Con Abelardo, Cartagena y Bolívar por fin tienen Presidente – Opinión de John Zamora

Por John Zamora.- (Director de Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 20 de septiembre de 2026.- Gustavo Petro no dejó mini una obra digna de recordar en Cartagena y Bolívar. Su habladuría convenció a un aborregado electorado que le votó en mayoría en tres elecciones presidenciales consecutivas (dos de él y una de Cepeda), detrás de nada. Nada en servicios públicos, nada en infraestructura, nada en proyectos estratégicos. Todo se fue en verborrea y de aquello nada.

En menos de dos meses, se siente el cambio con Abelardo. Hay sintonía con el gobernador Yamil Arana y el alcalde Dumek Turbay, y los 46 alcaldes de Bolívar por fin tienen una foto hablando con el Presidente de la República.

Destrabó el proyecto del Canal del Dique y hay una agenda de trabajo con varios ministros, con inversiones aseguradas. Tanto alcalde como gobernador no estarán solos sino que llegó el socio que esperaban: el Gobierno Nacional.

Abelardo ha insistido en que es un hombre de resultados, y eso esperamos. Que quede claro quién fue el de la verborrea o “habladera de mierda”, y quién es el que ejecuta.

Tarea difícil seră la de recuperar la seguridad, que es el clamor generalizado tanto en la capital como en todos los rincones de Bolívar. La impunidad se acostumbró a pasear a sus anchas, y ahora hay que reivindicar el territorio y la autoridad minada por el otrora complaciente gobierno.

Que se reduzcan los asesinatos, extorsión y microtráfico será una bendición, sobre todo para los comerciantes de Cartagena de Indias, asediados por las “llamadas millonarias”.

Los actuales mandatarios deben aprovechar el año que les queda para articular proyectos con el gobierno de Abelardo, y tratar de recuperar -en algo- el tiempo perdido con el fiasco anterior.

El Plan de Desarrollo Nacional de Abelardo debe dejar un panorama cierto para el Caribe, que no sufrió el terremoto del pasado 10 de agosto, pero si la desidia de cuatro años de desgobierno Petro, que fue peor que una devastación sísmica.

Ese plan es el pasaporte para el Caribe Milagro, y aunque la brecha es descomunal, hay razones para confiar: antes había un infra-presidente, y ahora hay todo un Señor Presidente. ¡Viva Cristo Rey!