{"id":60041,"date":"2026-09-25T07:20:23","date_gmt":"2026-09-25T12:20:23","guid":{"rendered":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=60041"},"modified":"2026-09-25T07:20:23","modified_gmt":"2026-09-25T12:20:23","slug":"cuando-la-violencia-tambien-ocurre-detras-de-la-pantalla-opinion-de-diana-mestra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazetta.com\/?p=60041","title":{"rendered":"Cuando la violencia tambi\u00e9n ocurre detr\u00e1s de la pantalla &#8211; Opini\u00f3n de Diana Mestra"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong><i>Seguridad digital, dignidad humana y una deuda pendiente de la pol\u00edtica p\u00fablica colombiana<\/i><\/strong><i><\/i><\/p>\n<p><span style=\"color: #0000ff;\"><b>Por Diana Mestra (Especial para Revista Zetta). Cartagena de Indias, 25 de septiembre de 2026.- <\/b><\/span><b><\/b>Hay una pregunta que Colombia todav\u00eda no se hace con suficiente frecuencia: \u00bfqu\u00e9 ocurre con una persona cuando la violencia que enfrenta no ocurre en una calle, sino detr\u00e1s de una pantalla?<\/p>\n<p>Durante a\u00f1os, la conversaci\u00f3n sobre seguridad digital ha estado asociada, con raz\u00f3n, a la protecci\u00f3n de sistemas, redes, bases de datos, entidades p\u00fablicas y activos estrat\u00e9gicos. Un ataque inform\u00e1tico contra una instituci\u00f3n del Estado puede comprometer informaci\u00f3n, afectar servicios y generar consecuencias econ\u00f3micas y administrativas considerables.<\/p>\n<p>Pero existe otra dimensi\u00f3n de la seguridad digital que merece ocupar un lugar mucho m\u00e1s visible en la agenda p\u00fablica: la protecci\u00f3n de la persona.<\/p>\n<p>Una fotograf\u00eda publicada sin autorizaci\u00f3n, una acusaci\u00f3n difundida masivamente, una campa\u00f1a de hostigamiento, la exposici\u00f3n de informaci\u00f3n privada, la suplantaci\u00f3n de identidad, el acoso sistem\u00e1tico o una amenaza transmitida mediante redes sociales no son hechos que desaparecen porque ocurran en un entorno virtual.<\/p>\n<p><b>El da\u00f1o puede ser profundamente real<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Puede afectar la honra, el buen nombre, la intimidad, la imagen, el patrimonio, las relaciones familiares, el trabajo y la tranquilidad de una persona. Y cuando la difusi\u00f3n alcanza cientos o miles de usuarios, la capacidad de la v\u00edctima para detener sus efectos puede ser considerablemente inferior a la velocidad con la que el contenido se reproduce.<\/p>\n<p>Ese es uno de los desaf\u00edos que la gobernanza digital colombiana debe comenzar a discutir con mayor profundidad.<\/p>\n<p><b>EL CONPES 3995: UN PUNTO DE PARTIDA, NO UN PUNTO DE LLEGADA<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>El CONPES 3995 de 2020 formul\u00f3 la Pol\u00edtica Nacional de Confianza y Seguridad Digital con un prop\u00f3sito amplio: fortalecer las capacidades del pa\u00eds en seguridad digital, actualizar su marco de gobernanza y responder a los desaf\u00edos derivados de la transformaci\u00f3n tecnol\u00f3gica.<\/p>\n<p>El documento reconoce a los ciudadanos dentro de los actores cuya capacidad en seguridad digital debe fortalecerse.<\/p>\n<p>Por eso, la discusi\u00f3n no deber\u00eda plantearse bajo la premisa de que Colombia haya olvidado al ciudadano.<\/p>\n<p>El problema es m\u00e1s complejo.<\/p>\n<p>La pregunta que debemos formular ahora es si la arquitectura institucional existente est\u00e1 preparada para responder de manera suficientemente r\u00e1pida, coordinada y humana cuando el ciudadano se convierte en v\u00edctima de violencia digital.<\/p>\n<p>Ah\u00ed aparece una brecha que no puede resolverse \u00fanicamente con m\u00e1s tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>Una v\u00edctima puede encontrarse simult\u00e1neamente frente a una plataforma digital, la Polic\u00eda, la Fiscal\u00eda, autoridades administrativas, servicios de salud, instituciones educativas o autoridades territoriales. Cada entidad puede tener una competencia leg\u00edtima y, sin embargo, el ciudadano puede terminar sin saber exactamente qui\u00e9n debe recibir su caso, qui\u00e9n debe protegerlo, qui\u00e9n debe conservar la evidencia y qui\u00e9n debe hacer seguimiento.