{"id":41577,"date":"2021-08-09T11:26:12","date_gmt":"2021-08-09T16:26:12","guid":{"rendered":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=41577"},"modified":"2021-08-09T11:26:40","modified_gmt":"2021-08-09T16:26:40","slug":"revocatoria-es-mas-la-bulla-que-la-cabuya-analisis-de-john-zamora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=41577","title":{"rendered":"Revocatoria: Es m\u00e1s la bulla que la cabuya &#8211; An\u00e1lisis de John Zamora"},"content":{"rendered":"<p><b>An\u00e1lisis de John Zamora (Director de Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 9 de agosto de 2021.-<\/b> Lo que pas\u00f3 el s\u00e1bado con la marcha de protesta contra el alcalde William Dau es el retrato fidedigno del fracaso hacia el que camina el proceso de revocatoria: cuatro gatos que tendr\u00e1n raz\u00f3n pero no convocan, convencen ni emocionan.<\/p>\n<p>A diferencia del Covid19, la capacidad de contagio de los opositores de Dau es muy baja, o por lo menos incapaz de despertar pizca de entusiasmo.<\/p>\n<p>Con todos los motivos que esgrimieron para la protesta, se esperar\u00edan r\u00edos de gente colmando la India Catalina y desbordando la avenida Venezuela, pero no: eran los mismos con las mismas.<\/p>\n<p>Esto confirma que no hay en la comarca alguien con mas suerte que William Dau y que pese a su decepcionante gesti\u00f3n, episodios de desaf\u00edo a organismos de control, soberbia y sordera pol\u00edtica, no tiene quien lo saque del poder. Terminar\u00e1 sus cuatro a\u00f1os, y solo el Creador podr\u00e1 decidir otra cosa.<\/p>\n<p>En rigor, motivos sobran para la revocatoria. El principal es el incumplimiento de su plan de desarrollo, am\u00e9n de fara\u00f3nicas promesas como la de invertir $15 mil millones mensuales en los barrios. Nada m\u00e1s en eso nos debe $285 mil millones.<\/p>\n<p>Entonces \u00bfpor qu\u00e9 no funciona la revocatoria?<\/p>\n<p>Hay motivos de fondo y forma que confabulan. Una ley pone muy alto el list\u00f3n, en parte porque no se puede propiciar una generalizaci\u00f3n de revocatorias sino como excepci\u00f3n frente a la decisi\u00f3n popular en urnas. Los recovecos del proceso, la misma recolecci\u00f3n de firmas, implican esfuerzos pol\u00edticos y financieros que, para el caso de Cartagena, no est\u00e1n dados.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1n razones de conveniencia, pues la ciudad afront\u00f3 interinidades y esa cambiadera de alcaldes exasper\u00f3 a la ciudadan\u00eda, que poco apego le tom\u00f3 a las elecciones at\u00edpicas.<\/p>\n<p>La reyerta de pandilleros en que termin\u00f3 convertida la famosa audiencia del Centro de Convenciones jug\u00f3 a favor de Dau, y disip\u00f3 cualquier amago de entusiasmo por el proceso. La ciudadan\u00eda no se identific\u00f3 con la raqu\u00edtica argumentaci\u00f3n y mucho menos con el grotesco espect\u00e1culo. \u201cDime con qui\u00e9n andas\u2026\u201d y la gente no quiso andar con los protagonistas de ese sainete.<\/p>\n<p>El tiempo ha jugado tambi\u00e9n a favor de Dau, y as\u00ed su gesti\u00f3n no despegue, por lo menos se guarda la esperanza que haga algo en los 27 meses que le quedan (a los que hay que restarle los de ley de garant\u00edas y los tres \u00faltimos cuando ya hayamos avanzado eligiendo remplazo).<\/p>\n<p>La revocatoria a Dau tambi\u00e9n comprueba que un mundo es el que se percibe en redes sociales y otro el de las calles. Si es por las cuentas de los promotores en Twitter, Instagram, Facebook o Whattsapp, hace rato Dau se hubiera ido. Pero no. Ah\u00ed est\u00e1, entero. (Para infortunio de la oposici\u00f3n y, sobre todo, para desdicha de Cartagena\u2026 pero aj\u00e1\u2026).<\/p>\n<p>Divorciado de los gremios, de los medios, de la gesti\u00f3n, de la sensatez, pero sobre todo de la realidad, Dau es un hombre afortunado: tan de buenas que no hay nadie con peso o altura suficiente en la oposici\u00f3n para tambalearlo, as\u00ed haya valerosos liderazgos\u2026<\/p>\n<p>Los l\u00edderes opositores quedaron solos y ni siquiera la clase pol\u00edtica -damnificada de Dau- les da una manito (por lo menos en p\u00fablico): Los congresistas silban y miran para otro lado; el Concejo libra su propia batalla, a ratos le aprueba todo y a ratos le censura a un par de funcionarios\u2026 pero con los de la revocatoria no se juntan. Esa foto no se la toman.<\/p>\n<p>Las cosas as\u00ed, la gesti\u00f3n revocadora qued\u00f3 medida en los cuatro gatos que estuvieron en la marcha de protesta y su llama de piloto de estufa ir\u00e1 menguando, a pesar de su ilusi\u00f3n de crecer en forma de llamarada popular. Tan claro lo tiene Dau que por eso se r\u00ede con burla, y aqu\u00ed nadie puede enga\u00f1arse: es m\u00e1s la bulla que la cabuya.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>An\u00e1lisis de John Zamora (Director de Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 9 de agosto de 2021.- Lo que pas\u00f3 el s\u00e1bado con la marcha de protesta contra el alcalde William Dau es el retrato fidedigno del fracaso hacia el que camina el proceso de revocatoria: cuatro gatos que tendr\u00e1n raz\u00f3n pero no convocan, convencen ni emocionan. A diferencia del Covid19, la capacidad de contagio de los opositores de Dau es muy baja, o por lo menos incapaz de despertar pizca de entusiasmo. 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