{"id":35825,"date":"2020-05-16T11:30:56","date_gmt":"2020-05-16T16:30:56","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazetta.com\/?p=35825"},"modified":"2020-05-16T11:52:12","modified_gmt":"2020-05-16T16:52:12","slug":"a-joselito-le-ha-matado-un-toro-y-no-me-lo-creo-cronica-de-hace-100-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=35825","title":{"rendered":"\u00abA Joselito le ha matado un toro y no me lo creo\u00bb: Cr\u00f3nica de hace 100 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>El diario ABC de Madrid public\u00f3 en 1920 esta cr\u00f3nica del maestro Gregorio Corrochano sobre la muerte de Joselito El Gallo, el Rey de los Torreros, y la ha reproducido 100 a\u00f1os despu\u00e9s. As\u00ed introdujo el texto:<\/p>\n<p class=\"subtitulo\"><span style=\"color: #333333;\"><em><strong>Reproducimos la cr\u00f3nica escrita en ABC por Gregorio Corrochano, testigo directo de la fatal cornada en Talavera aquel 16 de mayo de 1920: \u00abYo le he visto muerto, le he visto y no lo creo. He visto c\u00f3mo le quitaban del cuello un retrato de su madre y una medalla de la Virgen de la Esperanza, deformada por un toro en San Sebasti\u00e1n. Me parec\u00eda dormido\u00bb<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><em><strong>Por Gregorio Corrochano.-<\/strong> Todo lo que ocurre me parece una pesadilla. Lo he visto y no lo creo. Me cuesta un esfuerzo terrible escribir:<strong> a Joselito le ha matado un toro. <\/strong>Pero es as\u00ed, as\u00ed ha ocurrido: a Joselito le ha matado un toro en Talavera de la Reina. Estoy bajo la terrible impresi\u00f3n de la tragedia. No quisiera ser el cronista a quien la fatalidad le reserv\u00f3 esta narraci\u00f3n. Estoy entristecido y, sin embargo, tengo que escribir. <strong>Escribir\u00e9; ser\u00eda mi sino<\/strong>: como el del pobre Joselito ser\u00eda el de venir a morir aqu\u00ed.<\/em><\/span><\/p>\n<div id=\"attachment_35827\" style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-35827\" class=\"wp-image-35827 size-medium\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Torero-muerto-1-e1579176986907-400x224.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Torero-muerto-1-e1579176986907-400x224.jpg 400w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Torero-muerto-1-e1579176986907.jpg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><p id=\"caption-attachment-35827\" class=\"wp-caption-text\">Ignacio S\u00e1nchez Mej\u00edas llora a su cu\u00f1ado Joselito, con quien altern\u00f3 esa fat\u00eddica tarde en Talavera de la Reina.<\/p><\/div>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><em>Lo que m\u00e1s me preocupa, lo que me obsesiona, es lo que hay de fatalidad en todo esto. Joselito, desde que supo que se organizaba una corrida en Talavera, no pens\u00f3 m\u00e1s que en torearla. La Empresa no quiso traerle, porque esta plaza, de poca cabida, no admite presupuestos caros. Un <strong>\u00edntimo amigo<\/strong> suyo tom\u00f3 el negocio a base de Joselito, y qued\u00f3 Joselito contratado en Talavera. Entonces surgieron m\u00e1s dificultades. La Empresa de Madrid le reclamaba para este d\u00eda, lleg\u00f3 a intervenir la <strong>Direcci\u00f3n de Seguridad<\/strong>, y anunci\u00f3 que no dejar\u00eda salir de Madrid a Joselito. Este se obstin\u00f3 en venir; ofreci\u00f3 nuevas fechas, busc\u00f3 combinaciones, dio toda clase de facilidades para el nuevo abono, a cambio del favor de que le dejaran venir a Talavera. Y vino, y muri\u00f3 casi en el ruedo, pues entr\u00f3 en la enfermer\u00eda con un colapso, del que no volvi\u00f3.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><em>Le ha matado el toro quinto; se llamaba Bailador, era negro, ten\u00eda cinco a\u00f1os, era muy chico, muy corto de pitones y solo pesaba 260 kilos; pertenec\u00eda a la ganader\u00eda de la viuda de Ortega, una cruza de Veragua y Santa Coloma.<\/em><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-35801 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/joselito-el-gallo-400x287.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"287\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/joselito-el-gallo-400x287.jpg 400w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/joselito-el-gallo.jpg 750w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><em>La corrida se deslizaba alegre y animosa. Hab\u00eda un <strong>lleno imponente.