<\/p>\n<p>El problema, entonces, no es \u00fanicamente de competencia.<\/p>\n<p><b>Es de gobernanza.<\/b><b><\/b><\/p>\n<p><b>EL CIUDADANO NO DEBER\u00cdA CONVERTIRSE EN EL COORDINADOR DEL ESTADO<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Una de las fallas m\u00e1s dif\u00edciles de explicar desde un escritorio es lo que significa para una v\u00edctima tener que peregrinar de instituci\u00f3n en instituci\u00f3n para conseguir una respuesta.<\/p>\n<p>Primero denuncia. Despu\u00e9s le indican que debe acudir a otra autoridad. Luego debe explicar nuevamente los hechos. Despu\u00e9s debe aportar las mismas evidencias.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la publicaci\u00f3n contin\u00faa circulando.<\/p>\n<p>El contenido puede ser compartido nuevamente. Aparecen nuevas cuentas. Surgen nuevos comentarios. La informaci\u00f3n llega a familiares, compa\u00f1eros de trabajo o personas desconocidas.<\/p>\n<p>Y la v\u00edctima sigue pregunt\u00e1ndose qui\u00e9n est\u00e1 coordinando la respuesta.<\/p>\n<p>Desde la perspectiva de la administraci\u00f3n p\u00fablica, esta situaci\u00f3n merece una revisi\u00f3n seria.<\/p>\n<p>Una pol\u00edtica p\u00fablica no se demuestra \u00fanicamente mediante la existencia de normas, protocolos o instituciones. Tambi\u00e9n se demuestra en la experiencia concreta de quien necesita utilizarlos.<\/p>\n<p>Si una persona debe convertirse en investigadora de su propio caso, archivista de sus pruebas, coordinadora entre entidades y gestora de su propia protecci\u00f3n, algo puede estar fallando en el dise\u00f1o institucional.<\/p>\n<p>No necesariamente porque cada entidad est\u00e9 incumpliendo su funci\u00f3n, sino porque puede estar faltando aquello que toda buena gobernanza exige: articulaci\u00f3n efectiva.<\/p>\n<p><b>LA VIOLENCIA DIGITAL NO TERMINA CUANDO SE CIERRA UNA APLICACI\u00d3N<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Existe adem\u00e1s una equivocaci\u00f3n cultural que debemos superar: pensar que lo ocurrido en internet es menos grave porque ocurri\u00f3 en internet.<\/p>\n<p>No lo es necesariamente.<\/p>\n<p>La jurisprudencia constitucional colombiana ha reconocido que el uso de redes sociales puede comprometer derechos como la intimidad, la protecci\u00f3n de datos, la imagen, el honor y la honra.<\/p>\n<p>Esto obliga a cambiar la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No estamos hablando simplemente de publicaciones desagradables.<\/p>\n<p>Estamos hablando de derechos fundamentales en un nuevo espacio de interacci\u00f3n social.<\/p>\n<p><b>La pantalla puede ser el medio, pero la persona sigue siendo la misma.<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Y cuando esa persona acude al Estado buscando protecci\u00f3n, no deber\u00eda encontrar un sistema dise\u00f1ado \u00fanicamente para responder a la infraestructura tecnol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n una institucionalidad capaz de comprender las consecuencias humanas de la violencia digital.<\/p>\n<p><b>CARTAGENA NECESITA UNA CONVERSACI\u00d3N PROPIA<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Esta discusi\u00f3n adquiere una dimensi\u00f3n particular cuando la trasladamos al territorio.<\/p>\n<p>Cartagena no puede limitarse a reproducir las discusiones nacionales sobre transformaci\u00f3n digital. Necesita preguntarse c\u00f3mo se atienden localmente los efectos de la violencia digital.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde acude una v\u00edctima? \u00bfQui\u00e9n recibe inicialmente su caso? \u00bfC\u00f3mo se conserva una evidencia digital sin poner en riesgo su integridad? \u00bfC\u00f3mo se evita que la persona tenga que repetir su historia innecesariamente? \u00bfQu\u00e9 sucede cuando adem\u00e1s existe una amenaza? \u00bfQu\u00e9 ocurre cuando hay extorsi\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 instituci\u00f3n coordina la respuesta? \u00bfQui\u00e9n hace seguimiento?