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«El Tren Caribe equivale a pensar en grande»: Exgobernador Juan Carlos Gossaín

Cartagena de Indias, 26 de septiembre de 2022.- Lejos de representar un eventual «elefante blanco monumental», el Tren de Integración Caribe significa pensar en grande y que la región tenga una mayor competitividad y la posibilidad de integrar a más de nueve millones de personas, y a todas las capitales del Caribe, no solo a Cartagena, Barranquilla y Santa Marta.

En ese sentido fue la respuesta del exgobernador de Bolívar, Juan Carlos Gossaín, a la reflexión plasmada por el rector de la Universidad del Norte, Adolfo Meisel Roca, quien cuestionó la viabilidad de dicho tren y señaló que ese esfuerzo desviaría la atención frente a prioridades de la región en temas como agua potable, nutrición infantil o calidad educativa.

Ver: «Tren del Caribe sería un elefante blanco de dimensiones monumentales»: Adolfo Meisel, rector Uninorte

«Tren del Caribe sería un elefante blanco de dimensiones monumentales»: Adolfo Meisel, rector Uninorte

 

El exgobernador Juan Carlos Gossaín compartió su respuesta a través de un hilo en su cuenta de Twitter @JCGossain:

Desde el año 2013 el actual rector de la Universidad del Norte, Adolfo Meisel, a quien respeto profundamente como académico, ya hacía reparos a la iniciativa del Tren de Integración Caribe. Una postura que le hace daño, dada su influencia, a la posibilidad de hacer realidad el TIC.

Como buen economista, que lo es, el profesor Meisel destaca los enormes costos para su construcción y la baja factibilidad económica del retorno. Sus estadísticas están dirigidas a la cantidad de carga que tendría que transportarse para hacerlo rentable.

La idea del Tren de Integración fue concebida principalmente para darle conectividad a las personas que por razones de estudios, negocios o asuntos profesionales, tuviesen la necesidad de movilizarse rápidamente entre las tres ciudades.

Imaginemos un par de casos muy simples: 1.Un estudiante de Santa Marta con la posibilidad de viajar diario a estudiar en Cartagena y regresar todos los días a dormir en su casa. 2.Un odontólogo cartagenero que atiende pacientes en Santa Marta y al final del día vuelve a su hogar.

El Tren de Integración tampoco está pensado exclusivamente para Cartagena-Barranquilla-Sta.Marta. Sería apenas la primera fase de un tren que pudiera conectar circunvalarmente a las demás capitales del Caribe.

Hablamos entonces de conectar en el futuro a más de 9 millones de personas y convertir al Caribe en un territorio con rápida movilidad y por ende, altamente competitivo.

Actualmente por razones profesionales debo movilizarme con frecuencia en el trayecto que por vía férrea comunica a Madrid con Valencia. Este recorrido de 600 kms aprox, lo hago en dos horas de ida y me facilita al final de la tarde regresar en dos horas a Madrid.

600 kms es también aproximadamente la misma distancia qué hay entre Cartagena y Medellin. Todos sabemos del calvario que implica conducir un carro y las casi 15 horas que conlleva apenas el trayecto de ida a alguna de las dos ciudades.

Seguramente este tipo de pequeñas circunstancias individuales no estén en el análisis económico del profesor Meisel Roca. El compromiso de los mandatarios y dirigentes políticos, cuando está ligado al progreso y a mejorar la vida de las personas, escapa tantas veces a las cifras.

Y si me equivoco en el planteamiento, entonces imaginen cuantos acueductos y vías en caseríos o zonas corregimentales tendrían que dejarse sin construir porque no son financieramente viables al decir de los investigadores económicos.

¿Recuerda alguien que los economistas paisas se haya opuesto en su momento a la construcción del metro de Medellín, de cuyos retornos y rentabilidades poco sabemos? ¿Sabe alguien cuántas décadas costará recuperar el dinero que se invertirá en el metro de Bogotá?

Recuerdo bien el día que en un foro de carácter nacional una reconocida periodista de un importante medio quiso, con sorna, ridiculizar la propuesta del Tren de Integración Caribe (TIC) que en mi condición de gobernador había impulsado desde campaña y el día mismo de mi posesión.

La pregunta que me hizo retumba todavía en los salones del Centro de Convenciones de Cartagena junto con la respuesta que en ese momento me salió del corazón y que generó una ovación de aplausos que nunca olvidaré.

P/ ¿Cuánto cree usted que va a costar ese tren de integración del que usted habla. ¿No le parece ilusorio ?

JCGR/ Lo que termine costando, a lo sumo será lo mismo que le costó a todos los colombianos el Metro de Medellín y que terminará costando el de Bogotá. ¿Esos son ilusorios?

Lamento mucho que los que soñamos con el Tren Caribe no podamos contar con el respaldo académico del rector de UniNorte, para quien mantengo el mismo aprecio y respeto. No puedo decir que no me duele que sea desde la misma región, una vez más, de donde vengan las piedras.

Registro queda en los archivos de la Gobernación de Bolívar de las empresas multinacionales que a través del gobierno de Corea del Sur, en su momento, me contactaron para manifestar el enorme interés en participar como concesionarios de el Tren Caribe una vez estuviera ejecutado.

No será únicamente la voz del ilustre profesor Meisel la que en adelante escuchemos haciéndole oposición al Tren Caribe. Desde las cumbres andinas siempre mantienen el recelo a las iniciativas que surgen del liderazgo regional y gozan de buen recibo en los ciudadanos.

Mientras tanto, en los departamentos del Valle y Cundinamarca, e igualmente en el occidente colombiano, con respaldo de todos los gremios y la dirigencia política, avanzan en la consolidación de sus trenes enmarcados en el plan nacional ferroviario.

Hasta aquí mi opinión. Renuncio en adelante a cualquier debate adicional. Dejo en claro que por ninguna razón aceptaré hoy y nunca que alguien crea que sus títulos académicos le permiten denigrar de los que seguiremos creyendo que el Tren Caribe equivale a pensar en grande.