{"id":36469,"date":"2020-07-02T08:42:58","date_gmt":"2020-07-02T13:42:58","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazetta.com\/?p=36469"},"modified":"2020-07-02T10:11:26","modified_gmt":"2020-07-02T15:11:26","slug":"alberto-borja-que-viva-el-teatro-articulo-de-manuel-lozano-pineda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=36469","title":{"rendered":"Alberto Borja: \u00a1Que viva el Teatro! \u2013 Art\u00edculo de Manuel Lozano Pineda"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000080;\"><strong>Por Manuel Lozano Pineda (Especial para Revista Zetta 20 a\u00f1os).-<\/strong><\/span> Ten\u00eda 15 a\u00f1os cuando sent\u00eda que la actuaci\u00f3n era lo m\u00edo. Ya hab\u00eda identificado que era una de mis pasiones de adolescente y so\u00f1aba con dedicarme a eso, al teatro.<\/p>\n<p>Para esa \u00e9poca hab\u00eda tenido en Comfenalco, el colegio donde estudiaba,\u00a0una experiencia traum\u00e1tica cuando el profesor de esta materia no me tuvo en cuenta para un papel importante en \u201cSue\u00f1os de una noche de verano\u201d de William Shakespeare.<\/p>\n<p>Insist\u00ed con timidez en los ensayos, estuve atento esperando que alguien no pudiera seguir asistiendo. Pero no, nadie fall\u00f3. Lo m\u00e1ximo que hice fue aprenderme el \u00fanico y brev\u00edsimo parlamento de un personaje, del cual era el segundo suplente.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-36471 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Borja-2-400x320.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"320\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Borja-2-400x320.jpg 400w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Borja-2.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>\u201cSilencio, escucho pasos, alguien se acerca por la espesura del bosque\u201d, lo hab\u00eda ensayado tanto que so\u00f1aba con ganarme esa oportunidad; pero qu\u00e9 va, fui muy optimista en esperar que dejaran de ir el titular y su primer suplente.<\/p>\n<p>Me dur\u00f3 un a\u00f1o el resentimiento de adolescente, hasta cuando sacaron al profesor que hab\u00eda frustrado mi gran debut en el teatro. Al colegio lleg\u00f3 el nuevo instructor, un joven alto, delgado, amable y de buen humor.<\/p>\n<p>En aquel entonces en el grupo hab\u00edan unas 10 personas aproximadamente. Las clases empezaron, entre otros temas, con t\u00e9cnicas de respiraci\u00f3n y como proyectar la voz. Para mi era muy familiar porque Carlos, mi padre, ya me las hab\u00eda ense\u00f1ado en casa. El profesor, Alberto Borja, se dio cuenta de mi inter\u00e9s y de lo atento que estaba a sus instrucciones.<\/p>\n<p>Alberto era humilde; se re\u00eda paternalmente con sus estudiantes. Cada encuentro con \u00e9l era un descubrimiento de c\u00f3mo narrar desde los gestos, la voz y el movimiento del cuerpo. A las pocas semanas, lleg\u00f3 a contarnos que \u00edbamos a montar el \u201cParlamento de Ruzante que vuelve de la guerra\u201d del italiano Angelo Beolco.<\/p>\n<p>Me alegr\u00e9 y recuerdo que me entusiasm\u00e9 tanto con el montaje que no dud\u00f3 en ponerme como protagonista. A las pocas semanas el grupo se redujo, de los diez se fueron tres; luego, los ensayos aumentaron y sin darnos cuenta solo hab\u00edamos quedado cinco. Poco tiempo despu\u00e9s asist\u00edamos tres: Rafael Puello, F\u00e1tima Garc\u00eda y yo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-36474 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Borja-5-400x250.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"250\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Borja-5-400x250.jpg 400w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Borja-5.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>Me empezaba a preocupar, pero segu\u00eda adelante. Y para Alberto eso no era problema.<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, Rafael Puello dijo que no ir\u00eda m\u00e1s. Yo miraba preocupado al maestro esperando sus directrices. \u00c9l era paciente. \u201cContinuamos con dos actores, no hay problema\u201d, afirm\u00f3 el \u201cprofe\u201d.