{"id":35442,"date":"2020-04-20T15:07:18","date_gmt":"2020-04-20T20:07:18","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazetta.com\/?p=35442"},"modified":"2020-04-20T15:07:18","modified_gmt":"2020-04-20T20:07:18","slug":"el-naufragio-de-la-clase-media-opinion-de-juan-carlos-gossain-r","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=35442","title":{"rendered":"El naufragio de la clase media &#8211; Opini\u00f3n de Juan Carlos Gossa\u00edn R."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000080;\"><strong>Por Juan Carlos Gossa\u00edn Rognini (Especial para Revista Zetta 20 a\u00f1os).-<\/strong><\/span> \u202aLa gran mayor\u00eda de colombianos tenemos un cr\u00e9dito de consumo, hipotecario, de vivienda o pr\u00e9stamo de veh\u00edculo. Debemos a los bancos el pago de las tarjetas de cr\u00e9dito, y muchos m\u00e1s tienen otras modalidades de deuda especializada como por ejemplo el leasing.<\/p>\n<p>A la dram\u00e1tica realidad financiera que viven los estratos intermedios de la sociedad, hay que agregarles el peso de la carga fiscal: IVA, Retefuentes, Sobretasas, Prediales, Industria y Comercio, Parafiscales, rodamiento, impuesto al patrimonio y 4xmil, para s\u00f3lo destacar los de doloroso uso com\u00fan.<\/p>\n<p>Todas las personas que en Colombia est\u00e1n sujetas a obligaciones fiscales y financieras, tambi\u00e9n pagan servicios p\u00fablicos, matr\u00edculas escolares o universitarias y cobertura de salud. Muchos son los que asumen una n\u00f3mina mensual de al menos uno o dos empleados.<\/p>\n<p>\u202aLa crisis epidemiol\u00f3gica ha venido a desmontar finalmente el mito de que en los estratos altos \u201ctodos\u201d son ricos. Una percepci\u00f3n pugnazmente cultivada por\u00a0 ide\u00f3logos sectarios y populistas, enfrascados en sostener la diferencia de clases para obtener r\u00e9ditos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>La cruda realidad, ajena a demagogias y por m\u00e1s irritaci\u00f3n que pueda provocar, es que las comodidades de las que gozan algunos sectores sociales en Colombia derivan del excedente de los ingresos que mensualmente producen. Siendo el problema ahora, que no hay ni ingresos ni excedentes.<\/p>\n<p>Son estos colombianos, que dicho sea de paso, tambi\u00e9n subsidian de diversas formas a sus compatriotas con menos posibilidades econ\u00f3micas, los que menor atenci\u00f3n han merecido por parte de los tecn\u00f3cratas sin barro ni espuelas que hoy regentan el pa\u00eds desde el gobierno.<\/p>\n<p>Justas y necesarias han sido las medidas adoptadas para garantizar la sobrevivencia a la poblaci\u00f3n de menores recursos, especialmente con el suministro de alimentos, pero no ser\u00e1n estas medidas por si solas, las que garanticen la sostenibilidad de la econom\u00eda. Hace falta m\u00e1s fondo.<\/p>\n<p>Sin entrar en mayores sobre la ineficaz operatividad de muchas de las medidas anunciadas en decretos inocuos, se podr\u00eda resumir todo lo actuado se\u00f1alando que ha sido m\u00e1s eficaz la apariencia que la consistencia.<\/p>\n<p>El gobierno en todas sus esferas, nacional y regional, ha procurado con persistencia que los pobres no se alebresten en medio de la crisis, ignorando lo que c\u00edclicamente la historia ha contado, que ser\u00e1n estos mismos pobres los que ir\u00e1n por sus cabezas despu\u00e9s de la crisis.<\/p>\n<p>Son muchas las voces de gentes pensantes que han anticipado lo que puede ocurrir. Para infortunio de ellos y de nosotros, ninguno cuenta con caja de resonancia suficiente para que el sonido de las alarmas se escuche entre tanto ruido de asesores defendiendo la imagen de los que les pagan.