n del virus. Tanto es as\u00ed que utilizaron sus acciones como un caso de estudio en la prevenci\u00f3n de enfermedades. El uso de zonas de cuarentena se usa en Inglaterra hasta hoy para contener la propagaci\u00f3n de enfermedades como la fiebre aftosa, mientras que de la idea de las monedas en vinagre hizo que surgiera el h\u00e1bito de esterilizar los equipos y la ropa m\u00e9dica.<\/p>\n<p>Si desea ir a la publicaci\u00f3n original, este es el enlace:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.abc.es\/historia\/abci-pueblo-hizo-cuarentena-voluntaria-para-frenar-epidemia-mas-mortal-historia-202003230126_noticia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.abc.es\/historia\/abci-pueblo-hizo-cuarentena-voluntaria-para-frenar-epidemia-mas-mortal-historia-202003230126_noticia.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todav\u00eda hoy se puede leer a la entrada de Eyam un cartel de 1666 que advierte: \u00abCualquier medida que se tome antes de una pandemia parecer\u00e1 exagerada. Sin embargo, cualquier medida que se tome despu\u00e9s de ella parecer\u00e1 insuficiente\u00bb. 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