{"id":36127,"date":"2020-06-10T08:05:33","date_gmt":"2020-06-10T13:05:33","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazetta.com\/?p=36127"},"modified":"2020-06-10T08:07:05","modified_gmt":"2020-06-10T13:07:05","slug":"bienestar-antes-que-desarrollo-opinion-de-juan-carlos-gossain","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=36127","title":{"rendered":"Bienestar antes que desarrollo &#8211; Opini\u00f3n de Juan Carlos Gossa\u00edn"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Juan Carlos Gossa\u00edn Rognini (Especial para Revista Zetta 20 a\u00f1os).- \u00a0<\/strong>La verdadera medida de una naci\u00f3n se tasa sobre la forma en que trata a sus ciudadanos en los tiempos m\u00e1s dif\u00edciles. Ese fue el principio que aplicaron los estados europeos despu\u00e9s de superar los d\u00edas tormentosos y aciagos que vivieron durante la Segunda Guerra Mundial, para construir el conjunto de medidas que, posteriormente, los te\u00f3ricos de la pol\u00edtica y la econom\u00eda llamar\u00edan el estado de bienestar.<\/p>\n<p>Fue de tal magnitud el grado de devastaci\u00f3n emocional, fue tan estruendosa la debacle econ\u00f3mica, tan calamitoso el colapso social y tan irracional la barbarie, que a esos pobres desechos humanos que alcanzaron a sobrevivir, era imposible atribularlos con cargas adicionales. El estado deb\u00eda restituirles en algo, lo que ellos hab\u00edan dado por la patria.<\/p>\n<p>Mucho de lo que hoy consignamos como derechos adquiridos, entre esos, todo el r\u00e9gimen de protecci\u00f3n social, as\u00ed como tambi\u00e9n las subvenciones en programas de vivienda o educaci\u00f3n, el fomento a iniciativas culturales, y en algunos pa\u00edses, la gratuidad del transporte masivo y el congelamiento de tarifas para los servicios p\u00fablicos, tiene su origen en este esp\u00edritu de solidaridad estatal.<\/p>\n<p>No est\u00e1 dem\u00e1s decirlo y recordarlo, estas iniciativas que hoy intentan acaparar como agenda exclusiva desde la orilla ideol\u00f3gica de la izquierda, surgieron y fueron validadas en el seno de sociedades capitalistas, con reg\u00edmenes democr\u00e1ticos de derecha.<\/p>\n<p>No hay que empe\u00f1arse demasiado para comprender que, guardando las justas proporciones con lo que fue el estallido global de la guerra, hoy vivimos un tiempo tembloroso que obliga a los gobiernos a pensar con especial cuidado, c\u00f3mo traducir con acierto y equilibrio las acciones de amparo que se est\u00e1n necesitando.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay algo que dentro del gobierno no est\u00e1n entendiendo. Mientras los altos funcionarios no cesan de hablar de la necesidad de salvar la econom\u00eda, de hacer los ajustes macroecon\u00f3micos y blindar las reservas, desde las casas se habla de pagar la luz y el agua, de las matr\u00edculas, de la t\u00eda qu\u00e9 hay que ayudar y del hermano que acaba de quedarse sin trabajo. La calle acabar\u00e1 siendo el \u00e1rbitro de estas diferencias idiom\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los primeros intentos y de algunas particulares medidas que apalancaron estos meses ya transcurridos, nuevamente los temores afloran y se percibe exasperaci\u00f3n con el tecnicismo de los decretos. Sin expertos ni estudios de por medio, a la econom\u00eda la salvamos si la gente no se quiebra.<\/p>\n<p>En el pasado gastamos mucho construyendo carreteras, salvando cada diez a\u00f1os a los bancos de sus crisis financieras y hasta legislamos para favorecer a sectores empresariales, de modo que si este no es el momento de rescatar a la gente com\u00fan y corriente, ya no sabremos entonces cu\u00e1ndo lo ser\u00e1.<\/p>\n<p>Las cifras han expuesto que en Colombia el margen de ayudas ha sido menor que en una gran mayor\u00eda de pa\u00edses. En otros lugares, han trabajado arduamente estos meses para destinar, entre otras disposiciones, una renta m\u00ednima vital a la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Soy un convencido de que las ayudas tienen que ser para todos, cuando las penurias se reparten, las excepciones no son tolerables, y es claro que no hay un solo segmento de la poblaci\u00f3n que no lo est\u00e9 pasando mal.<\/p>\n<p>En las circunstancias actuales no puede ped\u00edrsele a los ciudadanos que asuman obligaciones en todos los frentes y al mismo tiempo. O pagan impuestos o hacen mercado, o le cumplen a los bancos o mantienen la n\u00f3mina. Todos los desajustes en el mundo acaban castigando a los segmentos de menor capacidad defensiva. \u00bfQui\u00e9n no lo entiende?<\/p>\n<p>Encuentro dif\u00edcil que hagamos comprender al ministro Carrasquilla y a sus buenos muchachos del BID que no los desconocemos por ignorancia, sino que a nadie le interesa en estos momentos el crecimiento del PIB o el tope de las tasas de inter\u00e9s, que los colombianos no van a comprar carro ni a la mitad del precio que antes ten\u00edan, que nadie, por m\u00e1s descuentos que hagan, va a pagar impuestos, mientras entre tantas incertidumbres no tengan para pagar la luz y el agua.<\/p>\n<p>La hacienda p\u00fablica no s\u00f3lo debe estar al servicio del acertado manejo fiscal y macroecon\u00f3mico del pa\u00eds, tambi\u00e9n es su primera funci\u00f3n garantizarle a los colombianos una redistribuci\u00f3n de bienestar con el dinero que nos recauda.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no empezar, por ejemplo, gestionando con Alcaldes y Gobernadores para que el uso de las regal\u00edas sea destinado al pago de los servicios domiciliarios durante el segundo semestre? Sin inventarse nada, sin rocambolescas f\u00f3rmulas, hay algo que pueda superar en prioridad y equidad este alivio?<\/p>\n<p>Una buena acci\u00f3n por parte de los poderosos es todo lo que la gente est\u00e1 esperando.\u00a0 Hoy de nuevo, el bienestar antes que el desarrollo, tocan a la puerta del estado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Juan Carlos Gossa\u00edn Rognini (Especial para Revista Zetta 20 a\u00f1os).- \u00a0La verdadera medida de una naci\u00f3n se tasa sobre la forma en que trata a sus ciudadanos en los tiempos m\u00e1s dif\u00edciles. Ese fue el principio que aplicaron los estados europeos despu\u00e9s de superar los d\u00edas tormentosos y aciagos que vivieron durante la Segunda Guerra Mundial, para construir el conjunto de medidas que, posteriormente, los te\u00f3ricos de la pol\u00edtica y la econom\u00eda llamar\u00edan el estado de bienestar. 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