{"id":5260,"date":"2015-03-30T08:03:50","date_gmt":"2015-03-30T13:03:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistazetta.com\/?p=5260"},"modified":"2015-03-30T08:03:50","modified_gmt":"2015-03-30T13:03:50","slug":"mi-ultima-entrevista-con-cheo-romero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=5260","title":{"rendered":"Mi \u00faltima entrevista con Cheo Romero"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><em><strong>\u2026Saliendo del hospital despu\u00e9s de ver a mi mam\u00e1<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em><strong>Luchando contra un c\u00e1ncer que no se puede curar\u2026<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em><strong>(Amor y Control: Ruben Blades)<\/strong><\/em><\/p>\n<div id=\"attachment_5263\" style=\"width: 250px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Cheo-con-Payares-Villa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5263\" class=\"wp-image-5263 size-medium\" src=\"https:\/\/www.revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Cheo-con-Payares-Villa-240x300.jpg\" alt=\"Cheo con Payares Villa\" width=\"240\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Cheo-con-Payares-Villa-240x300.jpg 240w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Cheo-con-Payares-Villa.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-5263\" class=\"wp-caption-text\">Cheo Romero llora al abrazar a Luis Alberto Payares Villa. Les acompa\u00f1a Mincho Paternina.<\/p><\/div>\n<p>A Jos\u00e9 Guillermo Romero Verbel -el gran Cheo Romero- lo conoc\u00ed por ese af\u00e1n desmedido de mi padre de formar y de educar a j\u00f3venes de la radio local. M\u00e1s de uno pudo conocer las ense\u00f1anzas del \u201cViejo\u201d en el \u00e1mbito radial, exigi\u00e9ndoles que fueran cada d\u00eda mejores, y que sobretodo valoraran su trabajo y que no \u201cle tuvieran miedo a la grandeza\u201d. Cheo fue uno de esos hijos radiales agradecidos de mi padre, con el cual comparti\u00f3 muchas veces en el deporte y en los espect\u00e1culos salseros que se hac\u00edan en Cartagena.<\/p>\n<p>Lo recuerdo siendo un adolescente, con esa voz borrosa caracter\u00edstica, y con pronunciado acento cartagenero llegaba a la cabina de mi padre a pedirle una oportunidad. Fue as\u00ed como Cheo, como el mismo lo dice a voz en cuello\u2026 <strong><em>\u201cRadialmente soy lo que soy gracias a EL VILLANO, que fue quien me dio la oportunidad en la radio\u2026 \u201cCuando nadie cre\u00eda en m\u00ed, \u00e9l crey\u00f3 y aprend\u00ed mucho de \u00e9l\u201d<\/em><\/strong>, lo dec\u00eda varias veces delante de quien sea, y con su caracter\u00edstico acento \u201cgolpeado getsemanicense\u201d.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2014, cuando estaba vinculado a RCN Radio, lo encontr\u00e9 en el pasillo con su caminado de bailar\u00edn, su camisa florida y su cabello ensortijado, y le dije Cheo, quiero hablar contigo. Antes que terminara de saludarlo me pregunt\u00f3: \u00bf<strong><em>Como est\u00e1 el viejo? me lo saludas y dile que lo quiero con coj\u00f3n..!!<\/em><\/strong> As\u00ed era el desparpajante y descomplicado, con sus camisas de colores, con las que se vest\u00eda y dec\u00eda que ninguna la hab\u00eda la comprado, todas, las m\u00e1s de 400 camisas que ten\u00eda se las regal\u00f3 alg\u00fan artista famoso.<\/p>\n<p>Al momento de iniciar la charla, empez\u00f3 a sonar la famosa descarga de El Negro y Ray\u2026 &#8211; <strong><em>Esp\u00e9rate\u2026 <\/em><\/strong><em>me dijo\u2026<strong> &#8211; Escucha esa vaina.. Ray Barreto el m\u00fasico que le introdujo los compases r\u00edtmicos de las sinfon\u00eda de Mozart y de Chopin a la salsa\u2026 ese era un b\u00e1rbaro, escucha ese viol\u00edn\u2026 fue el \u00fanico ser humano de este planeta que pudo lograr eso, lo hizo porque el \u201cman\u201d estuvo por Alemania en los a\u00f1os 50, en el auge de la m\u00fasica jazz \u201cpesada\u201d, con Dizzie Gillaspie, ese man era un b\u00e1rbaro&#8230;! <\/strong><\/em>Al momento que iba escuchando la m\u00fasica, cerraba los ojos como haciendo un \u201crendering\u201d de su \u201cdisco duro\u201d, como el mismo dec\u00eda que ten\u00eda m\u00e1s de 1000 gigas&#8230;<strong><em> \u201cf\u00edjate all\u00ed escucha ese timbal, ese es Tito Puente\u2026 \u00a1Vaya!\u201d <\/em><\/strong>\u00a1Exclam\u00f3!<\/p>\n<p><strong><em>\u201c\u2026Su verdadero nombre era Raymond Barreto Pagan, naci\u00f3 en Nueva York en el condado de Manhattan, de origen puertorique\u00f1o, era muy amigo personal de Celia Cruz y particip\u00f3 en muchas de sus composiciones.. Eso es lo que la gente no sabe..\u201d. <\/em><\/strong>re\u00eda.