<\/strong>Se le recibi\u00f3 a Gallito como reciben estos pueblos, con entusiasmo y gratitud; como se recibe al artista que les hace el favor de ofrendarles su arte: d\u00e1ndose perfecta cuenta de su papel de favorecidos.<\/em><\/span><\/p>\n<aside class=\"roba-intercalado sin-fondo layer_inpage\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/4900\/vocento.abc\/cultura\/toros_5__container__\"><em style=\"color: #003366;\">Gallito brind\u00f3 animoso, y a\u00fan recuerdo el brindis, que fue una evocaci\u00f3n: \u00abBrindo por el presidente, por su distinguido acompa\u00f1amiento y por el pueblo de Talavera, adonde ten\u00eda muchas ganas de torear, porque <strong>esta plaza la inaugur\u00f3 mi padre<\/strong>, por cuya memoria brindo tambi\u00e9n\u00bb.<\/em><\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-35829 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/IMG_2802-222x400.jpg\" alt=\"\" width=\"222\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/IMG_2802-222x400.jpg 222w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/IMG_2802-567x1024.jpg 567w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/IMG_2802.jpg 832w\" sizes=\"auto, (max-width: 222px) 100vw, 222px\" \/><\/div>\n<\/aside>\n<h3 class=\"ladillo\"><span style=\"color: #003366;\"><em>C\u00f3mo ocurri\u00f3 la cogida<\/em><\/span><\/h3>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><em>Sali\u00f3 el quinto toro, tan certero como suelen ser todos los toros cornicortos, y sin recargar, sin llegar apenas a los caballos pues fue el menos bravo, <strong>mat\u00f3 tantos como varas tom\u00f3<\/strong>. Joselito me indic\u00f3 con el gesto que el toro no le gustaba, yo le contest\u00e9 que a m\u00ed tampoco me agradaba&#8230; Uno de tantos <strong>comentarios mudos<\/strong> como Joselito y yo hac\u00edamos en las corridas. M\u00e1s tarde le indiqu\u00e9 que el toro era <strong>burriciego<\/strong>, \u00e9l me dijo que el toro hab\u00eda perdido la vista en los caballos. Y sali\u00f3 a matar. El toro se defend\u00eda y estaba bronco. Jos\u00e9 medio lo domin\u00f3 con la muleta y el toro se fue a las tablas, cerca de mi <strong>barrera del 1<\/strong>. O\u00ed perfectamente que le dijo al <strong>Cuco<\/strong> dos veces: \u00abQu\u00edtate, Enrique, que est\u00e1 el toro contigo y por eso no toma la muleta\u00bb. El Cuco se cambi\u00f3 de lugar. Joselito lo sacaba con pases de tir\u00f3n, muy trabajosamente, pues el toro apenas le embest\u00eda. Jos\u00e9, que estaba muy cerca, d\u00e1ndole con la muleta en la cara, se retir\u00f3, y entonces el toro, acaso porque le viera mejor por el defecto de la vista ya apuntado, <strong>se le arranc\u00f3 fuerte y pronto<\/strong>, inesperadamente, en un momento en el que el torero no hac\u00eda nada, sino que se dispon\u00eda a hacer. A Jos\u00e9, a qui\u00e9n indudablemente, hab\u00eda sorprendido el toro, no le dio tiempo de nada, ni de darle salida ni de quitarse de all\u00ed, a pesar de sus facultades. No hizo m\u00e1s que adelantarse la muleta para taparle y parar el golpe. El toro le cogi\u00f3 de lleno, le enganch\u00f3 por el muslo derecho, y en el aire le dio una <strong>cornada seca y certera en el bajo vientre<\/strong>, como las que hab\u00eda dado a los caballos. Cay\u00f3 Jos\u00e9 mortalmente herido, se contrajo, y el toro le derrot\u00f3 en el suelo pero no lo recogi\u00f3.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><em>Cuando le incorporaron me mir\u00f3 con cara de angustia, y me se\u00f1al\u00f3 con la mano la ingle, al mismo tiempo que<strong> se recog\u00eda los intestinos<\/strong>, que le asomaban.<\/em><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-35803 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Joselito_Torero-187x400.jpg\" alt=\"\" width=\"187\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Joselito_Torero-187x400.jpg 187w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Joselito_Torero.jpg 277w\" sizes=\"auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><em>Al Cuco, que le llevaba a la enfermer\u00eda, le dijo: \u00ab<strong>A Mascarell<\/strong>, que avisen a Mascarell\u00bb. Y ya no hablo m\u00e1s, le dio el colapso.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><em>Sus \u00edntimos amigos <strong>Leandro Villar y Dar\u00edo L\u00f3pez <\/strong>salieron, sin perder un minuto, para Madrid en busca de los doctores Mascarell y Goyanes. Todo in\u00fatil. Apenas recorrer\u00edan unos minutos, ya su pobre amigo no tendr\u00eda necesidad de la ciencia que iban a buscar.