{"id":35981,"date":"2020-05-27T07:41:19","date_gmt":"2020-05-27T12:41:19","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazetta.com\/?p=35981"},"modified":"2020-05-27T07:41:19","modified_gmt":"2020-05-27T12:41:19","slug":"del-mito-a-la-realidad-opinion-de-juan-carlos-gossain","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=35981","title":{"rendered":"Del mito a la realidad &#8211; Opini\u00f3n de Juan Carlos Gossa\u00edn"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"color: #000080;\">Por Juan Carlos Gossa\u00edn (Especial\u00a0para Revista Zetta 20 a\u00f1os).-<\/span>\u00a0<\/strong>En un pasaje del fant\u00e1stico relato que es La Odisea, Ulises, el m\u00edtico h\u00e9roe griego, nos cuenta que al bajar al T\u00e1rtaro, un tormentoso sitio de eterno sufrimiento muy similar a nuestro infierno cat\u00f3lico, pudo ver por un momento a S\u00edsifo, que soportaba pesados dolores en cumplimiento del castigo que los dioses le hab\u00edan impuesto.<\/p>\n<p>S\u00edsifo es un referente del arte y la literatura, son muchas las obras que dan cuenta de su desgarrada existencia y ha sido objeto de innumerables estudios que lo relacionan con aspectos y situaciones inherentes a la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p>El relato mitol\u00f3gico de S\u00edsifo es el de un hombre condenado a arrastrar cuesta arriba de una monta\u00f1a una enorme roca que al final del ascenso, casi en la cima, debe dejarla caer hasta la llanura, para luego comenzar nuevamente su labor en infinito, de subir la roca.<\/p>\n<p>En la mayor\u00eda de las interpretaciones realizadas por quienes han fijado su atracci\u00f3n en el relato, se propone una alegor\u00eda de la resignaci\u00f3n, de la p\u00e9rdida, del camino duro que tambi\u00e9n todos los hombres, hu\u00e9rfanos de inmortalidad, recorremos de tropiezo en tropiezo. Se habla de la persistencia sin ilusi\u00f3n a la que nos obliga el inexorable destino, o quiz\u00e1s, el desvar\u00edo de la justicia en manos de dioses atrabiliarios.<\/p>\n<p>Sobre este personaje, tambi\u00e9n el Nobel Albert Camus, muy recordado en estos d\u00edas de pandemia, escribi\u00f3 un ensayo cuyo atractivo literario recae en el distanciamiento que toma de la perspectiva del castigo. Camus prefiere en su ensayo indagar en los pensamientos de S\u00edsifo, e imaginarlo no resignado, no claudicante frente a la tarea que le han asignado.<\/p>\n<p>Camus piensa m\u00e1s bien en un S\u00edsifo retador, haci\u00e9ndose due\u00f1o y no objeto de su destino, sinti\u00e9ndose incluso feliz con el esfuerzo que debe realizar. Es el hombre rebelde que se enfrenta al mundo que lo rodea y no lo niega ni lo rechaza. En la perpetua consciencia de la inutilidad de su existencia, asume vivir.<\/p>\n<p>Con esa bocanada de aliento fresco que nos ofrece Camus al considerar la historia en un \u00e1nimo distinto al de la amarga obligaci\u00f3n, me atrevo tambi\u00e9n a variar lo que nos han contado, y suponer, por qu\u00e9 no, que no es la misma roca la que d\u00eda tras d\u00eda el hombre castigado empuja.<\/p>\n<p>La victoria de S\u00edsifo sobre sus castigadores est\u00e1 resuelta en la complacencia, \u00fanicamente suya, de llegar hasta la cima, con sus fuerzas al l\u00edmite, y una vez arriba abandonar esa roca que ha movido a punta de voluntad. Cuando S\u00edsifo desciende, va placido, sonriendo porque una vez m\u00e1s lo ha logrado. La siguiente roca ma\u00f1ana tendr\u00e1 un nuevo esfuerzo.