{"id":59077,"date":"2025-12-31T17:05:18","date_gmt":"2025-12-31T22:05:18","guid":{"rendered":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=59077"},"modified":"2025-12-31T17:05:18","modified_gmt":"2025-12-31T22:05:18","slug":"cuando-el-salario-se-olvida-de-la-economia-y-cuando-la-economia-se-olvida-del-salario-opinion-de-manuel-raad-berrio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=59077","title":{"rendered":"Cuando el salario se olvida de la econom\u00eda y cuando la econom\u00eda se olvida del salario\u2026 &#8211; Opini\u00f3n de Manuel Raad Berr\u00edo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por Manuel Raad Berr\u00edo (Especial para Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 31 de diciembre de 2025.-\u00a0<\/b><b><\/b>El salario m\u00ednimo en Colombia nunca ha sido un simple n\u00famero. Es, a la vez, promesa social y decisi\u00f3n econ\u00f3mica con efectos que se sienten en cada esquina o vereda. La apuesta por el crecimiento econ\u00f3mico con \u201ccostos bajos\u201d parece confrontarse con la importarte necesidad de crecer en productividad que corresponde a la capacidad de hacer de forma m\u00e1s eficiente las cosas, con lo cual con el mismo esfuerzo laboral se logra mayor ingreso y por tanto un mayor salario parece m\u00e1s que razonable, y resulta un imperativo de Justicia.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de lo dicho, a todos nos sorprendi\u00f3 el incremento decretado por el Gobierno Petro para 2026, del 23,7%, y mirarlo en retrospectiva ayuda a entender por qu\u00e9 es tan potente como riesgoso. Desde comienzos de los a\u00f1os noventa, el salario m\u00ednimo ha crecido de forma sostenida en t\u00e9rminos nominales. En 1990 equival\u00eda a poco m\u00e1s de 40 mil pesos (m\u00e1s o menos 1 mill\u00f3n de hoy); para 2025 alcanz\u00f3 1,42 millones y en 2026 supera 1,75 millones. El problema no est\u00e1 en el aumento en s\u00ed, sino en su relaci\u00f3n con la productividad. Mientras el salario m\u00ednimo ha tenido incrementos constantes por encima del IPC, la productividad laboral del pa\u00eds, entendida como la cantidad de valor que se produce por cada trabajador o por cada hora trabajada, ha crecido lentamente, seg\u00fan las estimaciones del Banco de la Rep\u00fablica la productividad por trabajador en Colombia avanza alrededor de 0,5% a 1% anual en el largo plazo. Aqu\u00ed es pertinente enfatizar que la productividad no puede entenderse como \u201cTrabajar m\u00e1s\u201d sino como \u201cTrabajar m\u00e1s inteligentemente\u201d, esto es, generando m\u00e1s valor.<\/p>\n<p>Hasta este punto, s\u00f3lo hemos visto el panorama de la empresa que se preocupa por cumplir la Ley, enti\u00e9ndase el empleo formal, pero la econom\u00eda colombiana convive, adem\u00e1s, con una informalidad persistente. Seg\u00fan el DANE m\u00e1s del 56% de los ocupados trabaja por fuera del empleo formal y en ese contexto, cuando el salario m\u00ednimo sube muy por encima de la productividad, el ajuste no se da de manera homog\u00e9nea. El trabajador formal que conserva su empleo mejora su ingreso de corto plazo, pero miles de peque\u00f1os negocios enfrentan costos que no pueden absorber. El resultado suele ser menos contrataci\u00f3n formal, m\u00e1s informalidad o sustituci\u00f3n de horas y funciones.<\/p>\n<p>La experiencia reciente ilustra bien este dilema. En 2023 y 2024, los incrementos del salario m\u00ednimo coincidieron con una desaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica visible. El PIB creci\u00f3 apenas alrededor de 0,6% en 2023 y mostr\u00f3 una recuperaci\u00f3n moderada en 2024, mientras sectores intensivos en mano de obra como comercio, construcci\u00f3n y restaurantes registraron ca\u00eddas en empleo formal. Ahora, el incremento del 23,7% puede sonar a votos en v\u00edsperas de elecciones, pero eso no es relevante, la realidad del incremento implica que un trabajador que ganaba el m\u00ednimo costar\u00e1 a su empleador m\u00e1s de $500.000 pesos adicionales al mes, una cifra manejable para una gran empresa, pero cr\u00edtica para una microempresa con tres o cuatro empleados. En la pr\u00e1ctica, eso puede traducirse en decisiones sencillas de entender: un restaurante de barrio que decide no reemplazar a un mesero cuando renuncia, un taller que reduce jornadas o un comercio que vuelve a la informalidad pagando menos del m\u00ednimo o no pagando los recargos para \u201csobrevivir\u201d. As\u00ed, muchos precios tienden a ajustarse al alza, erosionando el beneficio salarial.<\/p>\n<p>Pero el debate no puede quedarse en una falsa dicotom\u00eda entre salarios altos y empleo. La verdadera variable ausente en la discusi\u00f3n es la productividad, reiteramos \u201chacer las cosas m\u00e1s inteligentemente\u201d para lograr mayor ingreso con el mismo o menor esfuerzo, y aqu\u00ed repensar procesos y la transformaci\u00f3n tecnol\u00f3gica estrat\u00e9gica es la llave de la puerta. Un ejemplo simple: un comercio que antes atend\u00eda a cien clientes diarios puede, con herramientas b\u00e1sicas de comercio electr\u00f3nico y mensajer\u00eda, duplicar ventas sin duplicar personal. En ese escenario, pagar salarios m\u00e1s altos deja de ser una amenaza y se convierte en una consecuencia natural de producir m\u00e1s valor.<\/p>\n<p>La automatizaci\u00f3n tambi\u00e9n suele malinterpretarse. No se trata de reemplazar personas indiscriminadamente, sino de liberar tiempo de tareas repetitivas. Dejar de pasar horas digitando facturas gracias a un sistema autom\u00e1tico puede dedicar ese tiempo a tareas esenciales como ventas, servicio al cliente o control de calidad. El enfoque en labores esenciales debe aumentar la productividad del trabajador y dar lugar a un mejor salario. Lo mismo debe ocurrir con la capacitaci\u00f3n digital permanente, flexible y personalizada para cada cargo, a mayor capacitaci\u00f3n mejor desempe\u00f1o y por ende, mayor productividad.<\/p>\n<p>El incremento del salario m\u00ednimo de 2026 declara mejorar el ingreso de millones de hogares, y ese objetivo es leg\u00edtimo. Pero la historia muestra que, sin un salto paralelo en productividad, el efecto puede ser parcial y hasta contraproducente. La buena noticia es que podemos cerrar esa brecha apoyados en las tecnolog\u00edas si se usan con decisi\u00f3n y enfoque estrat\u00e9gico y a\u00fan sin decretos de salario m\u00ednimo un gran reto de pa\u00eds sigue siendo la productividad que se debe traducir necesariamente en bienestar de todos los miembros de la sociedad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Manuel Raad Berr\u00edo (Especial para Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 31 de diciembre de 2025.-\u00a0El salario m\u00ednimo en Colombia nunca ha sido un simple n\u00famero. Es, a la vez, promesa social y decisi\u00f3n econ\u00f3mica con efectos que se sienten en cada esquina o vereda. 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