{"id":35877,"date":"2020-05-20T11:49:56","date_gmt":"2020-05-20T16:49:56","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazetta.com\/?p=35877"},"modified":"2020-05-20T11:49:56","modified_gmt":"2020-05-20T16:49:56","slug":"la-vacuna-llamada-progresividad-fiscal-opinion-de-danilo-contreras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=35877","title":{"rendered":"La vacuna llamada progresividad fiscal &#8211; Opini\u00f3n de Danilo Contreras"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Danilo Contreras (Especial para Revista Zetta 20 a\u00f1os).-<\/strong> La peste ha provocado situaciones que causan permanente perplejidad. Una de ellas ha sido que la epidemiolog\u00eda ha pasado de ser una ciencia inexpugnable, \u00a0para convertirse en una materia de manejo cotidiano, casi escolar, como lo es la mera aritm\u00e9tica. Nociones como el \u201caplanamiento de la curva de contagios\u201d, confinamiento, pandemia, o \u201cpicos de contagio\u201d, son de manejo ordinario.<\/p>\n<p>Esa pedagog\u00eda nos ha hecho comprender que el aislamiento social no es soluci\u00f3n, sino una forma de ganar tiempo e intentar hacer lo que no intentaron quienes dilapidaron la oportunidad de fortalecer la idea de la salud como derecho a cambio de su mercantilizaci\u00f3n. La cuarentena no es una cura. La cura es una vacuna en la que se trabaja febrilmente pero que s\u00f3lo se obtendr\u00e1 a la vuelta de varios meses para el norte global y quien sabe para cu\u00e1ndo por estos \u201csures\u201d.<\/p>\n<p>Esta noticia que parece desalentadora, guarda el germen de una esperanza que es una virtud poderosa.<\/p>\n<p>Mutatis mutandis, podemos colegir que las medidas que prueban que solo el 1.2% del PIB \u00a0de Colombia se destina a la crisis, frente al 12% del PIB que destina el Per\u00fa con la misma finalidad, se constituyen es meros paliativos que no conseguir\u00e1n morigerar con eficiencia el golpe directo de la pandemia y mucho menos solucionar las graves secuelas que amenazan ya con destruir el tejido social y la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Estos dilemas avivan discusiones que eran \u201ctab\u00fa\u201d en las \u00e9pocas de la normalidad que d\u00eda a d\u00eda vamos dejando atr\u00e1s. Una de esas discusiones alude a las fuentes de los recursos que son menester para enfrentar la coyuntura y m\u00e1s all\u00e1 de eso, los \u00a0recursos necesarios para construir una hacienda que permita la recuperaci\u00f3n de la econom\u00eda y, m\u00e1s profundamente, una transformaci\u00f3n para hacerla justa y adecuada a la redistribuci\u00f3n de la riqueza en contraposici\u00f3n con la inmoral desigualdad del hipercapitalismo que pesa sobre las sociedades y sus estamentos vulnerables.<\/p>\n<p>Si la \u201cnormalidad\u201d ha expirado, debemos comprender que las viejas concepciones con las que constru\u00edamos las soluciones a los problemas deben ser replanteadas, para edificar una idea nueva de conciudadan\u00eda (somos ciudadanos con el otro) fundamentada en la justicia, la igualdad y la solidaridad.<\/p>\n<p>La grave situaci\u00f3n que arrecia con el curso mon\u00f3tono de los d\u00edas, corresponde a un r\u00e9gimen desigualitario que es consecuencia, en gran medida, de la alta concentraci\u00f3n del capital en el mundo, el pa\u00eds y particularmente en el departamento y su capital, cuya radiograf\u00eda se refleja en datos expuestos por los profesores Luis Fernando L\u00f3pez y Dairo Novoa, quienes se\u00f1alan que \u201cseg\u00fan nuestros c\u00e1lculos, menos del 1% de las empresas concentran m\u00e1s del 99% del patrimonio empresarial existente en la ciudad\u201d, en tanto que \u201caproximadamente 267 mil personas tienen que sobrevivir con menos de $8.350 diarios\u00a0 y 40 mil personas est\u00e1n padeciendo pobreza extrema\u201d (L\u00f3pez y Novoa, 2020).