<strong><em> \u201cSi te das cuenta \u201cmono<\/em>\u201d<\/strong> (todos aquellos disc\u00edpulos de mi padre me llamaban as\u00ed)<strong><em> en uno de los solos de trompeta hace un \u201crubateo\u201d de la guantanamera y se lleva por delante tambi\u00e9n varios cl\u00e1sicos cubanos como: de d\u00f3nde son los cantantes.. si te das cuenta ese \u201cman\u201d era un b\u00e1rbaro.. Para m\u00ed el mejor m\u00fasico de salsa y de jazz latino del mundo era Ray Barreto\u2026Todo aquel que quiera ser m\u00fasico de conservatorio debe estudiar esta descarga, all\u00ed se ve la versatilidad y la creatividad de un m\u00fasico\u2026\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Me qued\u00e9 impresionado con la cantidad de datos que r\u00e1pidamente me dec\u00eda Cheo, recordaba aquellas tardes domingueras que mi pap\u00e1 se pon\u00eda a escuchar a Pupy Legarreta, a la Fania, a la Charanga Cl\u00e1sica, esa m\u00fasica que enriqueci\u00f3 mi ni\u00f1ez, en la que algunas veces participaba de \u201calcapone\u201d.<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n segu\u00eda, y parec\u00eda que \u00e9l la disfrutaba m\u00e1s que yo, pero suced\u00eda todo lo contari. <strong>\u201c\u2026<em>f\u00edjate, otro m\u00fasico que me impresiona mucho a mi es Rub\u00e9n Blades. El m\u00e1ximo \u00eddolo de \u00e9l fue Cheo Feliciano, una vez \u00e9l mismo lo cuenta, que le dijo: Oye Cheo Feliciano, yo quiero ser como t\u00fa, pero \u00e9l con su gran sabidur\u00eda le respondi\u00f3: No tienes que ser mejor que yo&#8230; De esta forma t\u00fa te das cuenta la gran calidad humana de el gran Cheo Feliciano, su verdadero nombre era Jos\u00e9 Luis Feliciano Vega, naci\u00f3 en Ponce Puerto Rico en el a\u00f1o 1935 y lastimosamente falleci\u00f3 este a\u00f1o (2014) exactamente el 17 de Abril en un accidente porque a \u00e9l le gustaba jugar en los casinos y cuando ven\u00eda para su casa se qued\u00f3 dormido y su carro se estrell\u00f3 contra un poste el\u00e9ctrico\u2026\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n segu\u00eda y segu\u00eda con m\u00e1s cifras, datos exactos y an\u00e9cdotas que sal\u00edan de su alma, esa misma que alimentaba su esp\u00edritu salsero, getsemanicense y cartagenero. Al recordar esta conversaci\u00f3n con Cheo, evoqu\u00e9 la canci\u00f3n que \u00e9l alguna vez describi\u00f3 en un conversatorio de salsa en el a\u00f1o 2000, celebrada en el hotel Monterrey de Cartagena, esa canci\u00f3n se llama \u201cAmor y Control\u201d, el propio Cheo la describi\u00f3 como la canci\u00f3n m\u00e1s triste que hab\u00eda o\u00eddo, y por eso muy poco la escuchaba.<\/p>\n<p>La \u00fanica vez que vi a Cheo llorar fue en el a\u00f1o 2013, cuando fue condecorado por el Concejo de Cartagena por su aporte cultural a la ciudad. Ese d\u00eda llor\u00f3, no s\u00e9 si de felicidad o de tristeza, al abrazar a mi padre, a quien le dijo: \u201c<strong><em>Villano tu eres mi pap\u00e1, te quiero en pila y nadie en este mundo sabe lo que yo te agradezco por apoyarme, tu eres el m\u00e1s grande pap\u00e1\u201d, <\/em><\/strong>al mismo tiempo lloraba como un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Me desped\u00ed de \u00e9l ese d\u00eda con un fuerte apret\u00f3n de manos, con la noble exigencia que le diera mis saludos a mi padre y que le dijera que muy pronto ir\u00eda a visitarlo.<\/p>\n<p>En el mes de febrero de este a\u00f1o tuve la oportunidad de ir a ver a Cheo a su casa, convenc\u00ed a mi padre de visitarlo, pero realmente no tuvo la fortaleza de bajarse del carro cuando lo vio. Su condici\u00f3n f\u00edsica por la penosa enfermedad que atravesaba lo hab\u00eda descompuesto y aquel salsero 100%, \u00edcono de Cartagena por su originalidad, estaba realmente desmejorado. Mi padre solo llor\u00f3 al verlo y me dijo: \u201cOtro amigo que muy pronto se nos va\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Paz en su tumba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2026Saliendo del hospital despu\u00e9s de ver a mi mam\u00e1 Luchando contra un c\u00e1ncer que no se puede curar\u2026 (Amor y Control: Ruben Blades) A Jos\u00e9 Guillermo Romero Verbel -el gran Cheo Romero- lo conoc\u00ed por ese af\u00e1n desmedido de mi padre de formar y de educar a j\u00f3venes de la radio local. M\u00e1s de uno pudo conocer las ense\u00f1anzas del \u201cViejo\u201d en el \u00e1mbito radial, exigi\u00e9ndoles que fueran cada d\u00eda mejores, y que sobretodo valoraran su trabajo y que no \u201cle tuvieran miedo a la grandeza\u201d. Cheo fue uno de&#8230; <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":5261,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[41,43],"tags":[],"class_list":["post-5260","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-cultura-musica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5260","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5260"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5260\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5261"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5260"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5260"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5260"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}