<\/p>\n<p>Escribo esto pensando en que somos una gran mayor\u00eda de colombianos los que por estos d\u00edas subimos la pendiente, y todo parece indicar que ser\u00e1 incierto el n\u00famero de d\u00edas que tendremos que seguir haci\u00e9ndolo. En estos tiempos de agobio, el dios coronavirus nos ha vuelto a todos como S\u00edsifo. El castigo de la zozobra es nuestra roca.<\/p>\n<p>Ha sido loable todo el andamiaje de solidaridad con ayudas materiales y mensajes de esperanza con que nos hemos acompa\u00f1ado estas \u00faltimas semanas, de una u otra forma hasta las medidas del gobierno nos han significado alivios, pero todo eso ser\u00e1 pasajero y en unos meses cada quien seguir\u00e1 enfrentado a las obligaciones aplazadas y a las nuevas realidades que el tiempo tr\u00e9mulo de la pos pandemia nos traer\u00e1.<\/p>\n<p>Va a ser duro leerlo, pero me siento en el deber de decirlo, a S\u00edsifo nadie lo aplaud\u00eda ni en las noches escuchaba el sonar de cacerolas d\u00e1ndole respaldo. No obtuvo beneficios por ninguna de las piedras que llev\u00f3 hasta la c\u00faspide, nadie lo llam\u00f3 por las tardes a preguntarle c\u00f3mo estaba o para hacerle algo de compa\u00f1\u00eda, ni le dijeron que los martes de cada semana los nombres terminados en O no subir\u00edan rocas a la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>Estoy seguro de que vamos a salir adelante, nuestros padres y abuelos hicieron un pa\u00eds con menos de lo que ahora tenemos, pero lo lograron con su propio esfuerzo, a golpe de sacrificios, renaciendo con goce despu\u00e9s de cada lucha, con sus muertos enterrados y llorados, con sus hijos al hombro, con tristezas, pero sin quejas. Cada uno de ellos, como S\u00edsifo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed no hay de otra, el futuro pr\u00f3ximo no ser\u00e1 mejor que el presente, as\u00ed que mientras m\u00e1s pronto ajustemos expectativas, con m\u00e1s precisi\u00f3n estaremos actuando. La realidad tiene que vivirse primeramente con lo qu\u00e9 hay a la mano, despu\u00e9s con lo que consigamos.<\/p>\n<p>Por eso, una de las tareas m\u00e1s exigentes que tendremos que resolver, consistir\u00e1 en liberarnos emocionalmente de todas las personas que pretendan devolvernos a las divisiones pol\u00edticas y sociales. En esta ocasi\u00f3n nos toca ir todos juntos, con diferencias, pero sin ataques.<\/p>\n<p>Los mitos griegos se constru\u00edan para darle un tono de exaltaci\u00f3n a los valores e ideales que contribu\u00edan a su concepto de sociedad. Con tantas exigencias como tiene el mundo moderno, los mitos desaparecieron y algunos valores fueron sustituidos, las ideas cambiadas por las ideolog\u00edas. En esta reconstrucci\u00f3n social habr\u00e1 que desempolvar valores como la templanza, la sensatez y la responsabilidad si queremos prevalecer como realidad y no terminar como un mito.<\/p>\n<p>Al final, la vida no est\u00e1 hecha solo de buenos momentos, no vivimos celebrando victorias, sino superando derrotas. Eso era lo que S\u00edsifo hacia todos los d\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Juan Carlos Gossa\u00edn (Especial\u00a0para Revista Zetta 20 a\u00f1os).-\u00a0En un pasaje del fant\u00e1stico relato que es La Odisea, Ulises, el m\u00edtico h\u00e9roe griego, nos cuenta que al bajar al T\u00e1rtaro, un tormentoso sitio de eterno sufrimiento muy similar a nuestro infierno cat\u00f3lico, pudo ver por un momento a S\u00edsifo, que soportaba pesados dolores en cumplimiento del castigo que los dioses le hab\u00edan impuesto. 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