<\/p>\n<p>Las clases siguieron y Alberto como si nada. Yo cre\u00eda en \u00e9l. As\u00ed que el montaje no se detuvo. A los pocos d\u00edas de la renuncia de Rafa, F\u00e1tima dej\u00f3 el grupo. Ahora s\u00ed ten\u00eda todas las razones para angustiarme, pero esperaba lo que el maestro dijera: \u201cNo hay l\u00edo\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Alberto me ret\u00f3 y me pregunt\u00f3 que si yo era capaz de hacerlo: \u00bf<em>de interpretar los tres personajes protagonistas?<\/em>. Obviamente mi respuesta fue \u201cacepto\u201d.<\/p>\n<p>Desde ese d\u00eda y durante un mes, en mi casa, caminando una y otra vez desde la puerta de entrada hasta la puerta del patio, y libreto en mano, ensay\u00e9 los textos hasta que sent\u00ed que los dominaba, fue tanto el ejercicio que una hermana menor, \u00c1ngela, se aprendi\u00f3 varias de las l\u00edneas.<\/p>\n<p>As\u00ed fue que conoc\u00ed a Alberto Borja, un hombre entregado e inteligente para las artes esc\u00e9nicas. Un l\u00edder, un joven generoso que viv\u00eda de lo que le gustaba. Lo recuerdo como un \u201csensei\u201d del teatro.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 con la imagen de haber encontrado a alguien que coincid\u00eda con mi pasi\u00f3n en la actuaci\u00f3n y que me hab\u00eda contagiado de su disciplina. Despu\u00e9s del montaje, no lo volv\u00ed a ver.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando me toc\u00f3 decid\u00ed estudiar una profesi\u00f3n; ten\u00eda como opci\u00f3n el teatro y la comunicaci\u00f3n social. Mi hermano mayor, mi padre, y mis lecturas de lo que escrib\u00eda Daniel Samper Pizano me hicieron inclinar por el periodismo.<\/p>\n<p>Ya en Bogot\u00e1, como universitario, entr\u00e9 a hacer mis pr\u00e1cticas profesionales en el Camer\u00edn del Carmen, un teatro en el tradicional barrio de La Candelaria; en medio de mis ocupaciones ten\u00eda la responsabilidad de promocionar las obras que all\u00ed se estrenaban. Y por esos d\u00edas estaba pr\u00f3ximo a presentarse \u201cI took Panama\u201d, un cl\u00e1sico montaje del TPB. En su primera funci\u00f3n, me sent\u00e9 en las filas de atr\u00e1s del Camer\u00edn, y a los pocos minutos de empezar la obra, en el escenario, volv\u00ed a ver a Alberto. Mi emoci\u00f3n me hizo correr a las primeras filas. Al final, lo abord\u00e9 para expresar la alegr\u00eda de verlo, hablamos poco y nos despedimos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-36472 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Borja-3-400x250.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"250\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Borja-3-400x250.jpg 400w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Borja-3.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, trabajando para El Universal de Cartagena, cubriendo cultura, volv\u00ed a coincidir con \u00e9l en el Centro de Convenciones en una presentaci\u00f3n que se hizo de la misma \u201cI took Panama\u201d. A partir de ese momento empezamos a conversar con m\u00e1s periodicidad. Ya estaba con Dora Malo, su leal y talentosa esposa; Alberto parec\u00eda haberse multiplicado con ella. Una bella pareja incondicional con el teatro, que se la pasaban creando y proponiendo proyectos permanentemente; un d\u00fao valiente, cr\u00edtico y frentero. Esposos que no solo predicaban y cuestionaban sino que hac\u00edan. Unos gestores que la ciudad no supo valorar. Un par de seres humanos que lo dieron todo por su trabajo y sus hijos. Su casa en el Pie de la Popa la convirtieron en un fuerte para batallar por las artes esc\u00e9nicas.<\/p>\n<p>All\u00ed fu\u00ed varias a veces disfrutar de sus montajes, en su casa tuve la primera sede del primer festival Voces del Jazz. En su hogar reconfirm\u00e9 el sentido que tiene trabajar en lo que a uno le gusta. Alberto y Dora, dos gladiadores en Cartagena que inculcaron a cientos de ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos el respeto por el teatro y la gesti\u00f3n cultural.<\/p>\n<p>Cada una de mis visitas a Alberto y a Dora era una terapia; se hablaba de la ciudad, sus l\u00edderes, del teatro en Cartagena, nos burl\u00e1bamos de nosotros; se compart\u00edan sue\u00f1os y se conversaba del futuro de los hijos; del personaje de \u201cEutropia\u201d cuando decidi\u00f3 jugar a hacer candidata a la Alcald\u00eda; y sobre todo, del agradecimiento por uno de los momentos m\u00e1s fuertes y agradables que tengo en la memoria de mi adolescencia: del estreno del \u201cParlamento de Ruzante que vuelve de la guerra\u201d del italiano Angelo Beolco.