
Por Reynaldo Tovar (Especial para Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 16 de septiembre de 2026.- El Caribe colombiano se encuentra ante una encrucijada histórica donde las promesas de la academia y las realidades del poder central finalmente se cruzan. A propósito de los recientes análisis publicados por este portal, resulta imperativo conectar los debates actuales sobre la autonomía regional con los hitos editoriales y políticos que sembraron esta discusión hace casi una década.
En diciembre de 2018, el exgobernador de Bolívar, Juan Carlos Gossaín, presentó su obra “Dialogando el Caribe”. En aquel momento, el texto fue recibido como una bitácora de esperanza; un llamado urgente a superar el histórico y excluyente centralismo que ha ralentizado el desarrollo de la costa norte de Colombia. Lo verdaderamente trascendental de aquella publicación, vista con el retrovisor del presente, no fue solo su riguroso diagnóstico, sino quién estuvo a cargo de presentarla: las líneas de su prólogo fueron redactadas por su entrañable amigo, el hoy Presidente de la República de Colombia, Abelardo de la Espriella.
Al revisar textualmente las páginas de aquella introducción, se comprende la base filosófica del actual mandato. Invocando conceptos clásicos de la ciencia política, el hoy jefe de Estado argumentaba que, bajo las definiciones más puras de autores como Max Weber, «el Caribe está muy cerca de ser una nación dentro de nuestra nación».
En sus líneas, no solo exaltaba al río Magdalena como el canal que interconectó al Caribe con el «alejado interior desde el que se ha gobernado a nuestro país», sino que recordaba con orgullo el hito de desobediencia civil en el que el pueblo cartagenero notificó su rebeldía al virrey Juan de Sámano, obligándolo a embarcarse hacia Jamaica.
En ese entonces, De la Espriella sentenció con vehemencia que «la historia ha sido poco generosa con nuestra Región Caribe (…) pero nunca será tarde para entronizar a esta zona del país en el destacado lugar que merece ocupar».
Esta coyuntura no nos toma por sorpresa. En nuestro análisis previo titulado “Caribe milagro”, también publicado en las páginas de la Revista Metro, ya poníamos sobre la mesa las cartas de esta paradoja regional. En aquella nota advertíamos que la idea de la redención costeña no podía depender de milagros metafísicos, sino de un quiebre estructural en la distribución del poder y de la voluntad inquebrantable de la dirigencia local para consolidar la autonomía fiscal y presupuestal.
El reciente análisis de Carlos Ardila González en la Revista Metro reabre ese interrogante impostergable bajo la lupa de nuestra tesis del «Caribe milagro»: con un costeño liderando la Casa de Nariño, las acciones logísticas e institucionales demuestran que el discurso de la descentralización está pasando de la tinta a la práctica, superando los viejos «cascarones institucionales» para convertirse en un motor real de desarrollo técnico, económico e industrial.
El próximo viernes 18 de septiembre tendrá lugar en la ciudad de Cartagena el empalme regional de Bolívar, un trascendental ejercicio de gobernanza que hoy se reconfigura de manera optimista como el «Milagro de las Regiones», la materialización del gobierno directo en los territorios. Bajo el liderazgo y el rol catalizador del Presidente de la República, esta estrategia transforma el análisis autonómico en una praxis de administración pública eficaz y descentralizada.
Este encuentro reviste una importancia estratégica sin precedentes para el departamento de Bolívar y sus municipios, incluyendo a su capital, Cartagena.
La articulación de esfuerzos contará con la participación del gobernador Yamil Arana Padauí y el alcalde Dumek Turbay Paz, dos grandes ejecutores que ya han transformado y cambiado la cara de sus respectivos territorios. Su probada experiencia de gestión los convierte en los aliados indispensables para consolidar el modelo de la «patria milagro» que lidera nuestro presidente.
Esta alianza institucional promete traducir las directrices nacionales en proyectos tangibles de infraestructura, equidad social y competitividad económica locales, respondiendo con creces al anhelo colectivo de bienestar que comparte toda la ciudadanía bolivarense.
Reynaldo Tovar Carrasquilla
Abogado, empresario y activista social

P.D. Conservo con especial aprecio el ejemplar original de «Dialogando el Caribe», recibido aquel 13 de diciembre de 2018 de manos de su propio autor. En su primera página quedó plasmado: Para mi amigo Reynaldo Tovar, luchador incansable de las causas de nuestro Caribe. Con afecto, Juan Carlos Gossaín». Una rúbrica que nos recuerda que la batalla por nuestra autonomía no comenzó ayer, sino en la constancia de quienes insisten en ver al norte en el lugar que le corresponde.
