{"id":37316,"date":"2020-09-03T08:03:11","date_gmt":"2020-09-03T13:03:11","guid":{"rendered":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=37316"},"modified":"2020-09-03T08:03:11","modified_gmt":"2020-09-03T13:03:11","slug":"asi-la-vivi-opinion-de-wilson-jaimes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=37316","title":{"rendered":"As\u00ed la viv\u00ed &#8211; Opini\u00f3n de Wilson Jaimes"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000080;\"><em><strong>Por Wilson Jaimes (Especial para Revista Zetta 20 a\u00f1os).-<\/strong><\/em><\/span>\u00a0Hace m\u00e1s de seis meses almorzaba con un amigo y ameniz\u00e1bamos la cazuela con el an\u00e1lisis de los primeros intentos de gu\u00eda de atenci\u00f3n y protocolo para la inminente llegada de la covid-19 al pa\u00eds. Hab\u00eda en ese entonces un ambiente extra\u00f1o en la ciudad, que a pesar de estar acostumbrada a recibir multitud de visitantes, albergar todo tipo de eventos de talla internacional y ser un referente mundial, parec\u00eda no tener a nadie con alguna confianza en entender lo que se avecinaba.<\/p>\n<p>Le pregunt\u00e9 a mi amigo el porqu\u00e9 dicho protocolo usaba la palabra \u00abcuarentena\u00bb, entendiendo que esto deb\u00eda ser un per\u00edodo de cuarenta d\u00edas, pero mi amigo, hombre de un eximio conocimiento de salud p\u00fablica y manejo de emergencias, me explicaba que el t\u00e9rmino se refer\u00eda a un per\u00edodo de aislamiento que no necesariamente estaba atado a un lapso espec\u00edfico y por ello se hablaba entonces de \u00abcuarentenas de catorce d\u00edas\u00bb ante la aparici\u00f3n de posibles casos de la desconocida enfermedad. No ten\u00edamos la m\u00e1s m\u00ednima sospecha que la tan conversada &#8216;cuarentena&#8217; se nos extender\u00eda por meses, quedando registrada como la m\u00e1s larga de la historia.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed intu\u00edamos, sin compartirlo en la mesa, era que vivir\u00edamos una experiencia in\u00e9dita y que, de muchas maneras, nos atra\u00eda porque junto con esas primeras\u00a0gu\u00edas apareci\u00f3 un descomunal tr\u00e1fico de informaci\u00f3n que ray\u00f3 en la saturaci\u00f3n por la densidad de pleonasmos, la intensidad en la repetici\u00f3n del mensaje cu\u00e1l estrategia adoctrinante y la gran cantidad de datos falsos, sin confirmar o simplemente malintencionados.<\/p>\n<p>Con el humor que caracteriza a mi amigo, bromeamos por el delirio que algunos conocidos comenzaron a manifestar por el contacto con personas procedentes de los pa\u00edses donde ya se ven\u00eda manifestando por varias semanas la enfermedad y que conoc\u00edamos por las incesantes cifras diarias de casos y muertes que Colombia comenzaba a registrar con despreocupantes ceros. Parec\u00eda que aquellos que se llenaban de preocupaci\u00f3n se estaban adelantando a un escenario que no iba a resultar tan oscuro en nuestra realidad necesariamente. O al menos manten\u00edamos internamente esa creencia y sobre esa base hasta alcanzamos a re\u00edrnos.<\/p>\n<p>El seis de marzo lleg\u00f3 la noticia, de esas que esperas pero que a\u00fan as\u00ed te sorprende, esas noticias por lo general no son buenas. Primer caso en Colombia y en menos de una semana primer caso en Cartagena. Todo era muy medi\u00e1tico, los primeros pacientes como ganadores de una loter\u00eda que nadie quiere, las autoridades sanitarias intentado explicar lo que todos estaban aprendiendo, las recomendaciones para prevenir la infecci\u00f3n con diferentes estrategias pero un\u00a0 mismo mensaje, el personal sanitario mostrado como h\u00e9roes, el seguimiento a contactos como la estrategia de control de los casos. Esto \u00faltimo fue lo primero que se perdi\u00f3 y entonces aquellas cifras diarias comenzaron a subir y a capturar toda nuestra atenci\u00f3n. Era un ritual detener el mundo, ya de por s\u00ed detenido por las medidas restrictivas decretadas por los Gobiernos, para recibir el reporte diario de casos y muertes. En la proporci\u00f3n que crec\u00edan las cifras iba en aumento nuestra preocupaci\u00f3n, con todos los efectos que esto podr\u00eda causar sumado a la obligaci\u00f3n del mantra #qu\u00e9dateencasa.