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Un año de ausencia o doce meses sin JuanK

“Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.”

Pablo Neruda.

Por Juan José Romero Parra (Especial para Revista Zetta).- En un instante nos cambió la vida: desde la distancia de trescientos sesenta y cinco días, desde las 6:30 de la mañana al  recibir una llamada que informa el accidente ocurrido al vehículo Nissan Tiida BPR, “volcado con un ocupante dentro”. Así dijeron las autoridades después de una noche insomne, porque no sabíamos nada de ti, quien siempre informabas sobre tus diligencias y desplazamientos.

Llanto, muchas lágrimas que expresan el dolor, la impotencia, el desamparo, la frustración de los sueños compartidos, las metas y objetivos no alcanzados. Duelo, luto, nostalgia, melancolía. El piso existencial completamente removido.

Al perderte, siento que perdimos tanto, que nos perdimos también nosotros, pero, ha sido una pérdida en la cual también ganaste, porque te ganamos para la eternidad.

No faltó la solidaridad, el apoyo, el acompañamiento y la ayuda de los familiares, amigos y todos aquellos quienes lograron conocerte y dimensionar la real estatura tuya, como ese inmenso ser humano que siempre serás.

La pena nos robó la alegría, el sufrimiento ahoga, aprieta, consume. La Fe hace la diferencia. El Amor siempre deja una huella, cuando sólo ves tu dolor pierdes de vista todo, el dolor nos corta las alas, así como el ave vive para volar, el ser humano vive para amar. Tu eres el centro de nuestro amor y propósito, logramos entender que cada lágrima nuestra es una flor que adorna tu sepulcro.

No es trágico morir haciendo lo que amas, con tus luces y tus sombras, siempre te recordaremos como “el niño inteligente” que creció sin perder su inocencia, aunque te tocó pisar el barro en el ejercicio de tu profesión, lograste mantener limpia tu alma buena.

“Yo soy música, color, soy alegría…” Describes cómo eres y cómo quieres que te recuerden en un sueño que compartieron tu hermana querida y dos amigas y vecinas. Nos invitas a la asimilación de tu nueva realidad. Ahora estás siempre presente, no sólo en los recuerdos y evocaciones sino en la totalidad de la historia de vida que seguimos construyendo a partir de tu legado.

“La apoteosis” de tu partida descrita por tu tío, el Padre Agustín, en la homilía de tu novenario, ese acto multitudinario en la sala de velación y en el parque cementerio; hasta el día de hoy, descubrimos que la “Fuerza del Amor” ese amor por medio del cual llegaste a este mundo, lo convertiste en el motor que te hizo sensible ante la necesidad de reestablecer los derechos –ancestralmente – negados a tantas personas y comunidades.

Llegas a la política con la vocación de servir y convertido en líder de opinión con tus escritos, reflexiones y análisis con profundo sentido crítico, aportando –siempre- a la búsqueda de soluciones posibles; hiciste carrera, JuanK.

Recordarte nos urge el compromiso de mantener, muy en alto, las banderas de tus aspiraciones y anhelos de Equidad, Justicia Social, Liderazgo y Empoderamiento de las personas, familias y comunidades, en un tejido social para que sean protagonistas de la Historia.

POSDATA. Laura Cecilia, tu hermana, cómplice de travesuras y amiga, te dice que le ha costado hacerse a la idea de tener que seguir esperando tu llamada o el mensaje de whatsapp con alguna ocurrencia para hacerla reír o que “botara el chupo” y el consejo y la frase oportuna para enfrentar las situaciones profesionales o laborales. Ya no podrán ser compadres. Porque tu hija sería igualita a ella y tu serías el “tío alcahueta” que los enseñarías a ser factos”. Cuando la afecta la nostalgia, te encuentra a través de los recuerdos: de la risa, del baile, de la alegría, los chistes, el humor y de la esencia del Caribe que siempre representarás.

Pablo, tu cuñado, quien sintió al comienzo el recelo del hermano mayor, sabe que pudo conocerte y dimensionar que venían cosas grandes para ti, siendo testigo del crecimiento personal tuyo y el enorme campo de realizaciones que anhelabas abarcar. No es fácil notar ese vacío que siente en las reuniones familiares, en las cuales siempre les ponías tu sello.

Cecilia Esther, tu querida e inconsolable madre, te dice que no quedan palabras para describir algo que supera todo razonamiento. Le cambiaste la vida dos veces: cuando anunciaste tu anhelada llegada a este mundo y hace un año con tu partida tan inesperada, tan sorpresiva que sólo el poder de la fe en Dios ayuda a soportar.

Y yo, tu amigo, a quien honraste con el honor de ser tu confidente, consultor y cómplice, vivo con la certeza que “estás en el mejor lugar” y que es imposible olvidarte porque, ahora, cada día me levanto con el compromiso de mantener tu legado y con la firme convicción que nos reuniremos de nuevo en la Eternidad.

¡¡¡ HASTA SIEMPRE  !!!

Juan José Romero Parra.

jjromeroparra@hotmail.com

Cartagena, 10 de octubre 2020

 

 

 

 

 

 

 

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