{"id":58760,"date":"2025-11-14T09:42:28","date_gmt":"2025-11-14T14:42:28","guid":{"rendered":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=58760"},"modified":"2025-11-14T09:42:28","modified_gmt":"2025-11-14T14:42:28","slug":"la-abogacia-sin-fronteras-un-sueno-que-urge-despertar-opinion-de-manuel-raad-berrio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=58760","title":{"rendered":"La abogac\u00eda sin fronteras: un sue\u00f1o que urge despertar &#8211; Opini\u00f3n de Manuel Raad Berr\u00edo"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"color: #0000ff;\">Por Manuel Raad Berr\u00edo (Especial para Revista Zetta).-<\/span> Cartagena de Ind\u00edas, 14 de noviembre de 2025.-<\/strong> He tenido el honor de instalar, como Vicedecano Nacional del Colegio de la Abogac\u00eda Colombiana, el Primer Congreso Andino de la Abogac\u00eda. En la bella ciudad de Cali, se han reunido colegios de abogados y universidades de todos los pa\u00edses de la Comunidad Andina de Naciones -hoy reducida a Bolivia, Colombia, Ecuador y Per\u00fa, 4 pa\u00edses, que junto a Chile en 1969 suscribieron el Pacto Andino o Acuerdo de Cartagena (mi casa natal). Chile se retir\u00f3 pocos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1976, estando bajo el mando de Pinochet acusando a la CAN de \u201c\u2026<i> Pacto comunista<\/i>\u201d y en un gesto ir\u00f3nico de la historia Venezuela se retir\u00f3 en 2006 con el dedo acusador de Ch\u00e1vez se\u00f1alando a la CAN de servir \u201c\u2026 <i>a las \u00e9lites, a las trasnacionales, pero no le sirve a los indios, a los negros, a los blancos o a los pobres<\/i>\u201d. <span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Lejos de esas dos visiones, apostar por la reintegraci\u00f3n no debe entenderse como una bandera ideol\u00f3gica pues es un imperativo estrat\u00e9gico, y por eso este Congreso es mucho m\u00e1s que un evento acad\u00e9mico: representa la confirmaci\u00f3n de una verdad inc\u00f3moda que debemos enfrentar como profesi\u00f3n y como regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras el mundo se integra a velocidad vertiginosa \u2014impulsado por la tecnolog\u00eda y la movilidad humana\u2014, los abogados seguimos encerrados en el ejercicio parroquial del derecho. Litigamos, asesoramos y legislamos como si las fronteras trazadas hace dos siglos fueran murallas infranqueables, cuando la realidad cotidiana las desmiente cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Los sue\u00f1os integracionistas de Bol\u00edvar, Moraz\u00e1n y San Mart\u00edn no podr\u00e1n materializarse sin la internacionalizaci\u00f3n de los derechos y, por tanto, sin la internacionalizaci\u00f3n de la abogac\u00eda. Suena grandilocuente, pero es profundamente pr\u00e1ctico: \u00bfc\u00f3mo construir una regi\u00f3n integrada si nuestros sistemas judiciales siguen siendo mutuamente incomprensibles? \u00bfC\u00f3mo hablar de libre circulaci\u00f3n cuando un t\u00edtulo universitario no se reconoce al cruzar una frontera andina?<\/p>\n<p>Nuestros Estados nacionales se pretendieron justificar en una mentira institucionalizada muchos a\u00f1os por la academia: que las fronteras pol\u00edticas corresponder\u00edan a fronteras culturales, que dentro de ellas habitar\u00eda una \u00abnaci\u00f3n\u00bb homog\u00e9nea unida por historia, religi\u00f3n y costumbres comunes. Pero esa ficci\u00f3n se desmorona ante la figura del migrante, ese personaje inc\u00f3modo para los nacionalismos que nos recuerda una verdad m\u00e1s antigua: la humanidad es m\u00e1s grande que las naciones.<\/p>\n<p>Yo soy hijo de migrantes sirio-libaneses por l\u00ednea paterna fundida con tambi\u00e9n migrantes cuyo camino descubro en cada pueblo que visito: tengo lazos de sangre dispersos por Colombia entera: desde la Guajira hasta el eje cafetero, pasando por los Santanderes y todo el Caribe. Viajando con los clubes de leones descubr\u00ed que en la Universidad de C\u00f3rdoba existe un aula bautizada \u201cMiguel Raad\u201d \u2014como mi padre\u2014, en honor a un primo de mi abuelo que nunca conoc\u00ed, pero cuyos nietos resultan ser tambi\u00e9n mis primos y a los que apenas este a\u00f1o tuve la alegr\u00eda de conocer. