
Cartagena de Indias, 1 de agosto de 2026.- El exgobernador Juan Carlos Gossain dejó nuevamente en claro que no regresa a la arena electoral.
En un pronunciamiento divulgado en su cuenta de Instagram, el exmandatario bolivarense reiteró “una decisión que de manera inmodificable he mantenido durante años. No tengo intención, interés ni deseo de regresar a la política electoral. Así seguirá siendo”.
El imaginario político doméstico con frecuencia lo «lanza» a la Alcaldia de Cartagena o Gobernación de Bolívar, y recientemente a un supuesto «ministerio» o «embajada» dada su entrañable amistad con el presidente electo Abelardo de la Espriella, lo que Gossaín siempre ha descartado.
Gossaín titulo su mensaje “Un largo silencio”, y lo ilustró con una imagen de IA donde se le ve caminando tranquilo, fundando un tabaco, en una calle mojada por la lluvia, a la orilla del mar, y un gran reloj de arena.
El texto desmiente una vez más versiones que lo asocian al llamado “cartel de la hemofilia” y una supuesta inhabilidad e, incluso, destitución, y para corroborarlo anexa sendos certificados de Procuraduría y Contraloría. Al respecto dice:
“Como los documentos no opinan, no interpretan y no exageran, sino que simplemente se limitan a establecer la realidad, me ha venido en gana anexar los certificados expedidos por la Procuraduría General y por la Contraloría General que acreditan de manera oficial e inequívoca, que no tengo antecedentes disciplinarios vigentes, ni inhabilidades para ejercer cargos públicos, ni responsabilidad fiscal vigente”.
“Una campaña de desprestigio puede repetirse indefinidamente, y probablemente seguirán haciéndolo. Los hechos, en cambio, permanecen inalterables”, sentenció.
Este es el texto completo de su mensaje:
UN LARGO SILENCIO
Son varios años dejando que se equivoquen aquellos que frecuentemente mencionan mi nombre en un proceso disciplinario, asociado por falta de rigor de algunos medios, al llamado cartel de la hemofilia.
Una expresión tomada de hechos ocurridos en otro departamento, y que trasladaron sin contexto, a una multa-sanción en mi contra, que a juicio de un contralor delegado se constituyó por el pago de una factura sin el lleno de los requisitos legales.
Para el equipo de salud departamental de la época, ese pago significaba continuar haciendo lo que desde mucho antes de mi llegada al gobierno se realizaba. Es decir, pagar la facturación que por vía de tutelas protegía el derecho a la salud de los pacientes hemofílicos de Bolívar.
En todos esos años anteriores, la Contraloría General de la República nunca investigó ni incriminó a nadie.
En esencia, se trataba de la situación inversa a la que apenas hace unos meses se le cuestionó al gobierno de Petro, cuando dejó fallecer a un joven hemofílico mientras adelantaban trámites administrativos.
En mi caso, el propio fallo reconoció que la entidad prestadora de salud efectivamente suministró los servicios por los cuales presentó la factura de cobro.
Todo este tiempo he observado con la serenidad y la paciencia de quien tiene el espíritu tan libre como su conciencia, cómo algunos me atribuyen una inhabilidad e incluso una destitución que nunca ha existido, y casi siempre coincidente a las vísperas de períodos electorales. Ello sin consultar nunca las instancias definitivas.
Como los documentos no opinan, no interpretan y no exageran, sino que simplemente se limitan a establecer la realidad, me ha venido en gana anexar los certificados expedidos por la Procuraduría General y por la Contraloría General que acreditan de manera oficial e inequívoca, que no tengo antecedentes disciplinarios vigentes, ni inhabilidades para ejercer cargos públicos, ni responsabilidad fiscal vigente.
Los hechos que en su momento dieron lugar a las actuaciones administrativas también son parte de expedientes igualmente públicos.
Una campaña de desprestigio puede repetirse indefinidamente, y probablemente seguirán haciéndolo. Los hechos, en cambio, permanecen inalterables.
Aprovecho para reiterar una decisión que de manera inmodificable he mantenido durante años. No tengo intención, interés ni deseo de regresar a la política electoral. Así seguirá siendo.
JUAN CARLOS GOSSAÍN ROGNINI
