{"id":42497,"date":"2021-10-04T08:58:39","date_gmt":"2021-10-04T13:58:39","guid":{"rendered":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=42497"},"modified":"2021-10-04T08:59:09","modified_gmt":"2021-10-04T13:59:09","slug":"cinco-anos-de-impunidad-opinion-de-ruby-chagui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=42497","title":{"rendered":"Cinco a\u00f1os de impunidad &#8211; Opini\u00f3n de Ruby Chag\u00fci"},"content":{"rendered":"<div id=\"mvp-fly-wrap\">\n<div id=\"mvp-fly-menu-top\" class=\"left relative\">\n<div class=\"mvp-fly-top-out left relative\">\n<div class=\"mvp-fly-top-in\"><strong><span style=\"color: #003366;\">Por Ruby Chag\u00fci (Senadora de la Rep\u00fablica) (Especial para Revista Zetta).-<\/span> 4 de octubre de 2021.-<\/strong> Han pasado cinco a\u00f1os desde que la mayor\u00eda de colombianos advertimos que vendr\u00eda injusticia, que no habr\u00eda reparaci\u00f3n, que seguir\u00eda la violencia y que ser\u00edan premiados los criminales: cinco a\u00f1os han pasado desde el plebiscito en el que m\u00e1s de seis millones de colombianos dijimos no a la impunidad pactada por el gobierno Santos y la guerrilla de las FARC. La mayor\u00eda de ciudadanos, quienes anhelamos la paz para Colombia como cualquier persona que quiera a este pa\u00eds, hablamos claro: la injusticia no es el precio que hay que pagar.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"mvp-site\" class=\"left relative\">\n<div id=\"mvp-site-wall\" class=\"left relative\">\n<div id=\"mvp-site-main\" class=\"left relative\">\n<div id=\"mvp-main-body-wrap\" class=\"left relative\">\n<article id=\"mvp-article-wrap\">\n<div id=\"mvp-article-cont\" class=\"left relative\">\n<div class=\"mvp-main-box\">\n<div id=\"mvp-post-main\" class=\"left relative\">\n<div class=\"mvp-post-main-out left relative\">\n<div class=\"mvp-post-main-in\">\n<div id=\"mvp-post-content\" class=\"left relative\">\n<div id=\"mvp-content-wrap\" class=\"left relative\">\n<div class=\"mvp-post-soc-out right relative\">\n<div class=\"mvp-post-soc-in\">\n<div id=\"mvp-content-body\" class=\"left relative\">\n<div id=\"mvp-content-body-top\" class=\"left relative\">\n<div id=\"mvp-content-main\" class=\"left relative\">\n<p>La democracia revel\u00f3 que exist\u00eda (y existe) un profundo desacuerdo nacional y se supon\u00eda que la democracia ser\u00eda honrada. Pero lo que sigui\u00f3 prob\u00f3 lo contrario: el desprecio por la ciudadan\u00eda y su derecho a escoger su destino a trav\u00e9s de las v\u00edas democr\u00e1ticas. En lugar de encontrar en el resultado del plebiscito una oportunidad para trabajar por un nuevo consenso aceptable para la mayor\u00eda de colombianos, la administraci\u00f3n Santos convid\u00f3 a los voceros del NO a una renegociaci\u00f3n que no se tradujo en cambios al texto del acuerdo que tuvieran en cuenta nuestras preocupaciones. La esencia de la discrepancia se mantuvo inalterada: la impunidad y la participaci\u00f3n pol\u00edtica de responsables de cr\u00edmenes tan graves que, en las palabras del pre\u00e1mbulo del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, \u201cconmueven profundamente la conciencia de la humanidad\u201d y \u201cno deben quedar sin castigo\u201d.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n de Iv\u00e1n Duque como Presidente y la votaci\u00f3n por el Centro Democr\u00e1tico al Congreso de la Rep\u00fablica -la bancada m\u00e1s numerosa- confirmaron que la impunidad de La Habana no era y no es digerible para la mayor\u00eda de colombianos. Sin embargo, la derrota de esta impunidad por la democracia, por la elecci\u00f3n libre de los ciudadanos, ha sido dif\u00edcil.<\/p>\n<p>Quienes creemos que no hay paz duradera sin verdadera justicia y que la flexibilidad que demanda una negociaci\u00f3n para terminar un per\u00edodo violento no debe llegar a la claudicaci\u00f3n que ofende la decencia y alimenta nuevas violencias, hemos sido calificados de \u201cenemigos de la paz\u201d porque, vali\u00e9ndonos de las herramientas que brindan la Constituci\u00f3n y la ley, honramos nuestra promesa de campa\u00f1a: denunciar la injusticia. Hemos sido as\u00ed llamados, \u201cenemigos de la paz\u201d, oh paradoja, por los acostumbrados a disparar contra inocentes, secuestrar personas, reclutar ni\u00f1os, violar mujeres, extorsionar comerciantes honestos, poner minas antipersonales que no distinguen a sus v\u00edctimas, tomarse pueblos y a tantos otros vej\u00e1menes; por unos que estigmatizan a sus contradictores; y, en general, por sectores pol\u00edticos complacientes con el delito que parecen temer m\u00e1s a sus opositores civiles y pac\u00edficos que a quienes se han valido de la violencia durante d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>La paradoja es que, cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la trampa a la democracia, cuando se han confirmado todas nuestras advertencias, se ha acusado al Gobierno de incumplir el acuerdo, al punto que el partido Comunes, sucesor de FARC, lo ha citado a debate de control pol\u00edtico, como si hubiese sido Iv\u00e1n Duque el jefe de Estado que permiti\u00f3 el crecimiento exponencial de los cultivos de coca, o como si no fuesen integrantes de la misma guerrilla, el Clan del Golfo, el ELN, los \u201cPelusos\u201d, los \u201cCaparros\u201d y la \u201cConstru\u201d, todos financiados por el narcotr\u00e1fico, los responsables de la mayor\u00eda de asesinatos de l\u00edderes, activistas, polic\u00edas, soldados y excombatientes. Por esto la \u00fanica b\u00fasqueda coherente de la paz en Colombia es la que al mismo tiempo ataca con determinaci\u00f3n al narcotr\u00e1fico, que para la mesa de La Habana es un crimen conexo al delito pol\u00edtico.