<\/p>\n<p>Y, sobre todo, \u00bfc\u00f3mo garantizamos que la persona no sea nuevamente expuesta mientras busca protecci\u00f3n?<\/p>\n<p>Estas preguntas no pueden ser respondidas \u00fanicamente desde el derecho ni \u00fanicamente desde la tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>Requieren una conversaci\u00f3n entre justicia, seguridad, salud, educaci\u00f3n, administraci\u00f3n p\u00fablica, protecci\u00f3n de datos, tecnolog\u00eda y comunidad.<\/p>\n<p><b>Eso es gobernanza.<\/b><b><\/b><\/p>\n<p><b>HACIA UNA SEGURIDAD DIGITAL CENTRADA EN LA PERSONA<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>No se trata de llenar la administraci\u00f3n p\u00fablica de nuevas oficinas por cada problema emergente.<\/p>\n<p>El primer paso debe ser identificar con honestidad d\u00f3nde est\u00e1n las brechas y dise\u00f1ar una respuesta institucional que no obligue a la v\u00edctima a recorrer el Estado buscando qui\u00e9n puede ayudarla.<\/p>\n<p>La respuesta puede pasar por rutas territoriales de atenci\u00f3n, protocolos de coordinaci\u00f3n, mecanismos seguros de recepci\u00f3n y conservaci\u00f3n de evidencia, capacitaci\u00f3n de funcionarios, criterios de priorizaci\u00f3n, articulaci\u00f3n entre entidades y sistemas de seguimiento que permitan saber qu\u00e9 ocurri\u00f3 con cada caso.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debe existir prevenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La alfabetizaci\u00f3n digital no puede limitarse a ense\u00f1ar contrase\u00f1as seguras. Debe ense\u00f1ar derechos, riesgos, mecanismos de denuncia, protecci\u00f3n de datos y formas de actuar frente a situaciones de acoso, amenaza, suplantaci\u00f3n o extorsi\u00f3n.<\/p>\n<p>Y debemos incorporar un principio que parece sencillo, pero que todav\u00eda no siempre gobierna la experiencia ciudadana: no revictimizar.<\/p>\n<p>La persona que llega a una instituci\u00f3n buscando protecci\u00f3n no deber\u00eda salir de ella sintiendo que tuvo que defenderse nuevamente para ser escuchada.<\/p>\n<p><b>LA VERDADERA PRUEBA DE LA SEGURIDAD DIGITAL<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Colombia ha construido instrumentos importantes para enfrentar los riesgos del entorno digital. El CONPES 3995 fue un paso relevante y posteriormente se han desarrollado disposiciones e instancias relacionadas con la gobernanza de la seguridad digital.<\/p>\n<p>Pero las pol\u00edticas p\u00fablicas no pueden permanecer est\u00e1ticas frente a una realidad que cambia a una velocidad mucho mayor que las instituciones.<\/p>\n<p>Hoy la pregunta ya no es solamente c\u00f3mo proteger una red.<\/p>\n<p><b>Tambi\u00e9n debemos preguntarnos c\u00f3mo proteger a quien est\u00e1 detr\u00e1s de ella.<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Porque un Estado puede tener sistemas seguros y, al mismo tiempo, ciudadanos que se sienten completamente desprotegidos cuando una agresi\u00f3n digital entra en su casa, alcanza a sus hijos, afecta su trabajo o compromete su reputaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>La seguridad digital del futuro tendr\u00e1 que ser, necesariamente, seguridad tecnol\u00f3gica y seguridad humana.<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Y si queremos hablar seriamente de confianza digital, debemos empezar por algo elemental: que el ciudadano tenga la certeza de que, cuando la violencia atraviesa la pantalla, el Estado sabe c\u00f3mo responder.<\/p>\n<p>Ese deber\u00eda ser uno de los pr\u00f3ximos debates de la pol\u00edtica p\u00fablica digital en Colombia.<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><b>Diana Mestra<\/b><b><\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\">Abogada litigante e investigadora<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">Pol\u00edticas p\u00fablicas y gobernanza<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguridad digital, dignidad humana y una deuda pendiente de la pol\u00edtica p\u00fablica colombiana Por Diana Mestra (Especial para Revista Zetta). 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