Mal gobierno, mal candidato, mala campaña – Análisis de Revista Zetta

Cartagena de Indias, 15 de junio de 2026.- Deberían dar ganas de darle continuidad a un gobierno que haga las cosas bien, pero la robadera, la peleadera, la ineptitud, el engaño, la ceguera y la sordera lo único que dan ganas es de ponerle fin cuanto antes.

Sumarle un mal candidato tampoco ayuda. Un hombre que solo se le ve feliz montando procesos jurídicos contra su más enconado rival político, o abrazando a potenciales “gestores de paz” con miles de delitos en sus prontuarios, es un “cara dura” muy difícil de vender, máxime si se viste como Mao; máxime si por mucho tiempo de campaña no hizo otra cosa que leer papelitos; máxime si su aspecto es descuidado. Agrava la escogencia de fórmula vicepresidencial. Fatal. Esto es política, esto es campaña, esto es marketing político, y el producto resulta irremediablemente antiestético, de difícil “venta”.

Si las cosas van mal así, empeoran con una pésima campaña. Pifias a toda hora, sin rumbo ni identidad, bien capitalizadas por la competencia. Los estrategas parecen enemigos. El ejemplo más notorio: Dejarse arrebatar la camiseta de la selección de fútbol (pidió que nadie de su campaña la usara), para luego salir en propagandas con camisas amarillas, punta de iceberg de una incontable cadena de embarradas.

Pero es política y hay mucho en juego. Cuatro años de abusos presupuestales, de incorporación de un ejército clientelar, de creerse sus propias mentiras atizadas desde los medios oficiales, resultan un caramelo que hay que pelear. No importa que el gobierno sea malo, el candidato pésimo y la campaña disparate. Es verdad cuando dicen “Me la juego por la vida”, es la vida que han decidido vivir, no importa que sea al costo de un país. ¡Qué carajo!