<\/p>\n<p>La fuerza de los hechos nos recuerda que el precio de la paz santista, el precio del que es supuestamente el mejor acuerdo de paz posible, es la injusticia. Este recuerdo se ha revivido ya por el cinismo de la \u201cverdad\u201d de la FARC, mentiras peri\u00f3dicas que justifican o matizan sus afrentas contra la vida y las libertades invocando causas objetivas o manipulando el lenguaje para no llamar las cosas por su nombre; ya por los ama\u00f1ados procesos judiciales contra estadistas y l\u00edderes nacionales que nunca se han valido de la violencia mientras que quienes s\u00ed se han levantado en armas contra Colombia pontifican desde el Capitolio Nacional. A la lista de episodios que confirman la burla al pueblo -en especial a las v\u00edctimas-, la ruptura con la igualdad ante la ley y la alteraci\u00f3n de nuestra escala de valores por cuenta de la paz habanera, que fuera de impunidad supuso la discusi\u00f3n de la agenda nacional con quienes no ten\u00edan mandato para hacerlo porque no nos representan, se suman las constantes revictimizaciones a v\u00edctimas de FARC, como en el homenaje al Mono Jojoy, temible narcocriminal cuyo extenso prontuario incluye el secuestro del peque\u00f1o Emmanuel y el atentado contra el club El Nogal, y que fue abatido en septiembre de 2010.<\/p>\n<p>Es cierto que la desmovilizaci\u00f3n parcial de FARC y que conocer la \u201cverdad\u201d sobre hechos luctuosos para Colombia son avances. Nadie sensato lo subestima. Pero la verdad debe venir acompa\u00f1ada de la asunci\u00f3n de responsabilidad y, tristemente, no hemos conocido la verdad sino la manipulaci\u00f3n de los hechos para eludir responsabilidades, promesas de reparaci\u00f3n incumplidas y la repetici\u00f3n de la violencia porque hay guerrilleros que nunca renunciaron a ella, como los causantes de las muertes de tres soldados en Dagua, Valle, hace una semana (la discusi\u00f3n de si son disidentes o reincidentes es secundaria y se a\u00f1ade a la narrativa que excusa el crimen).<\/p>\n<p>En Colombia no hay ni habr\u00e1 paz porque as\u00ed lo diga un papel. En Colombia hay paz donde la autoridad del Estado prevalece y se impone. Y en toda Colombia solo habr\u00e1 paz cuando en toda Colombia existan la seguridad y el orden que garantizan vivir en libertad y sin miedo. Mientras esto no se logre, la paz siempre ser\u00e1 fr\u00e1gil.<\/p>\n<p>Encima. Como bien lo expuso el Presidente Iv\u00e1n Duque ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el sistema financiero internacional tiene la enorme responsabilidad de ajustar sus criterios para evaluar a los pa\u00edses de acuerdo con la realidad creada por el Covid-19. Aplicar est\u00e1ndares previos a la pandemia es injusto y equivocado. Actuar con solidaridad es un imperativo \u00e9tico del que las calificadoras de riesgo no est\u00e1n exentas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"attachment- size- wp-post-image\" src=\"https:\/\/www.rubychagui.co\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/5ac21cdc-d497-478b-96b4-069e4d7b2924.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1065px) 100vw, 1065px\" srcset=\"https:\/\/www.rubychagui.co\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/5ac21cdc-d497-478b-96b4-069e4d7b2924.jpg 1065w, https:\/\/www.rubychagui.co\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/5ac21cdc-d497-478b-96b4-069e4d7b2924-300x210.jpg 300w, https:\/\/www.rubychagui.co\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/5ac21cdc-d497-478b-96b4-069e4d7b2924-1024x717.jpg 1024w, https:\/\/www.rubychagui.co\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/5ac21cdc-d497-478b-96b4-069e4d7b2924-768x538.jpg 768w\" alt=\"\" width=\"1065\" height=\"746\" \/><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ruby Chag\u00fci (Senadora de la Rep\u00fablica) (Especial para Revista Zetta).- 4 de octubre de 2021.- Han pasado cinco a\u00f1os desde que la mayor\u00eda de colombianos advertimos que vendr\u00eda injusticia, que no habr\u00eda reparaci\u00f3n, que seguir\u00eda la violencia y que ser\u00edan premiados los criminales: cinco a\u00f1os han pasado desde el plebiscito en el que m\u00e1s de seis millones de colombianos dijimos no a la impunidad pactada por el gobierno Santos y la guerrilla de las FARC. 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