<\/p>\n<p>Las medidas del gobierno, todas abstractamente dirigidas desde la naci\u00f3n al pueblo colombiano, no van a producir estabilidad econ\u00f3mica. El asistencialismo per se, no produce desarrollo, solo aguanta temporalmente la insurrecci\u00f3n y las revueltas.<\/p>\n<p>Y en eso s\u00ed que tiene raz\u00f3n el gobierno, sabe perfectamente que los peque\u00f1os comerciantes, los microempresarios, el due\u00f1o de un restaurante o una ferreter\u00eda, la se\u00f1ora que vende postres y los socios de una firma de arquitectos, esos no salen a tirar piedra. Ellos solamente se quiebran.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 har\u00e1 entonces a futuro el gobierno para cubrir la subisidiaridad de las poblaciones vulnerables, cuando los que pagan esos subsidios ya no generen los ingresos que les permit\u00edan abastecer el recaudo p\u00fablico?<\/p>\n<p>Por m\u00e1s torpes que parezcan, y si que sabemos cuanto se esfuerzan algunos miembros del gabinete ministerial no solo en aparentarlo, se sabe que existe un m\u00ednimo entendimiento de la encrucijada en que se encuentran. Para desgracia del pa\u00eds, ese conocimiento no implica coraje.<\/p>\n<p>Tan claro es que lo saben, y tan evidente es su claudicaci\u00f3n, que el Ministro de Hacienda, a la buena usanza de sus antecesores, ya propone sin pudor una nueva reforma para gravar a los mismos de siempre, nunca para apretar a los due\u00f1os de los bancos, ll\u00e1mense como se llamen.<\/p>\n<p>Si en condiciones normales sostenerse implicaba un esfuerzo enorme para quienes hacen empresa, ninguna opci\u00f3n hay para soportar la tempestad sin que la banca privada financie o refinancie deudas y sin que el sector p\u00fablico neutralice a su perro de caza, el ministro Carrasquilla.<\/p>\n<p>\u202aSon centenares de personas a las que cada uno de nosotros hemos escuchado relatar c\u00f3mo las acciones financieras y de servicios bancarios que pomposamente fueron anunciadas en los medios, han resultado una falacia encubierta con la frase \u201cestamos estudiando su caso\u201d.<\/p>\n<p>No es la econom\u00eda a la que no se puede dejar caer, es a las personas, a la se\u00f1ora de la agencia de viajes, a la pareja que administra un hostal, al due\u00f1o de la farmacia, al vecino que vende computadores o al que tiene un lavadero de carros, a ellos, son a los que no pueden dejar caer.<\/p>\n<p>Mientras que dentro del gobierno no tomen medidas obligatorias, y no lo har\u00e1n, frente a los bancos, con el prop\u00f3sito espec\u00edfico de bajar tasas, y congelar deudas descontando los intereses causados durante la epidemia, no habr\u00e1 m\u00e1s que esperar una lenta agon\u00eda econ\u00f3mica para el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Dec\u00eda el expresidente espa\u00f1ol Felipe Gonz\u00e1lez un poco antes del Covid-19, que la sostenibilidad del modelo econ\u00f3mico que hoy nos rige va a fracasar y que las sociedades no soportar\u00edan una nueva crisis.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n entonces, y se me arruga el alma al pensarlo, es que posiblemente estemos, como tambi\u00e9n dijo el expresidente Gonzalez en otra ocasi\u00f3n, intentando salvar un mundo que ya hemos perdido.<\/p>\n<p>El fatalismo no me sienta bien, pero tampoco quiero resignarme a ver qu\u00e9 todo ocurra sin antes haber compartido, aunque sea, la inquietud de mis desvelos, que es el mismo desvelo de otros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Juan Carlos Gossa\u00edn Rognini (Especial para Revista Zetta 20 a\u00f1os).- \u202aLa gran mayor\u00eda de colombianos tenemos un cr\u00e9dito de consumo, hipotecario, de vivienda o pr\u00e9stamo de veh\u00edculo. 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