Tres años después de la matanza… Opinión de Luis Eduardo Brochet

Por Luis Eduardo Brochet Pineda (Especial para Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 9 de octubre de 2026.- Eran las 6:30 de la mañana del 7 de octubre de 2023, día en que los católicos celebramos a la Virgen del Rosario, y mientras miles de civiles inocentes asistían al festival de música NOVA en el marco de la celebridad judía de Simjat Torá, un grupo de terroristas fuertemente armados pertenecientes al grupo islamista HAMÁS, ingresaba al sur de Israel desde la Franja de Gaza, asesinando más de 1.300 personas y secuestrando más de 250, llevándolas a un cautiverio infamante en Gaza, dónde muchos fueron ultimados con tiros de gracia y degüellos; otras violadas, torturadas y decapitadas, independientemente que esas victimas judías inocentes e inermes, fuesen ancianos, adultos, adolescentes, niños o bebés de brazos. 

El Estado de Israel, aquel mismo día aciago, declaró formalmente el estado de guerra, como acción legítima de defensa y protección a sus ciudadanos, mientras atendían 1.457 heridos aunque a la fecha, todavía existen rehenes en manos del grupo terrorista o, sus restos, nunca se recuperarán. Unos pocos elegidos por la Gracia Divina han sido rescatados y volvieron a casa.

Mía es una de esas valientes que pudo rehacer su vida, luego de 55 días de cautiverio por los terroristas de Hamás; en redes sociales, declaró: “La gente aún no entiende nada sobre el antisemitismo. Siguen lo que dicen los demás, como ovejas. Me trataban como un animal en una jaula; a veces, la esposa de mi secuestrador me daba comida solo una vez cada dos o tres días y los hijos de ellos se burlaban constantemente ofreciéndome comida que nunca me daban. Pese a todo quiero casarme, construir un hogar en Israel, ser feliz y tener hijos”.

Luego de la incursión por aire, mar y tierra de aquellos terroristas, se conocieron muchísimos vídeos y testimonios de la barbarie: mujeres israelíes arrastradas en vehículos y motocicletas, desnudas y sangrando profusamente; familias enteras ejecutadas a metralla y bebés descuartizados, mientras en Gaza hubo celebraciones y festejos, como los hubo también este 7 de octubre pasado en varios países de Europa, especialmente en el Reino Unido y Francia; y de nuevo, una gran concentración en pleno centro de New York, por parte de una comunidad islamita violenta que se siente protegida por el alcalde musulmán Zohran Mamdani.

Entre los posibles motivos del ataque terrorista, encontramos unas cuatro factibles causas inmediatas: obstaculizar los esfuerzos de normalización árabe – israelí; fortalecer la posición de Hamás a nivel nacional y regional; aprovechar la inestabilidad política israelí en 2023 y utilizar los rehenes como extorsión y moneda de cambio, para la liberación de prisioneros u otras concesiones.

En el contexto geopolítico, tanto la ONU, la OEA, la CPI (Corte Penal Internacional), la UE (Unión Europea), Human Rights Watch y Amnistía Internacional, se refirieron en su momento, a los crímenes de guerra y otras atrocidades que dieron como resultado esos asesinatos masivos de civiles inocentes, como una matanza típica de los delitos de lesa humanidad, abriendo investigaciones contra el grupo terrorista Hamás y otros posibles sindicados individualizados. Sin embargo, sólo el apoyo decidido del gobierno de los Estados Unidos, ha dado el resultado operativo esperado, ratificando el derecho de Israel a la legítima defensa dentro del marco del derecho internacional humanitario; lo demás, ha sido una clásica y formal postura institucional “políticamente correcta”, dónde muy pocos países aliados han optado por el respaldo incondicional, antes de mirar para otro lado.

Recordemos que ISRAEL es la piedra angular de Occidente; si ISRAEL se debilita o cae, Occidente sucumbe definitivamente.