Al hambre no se le vence el contrato – Opinión de Ambrosio Fernández

Por Ambrosio Fernández (Especial para Revista Zetta).- Decir que Cartagena vive una crisis de institucionalidad es llover sobre mojado, pero los nubarrones no se van del horizonte y estamos siempre en medio de la tormenta, muestra de ello es que otra vez miles de niños, niñas y jóvenes cartageneros están sin la alimentación escolar, porque otra vez (y valga la redundancia) el Programa de Alimentación Escolar les falló. 

Más allá de los lineamientos técnicos, de quién era el encargado de estampar la firma, de cargar el documento en una plataforma, de revisar los pliegos, de investigar a los proponentes, de estructurar las propuestas, de empacar las raciones alimenticias correctamente, entre otras, hay miles de niños que probablemente están aguantando física hambre, porque el contrato no se cumplió y no había plan B para esto. No es la primera vez que pasa y por ende es aún más escandaloso el hecho. Detrás del PAE en Cartagena hay cientos de noticias que hablan de corrupción, clientelismo, mala administración pública y auténticas bajezas, porque en algo deberíamos estar de acuerdo y es que la comida de los más pequeños es sagrada. 

Los expertos en infancia y la adolescencia señalan constantemente la importancia de una adecuada nutrición en los primeros años de vida. Un niño que no se alimenta bien no solo tendrá baja talla y peso, sino que no será capaz de aprender lo que le enseñan. Si tenemos en cuenta que hoy por hoy la educación sigue siendo la mejor herramienta para la movilidad social, estamos ahondando en las llamadas trampas de pobreza. Muchos de los estudiantes de Cartagena a los que hoy no está llegando el PAE, serán adultos que repetirán los dramas sociales que viven o vivieron sus padres. Para nadie es un secreto que a veces la única comida segura que reciben los cartageneros más pequeños, es la que les brindan en sus colegios o escuelas.

Cada día o semana que pasa continuamos empeñando el futuro de la ciudad porque fallamos en una de las estrategias más básicas para erradicar la pobreza y ofrecer mejores condiciones de vida a los más necesitados: atacar el hambre. Trabajar en la administración distrital o en cualquier otra institución, debe ser ante todo un acto de servicio público. Redoblar personal, trabajar 24 horas, extender jornadas a los fines de semana, buscar veedores para revisen con lupa las veces que sea necesario que los contratistas que cumplan con lo que se comprometen, entre otras, es lo mínimo que habría que hacer en estos momentos para buscar una solución urgente al drama del PAE, pues al hambre no se le vence el contrato. 

Ambrosio Fernández 

ambrosiofernandez@yahoo.com