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la sangre, he encontrado hermanos en todos los pa\u00edses que he visitado. En momentos dif\u00edciles he sido socorrido por \u00abextra\u00f1os\u00bb que dejaron de serlo en el instante de la solidaridad, y muchas veces a cada uno de nosotros le toca el honor de ser ese \u201cbuen samaritano\u201d.<\/p>\n<p>Hace apenas una semana, en Buenos Aires, el Uber que me llevaba result\u00f3 ser un venezolano que hab\u00eda vivido dos a\u00f1os en Cartagena. Parte de su familia a\u00fan reside all\u00ed, y el pago del viaje lo hicimos a la cuenta Nequi de su madre en Colombia. Estas an\u00e9cdotas triviales contienen una verdad profunda: vivimos hace mucho en una gran aldea multinacional, con relaciones globales, donde todos somos una suerte de migrantes en el gran continente invisible que habilit\u00f3 la tecnolog\u00eda, y que en contraste con la masiva globalizaci\u00f3n de las personas, nuestras instituciones \u2014incluidos nuestros tribunales y facultades de derecho\u2014 siguen operando mayoritariamente como si estuvi\u00e9ramos en 1850.<\/p>\n<p>La di\u00e1spora colombiana ha recorrido el camino que hoy transitan las familias venezolanas. Millones de latinoamericanos cruzan fronteras buscando mejores horizontes, llevando consigo conflictos legales que no se resuelven con los estrechos marcos nacionales: contratos que involucran m\u00faltiples jurisdicciones, familias binacionales, patrimonios dispersos, delitos transnacionales, violaciones de derechos humanos que ning\u00fan Estado quiere reconocer como propias.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 hacemos los abogados? Seguimos atrapados en la mezquina esquina de nuestras jurisdicciones nacionales, defendiendo feudos acad\u00e9micos y profesionales que solo sirven para perpetuar la desintegraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este contexto, el Congreso Andino de la Abogac\u00eda alza una bandera m\u00e1s grande que s\u00ed mismo: la reintegraci\u00f3n como pr\u00e1ctica cotidiana. No se trata de declaraciones grandilocuentes sino de acciones concretas: integrar nuestros sistemas judiciales, reconocer mutuamente los curr\u00edculums universitarios, hermanar nuestros colegios profesionales, crear est\u00e1ndares comunes para el ejercicio profesional. En estos temas hay por supuesto un gran reto legislativo, pero m\u00e1s grande y cotidiano es el reto cultural por la reintegraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La tecnolog\u00eda nos ofrece herramientas m\u00e1s poderosas que cualquier tratado: plataformas que permiten colaboraci\u00f3n instant\u00e1nea en investigaci\u00f3n, bases de datos compartidas de normas, doctrina y jurisprudencia, formaci\u00f3n y evaluaci\u00f3n conjunta desarrollada y certificada por nuestras universidades integradas a la Universidad Andina. Tenemos nuestra \u201cArca de No\u00e9\u201d, y s\u00f3lo nos falta la voluntad de abordarla.<\/p>\n<p>La lucha por los derechos no reconoce fronteras, como no las reconoce la naturaleza ni las reconocen los afectos humanos. Es hora de que la abogac\u00eda andina est\u00e9 a la altura de su tiempo. No por romanticismo nost\u00e1lgico de los padres de la patria, sino por necesidad pr\u00e1ctica: porque nuestros ciudadanos ya viven en un mundo sin fronteras y merecen abogados que habiten ese mismo mundo. Las murallas imaginarias est\u00e1n cayendo. La pregunta es si los abogados las derribaremos junto con nuestros pueblos o si seremos los \u00faltimos en enterarnos de que ya no existen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Manuel Raad Berr\u00edo (Especial para Revista Zetta).- Cartagena de Ind\u00edas, 14 de noviembre de 2025.- He tenido el honor de instalar, como Vicedecano Nacional del Colegio de la Abogac\u00eda Colombiana, el Primer Congreso Andino de la Abogac\u00eda. En la bella ciudad de Cali, se han reunido colegios de abogados y universidades de todos los pa\u00edses de la Comunidad Andina de Naciones -hoy reducida a Bolivia, Colombia, Ecuador y Per\u00fa, 4 pa\u00edses, que junto a Chile en 1969 suscribieron el Pacto Andino o Acuerdo de Cartagena (mi casa natal). 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