{"id":58056,"date":"2025-08-29T08:35:54","date_gmt":"2025-08-29T13:35:54","guid":{"rendered":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=58056"},"modified":"2025-08-29T08:35:54","modified_gmt":"2025-08-29T13:35:54","slug":"gracias-rodolfo-segovia-gracias-articulo-de-pedrito-pereira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=58056","title":{"rendered":"Gracias, Rodolfo Segovia, gracias &#8211; Art\u00edculo de Pedrito Pereira"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Pedrito Tom\u00e1s Pereira Caballero (Especial para Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 29 de agosto de 2025.-\u00a0<\/strong>Despu\u00e9s de Dios Todopoderoso, a quien todo se lo debo, y de mis padres, nadie ha tenido una influencia tan decisiva en mi vida como el doctor Rodolfo Segovia Salas. Su partida, hace un mes exactamente, a\u00fan me duele en el alma. Este es el primer mes, en muchos a\u00f1os, en el que no hemos conversado. Y esa ausencia pesa.<\/p>\n<p>Lo conoc\u00ed el d\u00eda de mi grado como abogado, en 1992. Yo ten\u00eda apenas 21 a\u00f1os. Asisti\u00f3 como entra\u00f1able amigo de mi padre, y ese d\u00eda no solo me felicit\u00f3 con sinceridad, sino que me ofreci\u00f3 mi primera oportunidad profesional. Desde entonces, su presencia se convirti\u00f3 en una constante en mi vida personal, profesional y pol\u00edtica. Siempre estuvo pendiente de mi padre, de m\u00ed y de mi familia. Siempre.<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-58062\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-4-500x277.jpeg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"277\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-4-500x277.jpeg 500w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-4-1024x568.jpeg 1024w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-4-250x139.jpeg 250w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-4.jpeg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><br \/>\nFue un hombre excepcional. Un verdadero sabio. De car\u00e1cter fuerte, con convicciones firmes y un profundo sentido del deber. Pero detr\u00e1s de esa rectitud hab\u00eda una solidaridad inquebrantable. En los momentos m\u00e1s dif\u00edciles, cuando enfrent\u00e9 injusticias o ataques por mi labor p\u00fablica, Rodolfo fue el primero en salir a defenderme p\u00fablicamente con firmeza. Sab\u00eda ser amigo: de esos que no titubean, de los que creen en uno y lo acompa\u00f1an sin dobleces; era amigo de aquellos en quienes cre\u00eda y a quienes exig\u00eda tambi\u00e9n rectitud y compromiso; si ve\u00eda alguna desviaci\u00f3n, ven\u00eda el rega\u00f1o proactivo.<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-58058\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.47-265x333.jpeg\" alt=\"\" width=\"265\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.47-265x333.jpeg 265w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.47-816x1024.jpeg 816w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.47-129x162.jpeg 129w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.47.jpeg 1020w\" sizes=\"auto, (max-width: 265px) 100vw, 265px\" \/><br \/>\nEra un hombre de causas y principios. Y muchas personas en Colombia, tanto del sector p\u00fablico como del privado, fueron formadas o guiadas por \u00e9l. A trav\u00e9s de Rodolfo conoc\u00ed a l\u00edderes, pensadores, empresarios, gestores culturales. Siempre sembrando, siempre ense\u00f1ando, siempre inspirando. Luch\u00f3 con pasi\u00f3n por la competitividad y el desarrollo econ\u00f3mico de la Costa Caribe, en especial de Cartagena. Ten\u00eda en su mente un mapa preciso de Colombia y propon\u00eda con detalle por qu\u00e9 tramos deb\u00eda conectarse el interior con la costa Atl\u00e1ntica. Batall\u00f3 contra la exclusi\u00f3n de nuestra regi\u00f3n en las grandes v\u00edas nacionales, en especial para la conexi\u00f3n con el centro del pa\u00eds, con argumentos y visi\u00f3n estrat\u00e9gica. Recuerdo que un dirigente de Turbana me escribi\u00f3 tras su fallecimiento: \u201c\u00c9l fue el inspirador de la variante Mamonal-Gambote\u201d. Un ejemplo m\u00e1s de su huella.