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El Área Metropolitana del Litoral Caribe

  • Los problemas de hoy son » problemas » porque ayer no fuimos capaces de anticiparlos.

  • La propuesta de impulsar la organización del Area Metropolitana de Cartagena, es una oportunidad para pensar La Heroica como parte de una RED DE CIUDADES bajo la denominación de AREA METROPOLITANA DEL LITORAL CARIBE.

Por Giovanny Meza Menco (Especial para Revista Zetta 20 años).-  Hace más de 15 años, una senadora bolivarense- Piedad Zuccardi- , en asocio con un representante barranquillero -Tarquino Pacheco- se dieron a la tarea de tramitar la Ley 768 del 2002, Reglamentaria de los Distritos del Caribe, abriendo la posibilidad de que Cartagena, Barranquilla y Santa Marta- previamente organizados como Áreas Metropolitanas- conformen una estructura de planificación, de prestación de Servicios Públicos, de complementariedad y de especialización funcional entre dichas Áreas Metropolitanas que garantice el desarrollo equilibrado de sus territorios.

Ese ente asociativo entre varias Instituciones Metropolitanas va a comprometer el funcionamiento de un centenar de municipalidades que gravitan, social, económica y culturalmente, alrededor de los Nodos Metropolitanos de Cartagena, Barranquilla y Santa Marta. Que, dicho sea de paso, solo Barranquilla se ha constituído formalmente como Área Metropolitana. Los otros dos Distritos no han querido, o no han podido, o han carecido de la voluntad indispensable para hacerlo.

En esta visión de un futuro metropolitano, Cartagena será parte de una estructura urbana fluvio marina, río y mar, en la que antes del año 2040, se asentarán más de cinco millones de personas. El mayor conglomerado urbano de todo el Caribe.

Será un desafío descomunal para los gobernantes responder a las demandas de agua potable y de alimentos; de servicios de salud y de educación; de actividades económicas sostenibles y sustentables, amigables y compatibles con la naturaleza y con la biodiversidad; de servicios de transporte, de seguridad y de gestión del riesgo, que ayuden a que la movilidad oportuna, segura y costeable haga eficiente y eficaz el goce y el disfrute de los derechos fundamentales, colectivos, culturales, ambientales y prestacionales de quienes residan en este sistema de Ciudades, ubicados el delta de la desembocadura del río Magdalena.
Tenemos que empezar a prepararnos para ese futuro que llegará antes de lo que pensamos, creemos y deseamos.

No lo olvidemos: antes de llegar a la mitad del Siglo XXI, más de cinco millones de costeños, servidos por Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, buscaremos condiciones de bienestar, asentados en un territorio que deberá ser próspero, seguro y sostenible.

El primer paso que debemos dar en Cartagena es organizar el AREA METROPOLITANA KALAMARY . Llamémosla así para no dar el mensaje equivocado de que Cartagena quiere «apropiarse», subsumir, acabar con la identidad y la existencia de las municipalidades vecinas. Esa entidad asociativa involucrará en dicho esquema, alrededor del Corralito de Piedra, a los municipios que se alinean a lado y lado del Canal del Dique, desde Calamar hasta el corregimiento de Pasacaballos; incluyendo a Suán, Santa Lucía, Repelón, Campo de la Cruz, Repelón y Luruaco en el departamento del Atlántico. Es importante saber que a una misma Área Metropolitana pueden asociarse municipios de diferentes departamentos. También las munipalidades de los Montes de María desde El Carmen hasta Arjona, Turbana y Turbaco y los de la Línea Litoral desde el corregimiento de La Boquilla hasta Galerazamba.

A su turno, el Área Metropolitana de Barranquilla deberá cambiar su nombre por otro que diluya el chocante «efecto expansionista» que se le atribuye al «centralismo barranquillero».
Además, tendrá que retomar el proceso de ampliar su jurisdicción convocando a asociarse en ella a los municipios que, originalmente, fueron convocados en los años 80, a saber: Sabanagrande, Santo Tomás, Palmar y Ponedera, Polonuevo, Sabanalarga, Baranoa, Usiacurí, Piojó, Juan de Acosta y Tubará; así como a los que se asientan en el Departamento del Magdalena desde Cerro de San Antonio hasta Bocas de Ceniza.

Muy seguramente, un proceso como este, obligará a Santa Marta a reaccionar en el entendido de que si no fortalece su influencia y sus relaciones con los municipios ubicados sobre la ribera del río Magdalena y alrededor del sistema lagunar de la Ciénaga Grande de Santa Marta y con los de la antigua Provincia del Carbón, pone en peligro su propia seguridad hídrica y alimentaria.

Debemos abrir la mente. Debemos ampliar nuestra visión mirando hacia el futuro, entendiendo que en el contexto del Comercio Mundial, lo que funcionan y participan son las REDES DE CIUDADES y no las Naciones.
La clase política, los empresarios, la dirigencia social y cultural tienen que entender que el Proyecto de Región Caribe, sin contar con el poder politico de los Distritos Caribeños, es inviable.
El Gobernador y los Diputados de Bolívar, los Alcaldes y los Concejales del Distrito y de los Municipios involucrados, tienen que ponerse al frente de este propósito y empezar a ejecutar esta tarea.

Para mañana es tarde.