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><em>A <strong>S\u00e1nchez Mej\u00edas<\/strong> le ocultaron la gravedad, y lidi\u00f3 el sexto toro, vengativo, descompuesto, haciendo tantas y temerarias cosas, que ya tem\u00edamos por el segundo percance.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><em>Mientras tanto, en la enfermer\u00eda, <strong>los m\u00e9dicos <\/strong>Sanguino, Ortega, Mu\u00f1oz, Luque, Pajares, y no s\u00e9 si alguno m\u00e1s, cuidaban de reaccionarle con suero, cafe\u00edna, alcanfor&#8230;; nada, todo in\u00fatil porque el pobre torero no reaccionaba. S\u00f3lo hubo un momento de esperanza, en que movi\u00f3 los brazos, para caer nuevamente en el sopor, y cuando su cu\u00f1ado, S\u00e1nchez Mej\u00edas, muerto el \u00faltimo toro, entraba corriendo en la enfermer\u00eda ya alarmado por el rumor de la plaza y el ir y venir de la gente por el callej\u00f3n,<strong> expiraba Joselito<\/strong>, de schot traum\u00e1tico.<\/em><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-35799 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/el_gallo_thumb_380.jpg\" alt=\"\" width=\"380\" height=\"285\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><em><strong>Yo le he visto muerto, le he visto y no lo creo<\/strong>. He visto como le quitaban del cuello un retrato de su madre y una medalla de la <strong>Virgen de la Esperanza<\/strong>, deformada por un toro en San Sebasti\u00e1n. Me parec\u00eda dormido. No puedo creer que est\u00e9 muerto quien unos minutos antes era la alegr\u00eda de esta plaza y<strong> el sue\u00f1o de todos las Empresas. <\/strong>Me parece mentira que haya muerto qui\u00e9n lleg\u00f3 hace unas horas conmigo, y al montar en la estaci\u00f3n en un coche, como esos que van en Madrid con bodas a la Bombilla, empez\u00f3 a cantar alegremente y fue hasta el hotel gritando como un chico: <strong>\u00abViva la novia\u00bb.<\/strong> Me parece mentira, pero es la realidad, la tr\u00e1gica realidad: a Joselito le ha matado un toro y yo tengo que contarlo, que es otra dolorosa realidad. Porque lo terrible no es que a un torero le mate un toro, sino la manera, la forma, las circunstancias de este caso concreto. Con Joselito no ha muerto solamente un torero, sino la figura representativa del toreo, y qui\u00e9n sabe si la Fiesta misma.<\/em><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-35831\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/IMG_2804.jpg\" alt=\"\" width=\"286\" height=\"381\" \/> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-35830\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/IMG_2803-400x400.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/IMG_2803-400x400.jpg 400w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/IMG_2803-300x300.jpg 300w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/IMG_2803-80x80.jpg 80w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/IMG_2803.jpg 682w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El diario ABC de Madrid public\u00f3 en 1920 esta cr\u00f3nica del maestro Gregorio Corrochano sobre la muerte de Joselito El Gallo, el Rey de los Torreros, y la ha reproducido 100 a\u00f1os despu\u00e9s. As\u00ed introdujo el texto: Reproducimos la cr\u00f3nica escrita en ABC por Gregorio Corrochano, testigo directo de la fatal cornada en Talavera aquel 16 de mayo de 1920: \u00abYo le he visto muerto, le he visto y no lo creo. He visto c\u00f3mo le quitaban del cuello un retrato de su madre y una medalla de la Virgen&#8230; <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":35826,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[41,42],"tags":[290,211],"class_list":["post-35825","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-cultura-toros","tag-cultura","tag-toros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35825","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=35825"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35825\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/35826"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=35825"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=35825"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=35825"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}