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Opinión

Formación ciudadana para la evolución social – Opinión Bernardo Romero Parra

Por Bernardo Romero Parra – Director Escuela de Gobierno y Liderazgo.

De igual manera como las comunicaciones evolucionaron en la historia de la humanidad, pasando de las señales de humo, el golpe de tambores o el envío de aves mensajeras, hasta llegar a la inmediatez actual que nos permite la interactuación virtual con personas ubicadas en otros extremos del universo, así también deben progresar las conductas humanas; lo evidencia el hecho que si una costumbre o tradición causa perjuicio a los derechos de otros, es hora de revisarla.

En Cartagena hemos aceptado la conducta irregular como algo normal, por ejemplo: los andenes no son para la gente, sino para los vehículos; los monumentos históricos no son para cuidarlos, sino para orinarlos; los caños y lagunas no son para conservarlos, sino para rellenarlos con basuras; el vecino no es considerado ni respetado, sino para abusar de él. Las investigaciones de opinión lo confirman cuando dice Cartagena Como Vamos en la encuesta de percepción 2013, que el 77% de los entrevistados es indiferente ante los problemas de la ciudad.

De ahí que los bajos niveles de cultura ciudadana que autoreconoce la población son una realidad que afecta directamente la calidad de vida colectiva y nos hace volver a épocas ya superadas en la postmodernidad. Por esas razones, la Escuela de Gobierno y Liderazgo, cumpliendo con el plan de desarrollo del señor Alcalde Dionisio Vélez Trujillo, viene proponiendo a la ciudadanía cartagenera reaprender nuevos comportamientos para tener las competencias ciudadanas que nos permitan transformar esta urbe hacia el desarrollo.

Tenemos la esperanza de conseguir a través de acciones pedagógicas que nuestros conciudadanos adopten compromisos éticos que permitan mejorar la convivencia pacífica y el ejercicio pleno de los derechos y deberes ciudadanos, como único camino hacia la evolución social de una ciudad con grandes dificultades, pero también con enormes potencialidades económicas y sociales.

Estamos convencidos que la formación ciudadana es una siembra que producirá sus frutos en un comportamiento proactivo y fraterno de los ciudadanos y ciudadanas, derrotando la indiferencia, promoviendo la intervención de todos y todas en los asuntos que más nos afectan.