{"id":35705,"date":"2020-05-10T11:35:41","date_gmt":"2020-05-10T16:35:41","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazetta.com\/?p=35705"},"modified":"2020-05-10T12:45:47","modified_gmt":"2020-05-10T17:45:47","slug":"memorias-de-una-mama-en-cuarentena-articulo-de-jerry-calvo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=35705","title":{"rendered":"Memorias de una mam\u00e1 en cuarentena &#8211; Art\u00edculo de Jerly Calvo"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><strong><em>La cuarentena multiplic\u00f3 las tareas dentro de casa y\u00a0ha supuesto, sin duda, una carga adicional para muchas mujeres que ya ten\u00edamos la lidia de combinar lo profesional con el rol de ser madres. No ha sido f\u00e1cil cumplir con los quehaceres de un hogar, el rol profesional y, de paso, la atenci\u00f3n de los hijos.\u00a0<\/em><\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color: #000080;\">Por Jerly Calvo Licero (Especial para Revista Zetta 20 a\u00f1os).-<\/span> \u00a0<\/strong>Hubo una ma\u00f1ana, en mitad de una pandemia, dentro de un apartamento, en la que el miedo fue m\u00e1s fuerte, en la que el miedo me abraz\u00f3. Esa ma\u00f1ana despert\u00e9 y tuve la misma sensaci\u00f3n que se tiene cuando se pierde a alguien.<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 estaba perdiendo? \u00bfA qu\u00e9 pod\u00eda temerle? Confieso que no tuve mucha claridad para, siquiera, preguntarme algo con cierta l\u00f3gica y entender lo que me ocurr\u00eda.<\/p>\n<p>A pocos metros ten\u00eda a dos ni\u00f1as que dorm\u00edan pl\u00e1cidas en sus camas. Una pila de platos para lavar, una ropa para doblar, la escoba para pasar, una carne para descongelar, un agua para hervir teteros, un tarro de cloro, un port\u00e1til con correos, una cama para tender, un celular sonando. Y yo ah\u00ed, de pie, frente a un espejo. Tambi\u00e9n estaba yo para atenderme, responsable de un mont\u00f3n de cosas, responsable de estar bien, responsable de cuidar, de cumplir y cumplir con todo al final del d\u00eda.<\/p>\n<p>Pero estaba mi miedo ah\u00ed, latente.\u00a0Una pandemia jam\u00e1s hab\u00eda estado en mis pensamientos m\u00e1s locos. Ninguna de mis pesadillas me hab\u00eda obligado a vivir la experiencia de una cuarentena obligatoria. Ahora todo era una realidad. Era mi realidad y la de todo un pa\u00eds. \u00a1Qu\u00e9 digo pa\u00eds! Era la realidad mundial. El mundo en pleno arrinconado. Una crisis global que nos puso contra las cuerdas. As\u00ed sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero a Victoria (6) y Emilia (2), mis hijas, para qu\u00e9 las iba a confundir, para qu\u00e9 las iba a atormentar. El miedo me estaba ganando y, a eso, deb\u00eda sumarle una ansiedad de hierro, pesada como ella sola, que me manten\u00eda elevada y prendida de las u\u00f1as de mis manos.<\/p>\n<p>Mientras luchaba contra la ansiedad (a ratos pod\u00eda, a ratos me daba por vencida), me ve\u00eda ah\u00ed sonriendo para mis hijas, bailando con ellas, procurando una tarde amena, diciendo si a todo, improvisando juegos y manualidades, intentando divertirlas y disimulando mi miedo y esa incertidumbre que sigue aqu\u00ed, que no se va.<\/p>\n<p>El aislamiento social, preventivo y obligatorio te deja sola y de frente a una realidad cruda, te suma responsabilidades, te suma cargas y pesos pesados que no merman. La cuarentena multiplic\u00f3 las tareas dentro de casa. La m\u00eda ha tenido todos los altibajos posibles. Hay d\u00edas ca\u00f3ticos, hay d\u00edas esperanzadores, hay d\u00edas tranquilos, hay otros agotadores. Hay d\u00edas de d\u00edas. Cuando todo esto sea un recuerdo me quedar\u00e1n paisajes bonitos y, en todos, estar\u00e1n presentes ellas.<\/p>\n<p>Hay una tarde en la que bailan una canci\u00f3n pegajosa, en portugu\u00e9s, de un video de Youtube; hay otra en la que veo a Emilia sonriendo y dici\u00e9ndome \u00abmam\u00e1\u00bb varias veces en un minuto; tengo en mis manos el olor del jab\u00f3n con el que lavo los platos varias veces al d\u00eda; escucho el sonido del agua de la ducha cayendo a una ba\u00f1era, mientras yo, desde la cocina, hiervo el agua que luego usar\u00e9 para ba\u00f1ar a la menor, que est\u00e1 con tos; tengo calor; tengo ganas de gritar; tengo a mis hijas peleando por una t\u00e9mpera mientras yo me siento unos minutos en una silla frente a la ventana; tengo los pies resecos y muchas, muchas ganas de no hacer nada, de mirar al techo. \u00bfSe puede? \u00bfExiste una pausa?<\/p>\n<p>El rol de una madre lo respeto, lo asumo, lo valoro y lo he entendido (hasta la m\u00e9dula, lo juro) desde aquella ma\u00f1ana de domingo en la que me convert\u00ed en madre de una ni\u00f1a, de mi hija Victoria. Y justamente ahora, en esta coyuntura, ella y su hermanita han sido mis maestras, mi luz en el camino.<\/p>\n<p>La cuarentena por la COVID-19 ha supuesto, sin duda, una carga adicional para las mujeres que ya ten\u00edamos la lidia de combinar lo profesional con el rol de ser madres. No ha sido f\u00e1cil cumplir con los quehaceres de un hogar, con el rol profesional y, de paso, la atenci\u00f3n de los hijos. Pero no puedo evitar sentirme privilegiada. Tengo a mis hijas todo el tiempo. Ellas a\u00fan no dimensionan lo que pasa afuera. Son peque\u00f1as y, por ahora, creo que disfrutan plenamente el estar con sus padres.<\/p>\n<p>Este aislamiento, sin duda, me ense\u00f1a m\u00e1s. Habr\u00e1 que tener paciencia. Falta mucho para que todo esto pase.<\/p>\n<p><a href=\"mailto:jcalvo0922@gmail.com\">jcalvo0922@gmail.com<\/a><\/p>\n<p>Twitter:\u00a0@jcalvita<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cuarentena multiplic\u00f3 las tareas dentro de casa y\u00a0ha supuesto, sin duda, una carga adicional para muchas mujeres que ya ten\u00edamos la lidia de combinar lo profesional con el rol de ser madres. 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