<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-58063\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-5-263x333.jpeg\" alt=\"\" width=\"263\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-5-263x333.jpeg 263w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-5-808x1024.jpeg 808w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-5-128x162.jpeg 128w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-5.jpeg 1010w\" sizes=\"auto, (max-width: 263px) 100vw, 263px\" \/><br \/>\nGracias a Rodolfo tambi\u00e9n conoc\u00ed a integrantes de familias que, bajo su gu\u00eda, se convirtieron en l\u00edderes en sus regiones. Familias como los Oliver en Sucre, los Cuello Daza y Navas en La Guajira, o los Moreno Villanizar en el Cesar, entre muchas otras, que recibieron de \u00e9l orientaci\u00f3n, respaldo y ejemplo para ejercer liderazgos con compromiso y visi\u00f3n. Por eso, no solo yo, sino tambi\u00e9n ellos y tantos m\u00e1s, le guardamos un profundo afecto y gratitud eterna.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fue un defensor incansable del patrimonio hist\u00f3rico de Cartagena. Amaba las fortificaciones. Participaba con puntualidad y entusiasmo en el Consejo Directivo de la Escuela Taller y de la Universidad de Cartagena. Para \u00e9l, eran las juntas m\u00e1s importantes, porque amaba a Cartagena con todo su ser. Tambi\u00e9n, entre otros temas, estaba siempre atento a lograr la iluminaci\u00f3n del Castillo de San Felipe y de todo su entorno, su \u201cbeb\u00e9\u201d, como \u00e9l lo llamaba. Sus causas eran siempre de puro amor por esta ciudad.<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-58057\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.47-1-466x333.jpeg\" alt=\"\" width=\"466\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.47-1-466x333.jpeg 466w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.47-1-1024x731.jpeg 1024w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.47-1-227x162.jpeg 227w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.47-1.jpeg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 466px) 100vw, 466px\" \/><br \/>\nUna de nuestras costumbres era vernos, al menos una vez al mes, cuando \u00e9l estaba en Colombia. Siempre eleg\u00eda un restaurante nuevo. Ah\u00ed no solo habl\u00e1bamos de pol\u00edtica, ideas o actualidad, sino que tambi\u00e9n me transmit\u00eda su saber sobre gastronom\u00eda, su conocimiento del mundo, sus hobbies y gustos. Ten\u00eda tambi\u00e9n gestos sencillos que me asombraban. A veces, cuando ven\u00eda a Cartagena y yo no pod\u00eda recogerlo en el aeropuerto, le ofrec\u00eda enviarle un veh\u00edculo, pero me dec\u00eda con tranquilidad: \u201cNo te preocupes, tengo a mi amigo taxista de toda la vida, don Pedro Devoz, \u00e9l me recoge\u201d. Prefer\u00eda andar con \u00e9l, con ese afecto tan humano que lo distingu\u00eda.<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-58059\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-1-277x333.jpeg\" alt=\"\" width=\"277\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-1-277x333.jpeg 277w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-1-853x1024.jpeg 853w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-1-135x162.jpeg 135w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-1.jpeg 1066w\" sizes=\"auto, (max-width: 277px) 100vw, 277px\" \/><br \/>\nEn los \u00faltimos a\u00f1os, especialmente en los almuerzos que compart\u00edamos en su residencia de Bogot\u00e1, tuve la oportunidad de descubrir otra faceta entra\u00f1able de Rodolfo: su amor por el deporte, tanto f\u00edsico como mental. \u00c9l mismo me contaba que en su juventud fue un gran deportista, y en su casa pod\u00eda ver, con admiraci\u00f3n, la colecci\u00f3n de trofeos que daban testimonio de sus gestas. Entre ellos, me llamaba especialmente la atenci\u00f3n uno que guardaba con orgullo: el trofeo de 1957, cuando fue elegido Jugador M\u00e1s Valioso de la liga de f\u00fatbol-soccer de oto\u00f1o, como arquero del equipo de la universidad MIT en USA. Ese galard\u00f3n, reflejo de su disciplina y talento deportivo, lo apreciaba con cari\u00f1o, as\u00ed como sus innumerables reconocimientos en el bridge, un deporte mental en el que tambi\u00e9n brill\u00f3 con destreza. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n conversamos largamente sobre estos temas, hilando recuerdos de sus partidos, su afici\u00f3n tambi\u00e9n por el b\u00e9isbol y, en particular, su pasi\u00f3n por los Boston Red Sox. En esta \u00e9poca est\u00e1n de racha; seguro lo est\u00e1 disfrutando en el cielo. As\u00ed era Rodolfo: un hombre capaz de pasar de hablar de pol\u00edtica nacional, econom\u00eda, cultura, historia, a discutir una jugada maestra de bridge o rememorar una atajada decisiva en un campo de f\u00fatbol, o de un an\u00e1lisis beisbolero a fondo.<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-58065\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-267x333.jpeg\" alt=\"\" width=\"267\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-267x333.jpeg 267w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-821x1024.jpeg 821w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-130x162.jpeg 130w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48.jpeg 1026w\" sizes=\"auto, (max-width: 267px) 100vw, 267px\" \/><br \/>\nEra un hombre culto, pol\u00edglota, con una pasi\u00f3n infinita por el idioma. Gracias a \u00e9l conoc\u00ed muchas palabras como hominicaco, fruici\u00f3n, fauto, sempiterno \u2014de cada una guardo una an\u00e9cdota\u2014 y tantas otras que hac\u00edan parte de su l\u00e9xico, tan preciso como elegante.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s atesoro de ese \u00faltimo a\u00f1o fueron las conversaciones en su residencia de Bogot\u00e1. Eran encuentros m\u00e1s \u00edntimos, cargados de recuerdos y reflexiones, donde cada detalle ten\u00eda un valor especial. Rodolfo siempre estaba pendiente hasta de los m\u00e1s m\u00ednimos detalles: preguntaba por mi familia, por la educaci\u00f3n de mis hijos, por su crecimiento. Cuando comentaba que iba a viajar con mi esposa e hijos, me preguntaba a d\u00f3nde iba y, con su sabidur\u00eda extrema, me recomendaba qu\u00e9 lugares visitar, qu\u00e9 monumentos conocer, qu\u00e9 historia deb\u00eda ense\u00f1arles. Hasta en eso, Rodolfo era especial.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-58064\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-6-304x333.jpeg\" alt=\"\" width=\"304\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-6-304x333.jpeg 304w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-6-934x1024.jpeg 934w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-6-148x162.jpeg 148w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-6.jpeg 1168w\" sizes=\"auto, (max-width: 304px) 100vw, 304px\" \/><br \/>\nFue en una de esas conversaciones donde naci\u00f3 la inspiraci\u00f3n para una ley que marcar\u00eda mi trayectoria como congresista y como cartagenero: la Ley del Sitio de Cartagena. En el a\u00f1o 2015, cuando se cumpl\u00edan los 200 a\u00f1os del Sitio ocurrido en 1815, Rodolfo me dio la idea de que deb\u00edamos hacer algo grande en virtud de ese hecho hist\u00f3rico. As\u00ed naci\u00f3 la propuesta de una ley conmemorativa que reconociera la trascendencia del Sitio como acto hist\u00f3rico fundacional de la independencia nacional. Rodolfo siempre afirmaba, con raz\u00f3n, que la verdadera independencia de Colombia se gest\u00f3 en el heroico Sitio de Cartagena. \u201cLas otras fueron peleas de barrio\u201d, dec\u00eda con su iron\u00eda fina, para exaltar el car\u00e1cter \u00e9pico y definitivo de la resistencia cartagenera.