<\/p>\n<p>Borja confi\u00f3 en m\u00ed. Me dijo que ser\u00eda divertido que hiciera la obra yo solo. Fueron semanas ensayando, mejorando las t\u00e9cnicas, conversando sobre teatro. Y cuando lleg\u00f3 al estreno en la biblioteca del colegio: lleno total, hab\u00edan tres salones:\u00a0\u00a0cuarto, quinto y sexto de bachillerato juntos. Rafael Puello\u00a0\u00a0y F\u00e1tima Garc\u00eda estaban ah\u00ed.<\/p>\n<p>Alberto hizo la presentaci\u00f3n y cont\u00f3 con generosidad lo que hab\u00eda sucedido con el montaje; eso me engrandeci\u00f3. Despu\u00e9s del anuncio, sal\u00ed al escenario. Hice los tres personajes y me divert\u00ed como un ni\u00f1o; me emocion\u00e9 diciendo cada parlamento,\u00a0\u00a0saboreaba cada l\u00ednea. Ten\u00eda en la memoria m\u00e1s de quince p\u00e1ginas de la obra. Lo disfrut\u00e9. Me acordaba de sus recomendaciones. No quer\u00eda terminar. Un poco menos de una hora dur\u00f3 la obra. Al final, aparecieron los aplausos;\u00a0\u00a0los recib\u00ed como Alberto me lo hab\u00eda ense\u00f1ado, as\u00ed como era \u00e9l, con humildad, nobleza y respeto.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 con las ganas de hacer cine con Borja, hicimos muchos planes y siempre me dec\u00eda que s\u00ed, que contar\u00e1 \u00e9l. Fue incondicional.<\/p>\n<p>Alberto, gracias por todo. Y a Dora y a sus hijos, desde la distancia los acompa\u00f1o en el dolor de su partida, de seguro\u00a0\u00a0con ustedes el legado de Alberto seguir\u00e1. \u201c\u00a1<i>Qu\u00e9 viva el teatro!<\/i>\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-36473 size-full\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Borja-4.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Borja-4.jpg 1024w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Borja-4-400x250.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #000080;\"><em><strong>Nota de la Redacci\u00f3n:<\/strong> El maestro Alberto Borja falleci\u00f3 el domingo 28 de junio en su natal Cartagena de Indias, en\u00a0un centro asistencial, v\u00edctima de algunas complicaciones luego de ser intervenido quir\u00fargicamente por problemas coronarios.\u00a0Estudi\u00f3 en la Escuela Nacional de Arte Dram\u00e1tico en Bogot\u00e1 y particip\u00f3 en diversas obras bajo la direcci\u00f3n de maestros como Santiago Garc\u00eda J. Con m\u00e1s de 30 a\u00f1os de experiencia en las tablas, fue actor de diferentes grupos de teatro como TPB (Teatro Popular de Bogot\u00e1), El Local, Centro Garc\u00eda M\u00e1rquez, El Comej\u00e9n y el Teatro Experimental de Cartagena. Tambi\u00e9n se destac\u00f3 en la televisi\u00f3n participando como actor en producciones del Canal Caracol y RCN. Fue uno de los mejores actores y cuenteros, y cre\u00f3 el Festival de Cuenter\u00eda de Cartagena y el Concurso Estudiantil de Narradores Orales, el m\u00e1s leg\u00edtimo laboratorio y semillero de futuros actores y actrices. Fue Gran Lancero de las Fiestas de Independencia del 11 de noviembre de Cartagena, en el a\u00f1o 2008 junto a Lourdes Murillo y represent\u00f3 a Colombia en Espa\u00f1a, Venezuela, M\u00e9xico, Nueva York, Ecuador, entre otros destinos de su quehacer cultural.\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<blockquote><p><strong>REVISTA ZETTA extiende una voz de condolencia a su familia y agradece al periodista Manuel Lozano por brindarnos esta semblanza.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Manuel Lozano Pineda (Especial para Revista Zetta 20 a\u00f1os).- Ten\u00eda 15 a\u00f1os cuando sent\u00eda que la actuaci\u00f3n era lo m\u00edo. Ya hab\u00eda identificado que era una de mis pasiones de adolescente y so\u00f1aba con dedicarme a eso, al teatro. Para esa \u00e9poca hab\u00eda tenido en Comfenalco, el colegio donde estudiaba,\u00a0una experiencia traum\u00e1tica cuando el profesor de esta materia no me tuvo en cuenta para un papel importante en \u201cSue\u00f1os de una noche de verano\u201d de William Shakespeare. 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