¡Cartagena, a escoger bien! – Opinión de Enrique Charris

Por Enrique Charris González (Especial para Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 6 de noviembre de 2026.- En estos días en los que está tan de moda el “inicio” de la campaña política, o por lo menos se empiezan a ver los primeros movimientos de quienes tienen interés en aspirar a cargos de elección popular, y por el otro lado, también de moda, arrecian las críticas a la labor de los mandatarios en ejercicio, resulta ineludible referirse al asunto puesto que ya, por lo menos en Cartagena, es tema obligado de conversación prácticamente  en todos los círculos sociales, políticos, económicos, académicos, periodísticos, gremiales y populares de la ciudad.

En ese escenario es preciso hacer varias reflexiones, las cuales considero importantes a la hora de empezar a formar un grupo de lideres dentro del pelotón de aspirantes, que puedan destacarse de entre los demás y del que pueda salir quien llegue primero a la meta.

Sea lo primero decir que para el cartagenero de a pie, para el ciudadano del común, de cualquier estrato, hoy se ha convertido en una obligación elegir bien. Por ello, hoy se impone un cambio en la manera como debemos empezar a analizar la viabilidad de una candidatura a la primera silla del Corralito de Piedra, el cual nace en una introspección individual para desentrañar lo que queremos para nuestra ciudad. Hoy tenemos que ser más comprometidos con La Fantástica, hoy se impone el abandonar aquella máxima en la que se han escudado muchos de “yo no soy político” o “a mi la política no me importa” porque el costo puede ser el de resultar gobernados por los peores. Entonces, un nuevo ciudadano en Cartagena es absolutamente necesario, un ciudadano responsable, comprometido, enamorado de su ciudad, un ciudadano ambicioso, que quiera más, porque se puede, un ciudadano que no se conforme con las migajas que entregan quienes no saben, no pueden, no tienen conocimiento, no tienen experiencia, no son capaces de liderar equipos de trabajo altamente productivos. La hora de los abrazos lisonjeros ya pasó, la hora de yo voto porque es mi amigo, así no sepa, ya pasó. Insisto, hoy se impone el surgimiento de ese nuevo ciudadano para que la ciudad deje de ser un villorrio y se convierta, por fin, en una verdadera metrópolis, en el concierto nacional e internacional. El ciudadano debe votar por quien mas le ofrezca a Cartagena, en términos de propuestas necesarias, viables, realizables, visionarias, modernas, incluso atrevidas. Se vale soñar.

Dicho lo anterior, pasaremos a analizar lo que hay en estas primeras de cambio, sin mencionar nombres para no herir susceptibilidades. Y en este ámbito hoy hay una propuesta de gobierno en ejercicio que ha mostrado resultados palpables, reales, tangibles, más allá del gusto que cada uno tenga por el tipo de inversión de que se trate. Y esa alternativa, es decir, la de seguir ese camino, aun no ha “mostrado los dientes”, como quiera que no hay un “candidato” que demuestre querer seguir ese rumbo trazado por la actual administración, que concite el interés de alguno o algunos grupos de ciudadanos y que lo hagan realmente viable.

Así como a nivel ciudadano debe haber un cambio, en los candidatos también. Y esos candidatos deben llegar con propuestas reales, deben empezar a mostrar su visión de la ciudad y lo que quieren para ella, de manera que el ciudadano, el nuevo ciudadano, tenga elementos de juicio suficientes para tomar la decisión que mas se acerque a su querer. No es hora de discursos vacíos, llenos de lugares comunes, generales que dicen de todo y no dicen nada y no permiten evaluar si el candidato, por lo menos, sabe en lo que se va a meter. Y esta pre-campaña no muestra mucho, la verdad, en lo que hay.

Algunos que tuvieron su oportunidad y no hicieron nada, hoy se muestran como los redentores de “un pueblo oprimido” por “la oligarquía”, de la que se valieron para llegar en oportunidad anterior, y al que manipularon sin escrúpulos demostrando que ese pueblo realmente no les interesa. Hoy despotrican de obras importantísimas para la ciudad, pero en su oportunidad ni siquiera una propuesta seria hicieron. Hoy hablan de un exabrupto “pavimentar” la playa en cambio ellos las vendieron para el disfrute de unos pocos que pueden pagar un hotel. Pero eso si estaba bien. Y de colofón se gastaron un dineral haciendo un show en el Camellón de los Mártires para declarar a Cartagena, lean bien, primera ciudad de Colombia libre de analfabetismo.

Y con eso convirtió a esas gentes en mártires otra vez. Otros descalifican una obra majestuosa, que proyecta a nuestra ciudad más allá de los límites que todos teníamos en la cabeza, que son disfrutadas por todos los cartageneros, por los turistas e incluso por quien se atrevió a criticarla con la pueril finalidad de ganar likes y aplausos (pocos) de la galería, generar escandalo para hacerse visible o decir aquí estoy y voy por la alcaldía. Y con esa incoherencia piensan disputar la silla del Palacio de La Aduana. Algún otro solo atinó a decir que el también quiere hacer un crédito y le pide al actual mandatario que le deje algo, sin el más mínimo asomo de vergüenza, demostrando un extraordinario derroche de vanidad, escasez, ignorancia y desconocimiento de la administración pública. Otros están callados, hacen reuniones, van a los barrios, en resumen, más de lo mismo. Pero el elemento común a todos es la ausencia total de propuestas, así sean líneas gruesas, sobre lo que quieren hacer para Cartagena y los cartageneros. Les doy un ejemplo: tres temas sobre los que debe trabajar, ineludiblemente, quien quiera llegar a la alcaldía de Cartagena son: Bazurto, puente repartidor de El Amparo y ampliación de la infraestructura educativa, como apuesta real de cambio y redención para los niños y jóvenes de Cartagena.

La mesa se está empezando a servir, vayan viendo que quieren comer y con cuidado para evitar una indigestión.

ENRIQUE MIGUEL CHARRIS GONZALEZ

Cartagenero, abogado en ejercicio (U. Externado), especialista en derecho público (U. Externado), ex secretario del Interior de Bolívar, ex jefe de Rentas de Bolívar, docente universitario, abogado asesor de entidades municipales, distritales y nacionales.