<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-58060\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-2-207x333.jpeg\" alt=\"\" width=\"207\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-2-207x333.jpeg 207w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-2-637x1024.jpeg 637w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-2-101x162.jpeg 101w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.48-2.jpeg 796w\" sizes=\"auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px\" \/><br \/>\nEn 2016, con su inspiraci\u00f3n, logramos convertir esa visi\u00f3n en ley de la Rep\u00fablica. Para m\u00ed fue una enorme alegr\u00eda ver que el hecho hist\u00f3rico que \u00e9l tanto estudi\u00f3, promovi\u00f3 y quiso dar a conocer, se convirti\u00f3 finalmente en ley de la Rep\u00fablica (Ley 1784 de 2016). De esa ley surgieron obras como la protecci\u00f3n costera, que hoy son una realidad y que est\u00e1 en ejecuci\u00f3n. Lamentablemente, los vaivenes, la ingratitud y los celos de la pol\u00edtica han relegado su aplicaci\u00f3n, pero s\u00e9 que para \u00e9l fue una enorme satisfacci\u00f3n la realidad de la Ley del Sitio. Y para m\u00ed fue un honor llevar a la ley una de sus m\u00e1s grandes pasiones hist\u00f3ricas.<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-58066\" src=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.49-196x333.jpeg\" alt=\"\" width=\"196\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.49-196x333.jpeg 196w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.49-603x1024.jpeg 603w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.49-95x162.jpeg 95w, https:\/\/revistazetta.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/WhatsApp-Image-2025-08-28-at-19.06.49.jpeg 754w\" sizes=\"auto, (max-width: 196px) 100vw, 196px\" \/><br \/>\nSus columnas de opini\u00f3n, todos los viernes, las le\u00eda con atenci\u00f3n, en Portafolio o en El Universal. Y luego las coment\u00e1bamos. Eran siempre l\u00facidas, bien escritas, profundamente pensadas. En cada l\u00ednea: su estilo, su car\u00e1cter, su visi\u00f3n de pa\u00eds.<\/p>\n<p>Recientemente, en nuestra \u00faltima conversaci\u00f3n, le pregunt\u00e9 si seguir\u00eda escribiendo. Con esa ternura que sab\u00eda combinar con autoridad, me dijo: \u201cPedrito, dej\u00e9 de escribir. Demasiado esfuerzo para m\u00ed\u201d. No imagin\u00e9 que sus fuerzas ya se apagaban. Nunca se quej\u00f3. Siempre fue fuerte. Siempre fue grande.<\/p>\n<p>En su ceremonia de despedida en Bogot\u00e1, un familiar muy cercano de \u00e9l me dijo al o\u00eddo: \u201cPara \u00e9l, t\u00fa eras como un hijo consentido\u201d. Me estremeci\u00f3 ese gesto. Porque siempre lo sent\u00ed as\u00ed. Su apoyo, su amistad y su cari\u00f1o hacia m\u00ed, hacia mi padre y mi familia, fueron permanentes.<\/p>\n<blockquote><p>Gracias, Rodolfo Segovia. Gracias por tanto. Por tu inteligencia generosa. Por tu ejemplo. Por tu fe en m\u00ed. Por tu defensa cuando lo necesit\u00e9. Por tus ense\u00f1anzas, tus palabras, tus gestos. Gracias por haber estado siempre.<\/p>\n<p>Te llevo en mi alma y en mi coraz\u00f3n. Por siempre.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Pedrito Tom\u00e1s Pereira Caballero (Especial para Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 29 de agosto de 2025.-\u00a0Despu\u00e9s de Dios Todopoderoso, a quien todo se lo debo, y de mis padres, nadie ha tenido una influencia tan decisiva en mi vida como el doctor Rodolfo Segovia Salas. Su partida, hace un mes exactamente, a\u00fan me duele en el alma. Este es el primer mes, en muchos a\u00f1os, en el que no hemos conversado. Y esa ausencia pesa. Lo conoc\u00ed el d\u00eda de mi grado como abogado, en 1992. Yo ten\u00eda apenas&#8230; <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":58067,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1450,44,65],"tags":[285,288,289,228,2502],"class_list":["post-58056","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-parasladers","category-materiagris","category-opinion","tag-destacada","tag-materia-gris","tag-opinion","tag-pedrito-pereira","tag-rodolfo-segovia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/58056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=58056"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/58056\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/58067"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=58056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=58056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazetta.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=58056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}