Una renuncia resonante – Análisis de John Zamora

Por John Zamora (Director de Revista Zetta 20 años).- Habrá que creerle al ahora exdirector del Dadis cuando dice quer su renuncia es por estrictas razones personales, pero la salida de Álvaro Fortich no puede ser más resonante e inoportuna: se va el funcionario a cargo de la entidad que tiene que encarar la mayor emergencia sanintaria de Cartagena en sus casi 500 años de historia, además de constituir un sensible golpe a la administración de William Dau, que reflejaría que no es tan compacta ni armónica como se pretende hacer ver.

Dadas las condiciones en que trabajó en los cinco meses de gestión, se podría inferir que duró mucho. Tres serían las razones principales y uno el detonante.

La primera es que el alcalde Dau no le presta atención a sus recomendaciones, esucha otras opiniones y hace lo que le da la gana. ¿Recuerdan el famoso Barco Hospital, que ni fú ni fá?

A esto se une la imposibilidad de contar con instumentos de gestión. En otras palabras, la contratación está embotellada en la Alcaldía, a discresión de funcionarios del Despacho, y mientras tanto… el rancho ardiendo.

La combinación resulta mucho más tóxica cuando la entidad se ha convertido en un archipiélago institucional, lleno de islas. La nueva realidad política del nuevo gobierno le permtió espacios a sectores políticos que quieren tener su propia agenda, y que encontraron en el Dadis un lugar donde desarrollarla, así eso implique desconocer las pautas de la Dirección.

Fortich prácticamente quedó convertido en un contador de casos de coronavirus, pero sin margen de maniobra, en momentos en que se requerían soluciones inmediatas para temas como el pago de recursos atrasados con entidades hospitalarias, la habilitación de camas de UCI, la dotación del HUC, entre otras.

Con un alcalde indiferente, maniatado y sin equipo, la renuncia estaba a la vuelta de la esquina. Faltaba el detonante.

El domingo se registró una comunicación donde el alcalde no fue ningún “gentleman” con Fortich, y el desencuentro precipitó una decisión que se venía mascando.

La renuncia del director del Dadis en plena pandemia, cuando es mucho más creciente el número de casos y muertes diarias, le impone el reto al alcalde Dau de encontrar uno nuevo con el que pueda trabajar. ¿Querrá alguien el cargo en las mismas condiciones de Fortich, o habrá ajustes? ¿Habrá allegados frotándose las manos para recomendar una ficha en tan importante posición? ¿Vendrán otras renuncias en otras aristas de la Administración? ¿Se impondrá a voluntad de un sanedrín?

Esta acefalía acentúa las preocupaciones sobre lo que pasa con el sector salud en Cartagena, pues la ESE Hospital Cartagena de Indias también afronta su propia tormenta política. Dau no quería ver ni en pintura a Roque Bossio, y aprovechó el vencimiento de su periodo para montar a Camilo Llinás. La felicidad duró poco y en menos de dos semanas el funcionario reculó.

Este agitado panorama es el que encontrará el Puesto de Mando unificado que se realizará este viernes con el Ministerio del Interior y el Ministerio de Salud.

Así que la ecuación hoy que el alcalde Dau tiene que resolver es: No Dadis + No ESE + Coronavirus disparado = ciudad en altísimo riesgo.

Por donde se le mire, esta es una renuncia resonante.