Qué le enseña la inminente demolición de Aquarella a la SCA – Opinión de Álvaro Royo desde Xiamen

Por Álvaro Royo (Especial para Revista Zetta 20 años).- (Xiamen – China).- Con tanta noticia negativa en todo lo corrido de este 2020 por fin se escucha algo que refresca e invita a celebrar, pues que la inminente demolición del esperpento sienta un precedente pero sobre todo deja varias enseñanzas, en especial para los que cuentan con el don y el sentido de la autocrítica.

Casi salto de la silla de la alegría cuando escuché al procurador hablar; no era para menos, un proyecto con varios procesos penales en su contra por violaciones de frente a las leyes y a la norma además de hacer lo que todos los constructores en Cartagena siempre han hecho y es apropiarse del espacio público, porque cuando se puede pasar algo por debajo de la mensa allá todo tiene solución.

Todo esto dejaba la sensación y el tufillo que eventualmente no pudiera pasar absolutamente nada, y en un par de años la UNESCO retirara el título de Patrimonio Histórico de la Humanidad y tampoco pasara nada más que todos echándose las culpas unos a otros y las cosas siguieran empeorando, si, empeorando porque ese título internacional tiene a Cartagena en el top de destinos turísticos a nivel mundial, con muchos beneficios para todos, pero me he puesto a pensar que eso para los promotores del desastre urbanístico de la ciudad, léase empresas constructoras irresponsables -y que Cartagena tiene demasiadas-, este título representa un obstáculo para sus intereses, son muchos los controles y ojos que vigilan ahora para que el patrimonio no sea ninguneado, y eso al final es un estorbo.

Estorbo que le va a costar varios miles de millones a los dueños de este proyecto y seguro arrastren con ellos a compradores de buena fe que creyeron en las mentiras y perrerías que les vendieron, que les den la cárcel por casa para ver si así piensan un poco antes de andar torciendo normas, porque las tuercen sin llegar a romperlas pero en ese esfuerzo y tensión que crean se forma una zona gris que es la que los tiene  en estos momentos jalándose de los cabellos y buscando milagros que ya no van a aparecer.

Comentaba la arquitecta cartagenera Nilse Estela Molina cuando leyó la noticia de la orden del procurador que ella se iba a ir para allá con la “mona” (léase martillo para demoler) a ayudar en la demolición, y se me ha venido a la cabeza que ese día debería hacerse un acto simbólico de demolición y permitir que los ciudadanos puedan ir con sus martillos a quedarse con un pedazo de este edificio que creo marcará un antes y un después en la historia de los proyectos inmobiliarios en Cartagena, ya que se va a respetar más el espacio público, y las normas van a ser revisadas con sumo cuidado para no exponerse a una demolición y perdidas millonarias de este tipo.

Una fiesta con tarima, orquestas, luces y sonido para celebrar el fin de la cuarentena y la demolición del asesino del patrimonio, para mi es tan importante como la caída del muro de Berlín. ¡¡¡Aleluya!!!

En todo este tiempo de espera, años han pasado, y no puedo dejar de pensar en los diferentes eventos que organizaba la SCA (Sociedad Colombiana de Arquitectos) para intentar de manera fallida lavarle la cara a ese proyecto ilegal, es por lo menos vergonzoso ver como el gremio que debería levantar la voz en favor de la ciudad, no solo miraba para otro lado, si no que se unían al bando que trataba de sacarle un ojo a Cartagena con esa obra, la lista de irregularidades consta de varios puntos, invasión ilegal del espacio público, fallas estructurales (por Dios), disfraz de vivienda de interés social cuando a todas luces no lo era, y la fresa que decoraba el pastel, el atentado contra el patrimonio de toda la ciudad al encontrarse a poco metros del Castillo de San Felipe.

Ninguna de estas bellezas le importaba un carajo a nuestros honorables arquitectos cartageneros de la SCA, ninguno se tomó la delicadeza de mirar pros y contras, a todos les importaba más una miserable palmadita en la espalda de los desvergonzados constructores de ese proyecto, ¿y la ciudad? Ya se sabe que les importa un reverendo.

Vamos a mirarlo de esta manera para tratar un tema puntual, y es con referencia a lo que es el típico conflicto de intereses, en un lado tienes como presidente de la Lonja de Cartagena que defender los intereses de los constructores, por el otro eres miembro activo de la SCA, y en el otro lado está tu ciudad, no creo que sea posible que el señor Diego González como arquitecto experimentado que es, no haya percibido las irregularidades de Aquarela y no solo eso, que no haya el visualizado todo el daño que le podía venir a la ciudad si esta obra seguía su curso porque en diferentes escenarios se le vio defendiendo furiosamente este proyecto envenenado.

Revisando las funciones y objetivos de la lonja de Cartagena información que he sacado de su página Web y me encuentro artículos que dicen:

  1. Adelantar campañas tendientes a lograr que los negocios y actividades de propiedad raíz se realizan dentro del mercado de las más altas normas de la moral
  2. Regular y vigilar las actuaciones comerciales y profesionales de sus miembros

Y luego de todas las irregularidades encontradas por la Procuraduría en el edificio Aquarela, se pregunta uno ¿dónde estaba la Lonja y su presidente mientras sucedía todo esto?

¿Vigilaron que uno de sus miembros constructores actuara dentro de las más altas normas de la moral?

¿Están tan mal de la vista todos para no ver que Aquarela está construido casi sobre el andén?

Es nefasto el legado que le deja a la ciudad esta generación de arquitectos que hoy día enseñan arquitectura en prestigiosas universidades y son miembros de la SCA; jamás estuvo la ciudad tan deteriorada urbanísticamente, jamás se habían violado tanto las normas, el desastre es evidente y ellos siguen allí, haciendo y deshaciendo, perdón deshaciendo, porque para hacer las cosas tan mal, mejor que ni las hagan

Los que fuimos sus alumnos y venimos detrás de ellos esperamos un poco de autocrítica, que se sienten a charlar a ver dónde están fallando y por qué no se ponen de una bendita vez del lado de la ciudad y dejen de estarle haciendo los mandados a politiqueros y empresarios que se pasan las leyes y las normas por el forro.

Ya hagan un pare de una vez por todas ¡¡¡Joder!!!

 

Como siempre allí está mi email al pie de página para los que quieran escribirme sus opiniones acerca del tema y con mucho gusto les responderé

¡Un abrazo!

Álvaro Royo Bárcenas

Xiamen-China

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