
Por Camila Salas (Especial para Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 11 de agosto de 2026.- En Cartagena el mar no es un asunto lejano. Está presente en el empleo, en la actividad portuaria, en la investigación, en el turismo y en buena parte de las oportunidades que tiene la ciudad para crecer. Por eso considero que Cartagena reúne las condiciones para ser la sede principal de la Dirección General Marítima (DIMAR). No es solo una aspiración regional: hay razones concretas para que el país mire hacia acá.
La primera es nuestra vocación marítima y portuaria. Cartagena cuenta con puertos, astilleros, empresas de servicios marítimos y una industria naval que ha construido experiencia durante años. Alrededor de estas actividades se forman trabajadores, se generan empleos y se conectan empresas colombianas con mercados internacionales. Tener en la ciudad la dirección de la autoridad marítima permitiría aprovechar mejor ese conocimiento y fortalecer la coordinación con el sector.
A esto se suma una capacidad técnica que ya está instalada. Aquí funcionan el Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas del Caribe y capacidades del Servicio Hidrográfico Nacional. También existe un trabajo cercano con la Armada, Cotecmar, las universidades, los gremios y las empresas. Cuando uno revisa lo que Cartagena ya tiene, queda claro que no se partiría de cero. La ciudad cuenta con instituciones, conocimiento y experiencia para asumir esa responsabilidad.
Hay otra razón que no podemos perder de vista: la economía azul. Colombia puede generar más oportunidades a partir de la construcción y reparación naval, la investigación oceánica, el turismo náutico y la protección de sus ecosistemas. Cartagena tiene la posibilidad de reunir al Estado, la academia y el sector privado alrededor de una agenda común que convierta esas oportunidades en inversión, formación y empleo.
Su ubicación también importa. Desde el Caribe, el país se conecta con rutas comerciales y mercados estratégicos. Cartagena conoce esa dinámica, ha desarrollado talento especializado y puede contribuir a que Colombia tenga una presencia marítima más fuerte en la región.
Esta propuesta reconoce, por supuesto, que somos un país con dos océanos. Una DIMAR fortalecida en Cartagena debe ir acompañada de mayores capacidades en el Pacífico y en los demás territorios costeros. Las regiones pueden complementarse y aportar, desde sus propias realidades, a una política marítima nacional.
Desde la Cámara promoveré este debate con argumentos técnicos y escuchando a quienes conocen el sector. Cartagena ya ha construido buena parte de las capacidades necesarias. El paso que sigue es lograr que desde aquí también se orienten las principales decisiones marítimas del país.