<\/p>\n<p>Pasadas las primeras semanas apareci\u00f3 un debate entre cuidar la vida con las medidas de restricci\u00f3n a la libre movilidad de las personas y restaurar una econom\u00eda maltrecha por el hecho que las personas no se pod\u00edan movilizar libremente. Mucho se dijo en medio de la discusi\u00f3n, incluso se alcanz\u00f3 a oir alguna voz se\u00f1alando que no exist\u00eda tal dicotomia entre la vida y la econom\u00eda porque ambas eran importantes y ambas se deb\u00edan cuidar. Por un momento el tercio fue superado por los salubristas, no sin discusiones. Pero cuando el panorama de nuestras calles se fue llenando de locales cerrados, carteles de \u00abse arrienda\u00bb y noticias de despedidas de negocios con el consecuente desempleo, se comenz\u00f3 a dimensionar que la econom\u00eda estaba sufriendo los embates de la pandemia. A\u00fan as\u00ed, las incesantes y esperadas cifras diarias parec\u00edan indicar que aquello que estaba matando a la econom\u00eda era a\u00fan necesario porque tambi\u00e9n se estaban perdiendo vidas humanas.<\/p>\n<p>Apareci\u00f3 entonces una de las tantas medidas del Gobierno Nacional modificando el protocolo para el testeo, lo cual es el insumo de las estad\u00edsticas diarias, y comenz\u00f3 a su vez a acu\u00f1arse el concepto de reactivaci\u00f3n. La econom\u00eda no daba m\u00e1s espera y hab\u00eda que darle ox\u00edgeno, inicialmente con un factor muy importante en la teor\u00eda econ\u00f3mica como son las expectativas. Las cifras dejaron de ser alarmantes, las autoridades comenzaron a anunciar la llegada de los famosos picos en algunas ciudades y a ponerle fechas en otras. As\u00ed se fue generando confianza y ganando fuerza la demanda de reaperturar, comenzaron a ampliarse las excepciones, a implementarse pilotos y gestar el ambiente propicio para volver a abrir los negocios.<\/p>\n<p>Para el inicio de septiembre, casi seis meses despu\u00e9s de la llegada de la pandemia a Colombia , el Gobierno decreta una medida que busca acelerar la reactivaci\u00f3n de la econom\u00eda y parece que el pa\u00eds le est\u00e1 creyendo a esta nueva etapa porque las cifras diarias siguen inform\u00e1ndose pero ya no es noticia de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Durante estos seis meses mi amigo y yo sobrevivimos a la covid-19 sin mayores complicaciones por fortuna. S\u00f3lo espero la oportunidad de volver a tener un almuerzo con \u00e9l, porque creo que tendremos mucho que hablar, como de las posibilidades de rebrotes, de sus expectativas sobre una vacuna y sobre todo quiero saber si \u00e9l s\u00ed logr\u00f3 reinventarse.<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>Wilson Jaimes<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>Economista, Especialista en Gerencia Financiera de Servicios de Salud<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Wilson Jaimes (Especial para Revista Zetta 20 a\u00f1os).-\u00a0Hace m\u00e1s de seis meses almorzaba con un amigo y ameniz\u00e1bamos la cazuela con el an\u00e1lisis de los primeros intentos de gu\u00eda de atenci\u00f3n y protocolo para la inminente llegada de la covid-19 al pa\u00eds. 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