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La crudeza de estas cifras tiene lugar en un contexto financiero que analistas describen as\u00ed: \u201cLa crisis econ\u00f3mica generada por el coronavirus podr\u00eda impactar en un promedio ponderado los recaudos de impuesto predial e industria y comercio entre un -30% 0 -33%\u201d (Agust\u00edn Leal Jerez, 2020, Revista Metro). El autor concluye que la desfinanciaci\u00f3n del rubro ICLD podr\u00eda rondar los $256 mil millones de pesos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los fr\u00edos n\u00fameros se traducen en destrucci\u00f3n del sistema sanitario, devastado por la corrupci\u00f3n administrativa; colapso del sistema educativo que es la esperanza de cambio de nuestros ni\u00f1os y j\u00f3venes; y en recrudecimiento de ese otro virus que nuestro pueblo teme m\u00e1s que al Covid 19: El hambre. Un panorama desolador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ante estas realidades es preciso que la sociedad y los gobernantes abreven en las pr\u00edstinas fuentes de las experiencias hist\u00f3ricas de los pueblos que en el terrible siglo XX superaron el apocalipsis de dos guerras mundiales y la peor recesi\u00f3n que ha conocido el capitalismo moderno, ocurrida a partir 1.929. Esas naciones superaron sus dificultades a partir de una pol\u00edtica de progresividad fiscal que salvo al pueblo y recuper\u00f3 sus econom\u00edas para dar vida a la f\u00f3rmula m\u00e1s sofisticada de gobierno democr\u00e1tico que los seres humanos han concebido desde que nos congregamos en ciudades y emprendimos la agricultura, hace 10 mil a\u00f1os: El Constitucionalismo y el Estado de Bienestar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es preciso que los dirigentes y la ciudadan\u00eda convengan discutir abierta y generosamente una reforma del estatuto tributario local y\u00a0 departamental para impulsar, de manera extraordinaria, i. un ajuste hacia arriba de las tarifas del ICA e IPU, en el orden Distrital y del impuesto de registro en lo departamental; ii. la revisi\u00f3n del r\u00e9gimen de exenciones; iii. reglamentaci\u00f3n de la plusval\u00eda en el centro hist\u00f3rico y norte de la capital y; iv. del derecho de uso de m\u00e1s de 11 millones de metros cuadrados de bald\u00edos urbanos en Cartagena, de modo que los que m\u00e1s tienen y quienes han construido riqueza gracias a sus capacidades, pero tambi\u00e9n gracias a las facilidades normativas que el Estado les ha ofrecido y por causa del trabajo de los obreros y empleados que se esfuerzan en sus empresas, puedan, en esta encrucijada sinigual, realizar la justicia de un proceso de redistribuci\u00f3n de la riqueza, que no los empobrecer\u00e1, pero ayudar\u00e1 a que no naufraguemos en el pi\u00e9lago profundo que nos ha correspondido navegar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No hay otra alternativa justa. La peste nos podr\u00e1 hacer m\u00e1s humanos o regresarnos a la \u00e9poca de los cafres que basaron su poder y los privilegios en autoritarismos, antes que en la compasi\u00f3n. Un proceder tal ser\u00e1 honra para las conciencias de los l\u00edderes actuales y devolver\u00e1 dignidad al pueblo maltratado por tantos, durante demasiado tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un grupo de cartageneras y cartageneros de diversos or\u00edgenes y creencias, han lanzado una propuesta de progresividad fiscal a las autoridades locales, que sin duda debe tener alcances nacionales, a fin de que abordemos las soluciones desde una perspectiva que supere la ideolog\u00eda que justifica la desigualdad que nos enajenaba en \u00e9pocas de \u201cnormalidad\u201d. Ser\u00e1 un camino largo y este un primer paso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Danilo Contreras (Especial para Revista Zetta 20 a\u00f1os).- La peste ha provocado situaciones que causan permanente perplejidad. 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