{"id":35485,"date":"2020-04-23T16:03:40","date_gmt":"2020-04-23T21:03:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazetta.com\/?p=35485"},"modified":"2020-04-23T16:03:40","modified_gmt":"2020-04-23T21:03:40","slug":"fallecio-el-maestro-simon-villanueva-uno-de-los-padres-de-la-filigrana-momposina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=35485","title":{"rendered":"Falleci\u00f3 el maestro Sim\u00f3n Villanueva, uno de los padres de la filigrana Momposina"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><strong>El maestro Sim\u00f3n Villanueva falleci\u00f3 a la edad de 92 a\u00f1os, tras luchar desde hace alg\u00fan tiempo con problemas de salud derivados de enfermedades cr\u00f3nicas.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p>Su nombre es un referente en la creaci\u00f3n y evoluci\u00f3n de la filigrana colombiana. Sin embargo, no siempre quiso ser joyero. Su inter\u00e9s por este oficio se despert\u00f3 cuando conoci\u00f3 al gran maestro Guillermo Tres Palacios, quien fuera su vecino.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1930 Villanueva era un h\u00e1bil cocinero que todos los d\u00edas, en la entrada de su casa vend\u00eda lo que se conoc\u00eda como el mejor sancocho trif\u00e1sico de Mompox. Fue el aroma lo que llev\u00f3 al maestro Tres Palacios a aventurarse a la casa de su vecino. As\u00ed inici\u00f3 la amistad entre Sim\u00f3n y Guillermo, quien decidi\u00f3 ense\u00f1arle el oficio que marcar\u00eda para siempre, la vida del maestro Villanueva: la joyer\u00eda en filigrana.<\/p>\n<p>Elabor\u00f3 sus primeras piezas alrededor de 1945: argollas de plata muy sencillas y sin mayor habilidad t\u00e9cnica. Vestigios de quien m\u00e1s adelante ser\u00eda reconocido como uno de los padres de la filigrana en Colombia que se fueron con los pasajeros y comerciantes de los barcos que llegaban al puerto de Mompox provenientes del R\u00edo Magdalena, y a quienes Sim\u00f3n vend\u00eda sus primeras y joyas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El aprendizaje y destreza en la t\u00e9cnica de la filigrana vinieron con el tiempo, con la paciencia que solo regala el oficio y con la sabidur\u00eda que entrega el trabajo artesanal en un pa\u00eds como Colombia. De hecho, cuando sinti\u00f3 que pod\u00eda vivir de las joyas, no lo dud\u00f3 y viaj\u00f3 por todo el pa\u00eds. Mud\u00f3 su taller y su talento a distintas poblaciones solo para saber, al final, que deb\u00eda volver a Mompox, su tierra natal y donde ya descansa en paz.<\/p>\n<p>Durante ese largo viaje que emprendi\u00f3 junto a la joyer\u00eda, Villanueva conoci\u00f3 grandes maestros joyeros, carpinteros y herreros, quienes adem\u00e1s de compartir con \u00e9l sus conocimientos y experiencias, le heredaron uno de sus grandes tesoros: su mesa de joyer\u00eda.<\/p>\n<p>Esa mesa es uno de los pocos objetos de la d\u00e9cada de los 40 que Sim\u00f3n Villanueva conserv\u00f3 hasta hoy. Fue una \u00e9poca marcada por las manos de artesanos momposinos quienes se encargaron de dar el reconocimiento y el estatus que actualmente tiene filigrana en Colombia. Sim\u00f3n se sentaba todos los d\u00edas desde las 6:00 a.m. frente a su mesa; all\u00ed desayunaba, almorzaba y trabajaba hasta que el fin de la jornada a las 5:00 p.m.<\/p>\n<p>Su legado familiar ya completa dos generaciones de joyeros. Hijos y nietos han seguido sus pasos en el oficio y est\u00e1n convencidos de mantener la tradici\u00f3n, el oficio, la magia y la destreza para crear joyas utilizando todo el talento y las facilidades tecnol\u00f3gicas que vengan con las futuras generaciones. Hoy, ellos lo despiden con el orgullo de haber recibido el ejemplo de un hombre pleno, lleno de amor por su trabajo y la transmisi\u00f3n de un oficio artesanal que gracias a \u00e9l se mantiene con el pasar del tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El maestro Sim\u00f3n Villanueva falleci\u00f3 a la edad de 92 a\u00f1os, tras luchar desde hace alg\u00fan tiempo con problemas de salud derivados de enfermedades cr\u00f3nicas. Su nombre es un referente en la creaci\u00f3n y evoluci\u00f3n de la filigrana colombiana. Sin embargo, no siempre quiso ser joyero. Su inter\u00e9s por este oficio se despert\u00f3 cuando conoci\u00f3 al gran maestro Guillermo Tres Palacios, quien fuera su vecino. En la d\u00e9cada de 1930 Villanueva era un h\u00e1bil cocinero que todos los d\u00edas, en la entrada de su casa vend\u00eda lo que se conoc\u00eda&#8230; <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":35486,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[41],"tags":[290],"class_list":["post-35485","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","tag-cultura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35485","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=35485"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35485\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/35486"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=35485"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=35485"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=35485"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}