Cartagena inmóvil – Opinión de Luisro Ballestas

Por Luisro Ballestas (Especial para Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 13 de abril de 2023.- Estas breves líneas las escribí luego de hacer un largo recorrido por mi amada ciudad. Me trasladé de sur a norte en medio del reinante caos que se ha apropiado de las vías principales e incluso de aquellas a las que desesperadamente algunos buscamos acceder con el propósito de librarnos por corto tiempo de eternas filas de automóviles, motocicletas, bicicletas, carretas y hasta vehículos de tracción animal que se movilizan desprevenidamente ante la ausencia de un control efectivo por parte de la autoridad competente.

Debo decir que con mi escrito no pretendo atacar a la autoridad ni prejuzgar su actuar. Simplemente planteo una visión crítica y propositiva a una problemática que aqueja a nuestro amado Corralito de Piedra desde hace algunos años, sin olvidar la idea de que uno de los principales ingredientes de la problemática es la falta de cultura ciudadana y sentido de pertenencia de algunos habitantes de Cartagena.

En el lento viaje que realicé el pasado lunes, desde el barrio El Pozón hasta el barrio Crespo, tardé cerca de dos horas. Inicié mi recorrido a las cinco de la tarde y llegué al destino minutos antes de que el reloj marcara las siete de la noche, cuando en realidad este debería ser un recorrido que tome en promedio unos cuarenta minutos, teniendo en cuenta que la distancia de un punto a otro es de aproximadamente 17 kilómetros.

En mi corto y eterno recorrido aprecié una innumerable comisión de infracciones por parte de conductores de todo tipo de vehículos, conductas que ponen en riesgo gravemente la integridad de muchos actores viales y que además colapsan el tráfico vehicular debido a la lucha de los conductores por llegar rápidamente a sus destinos. El catálogo de infracciones avizoradas fue lo suficientemente amplio como para lograr tipificar todo el código de tránsito terrestre, pero lo verdaderamente preocupante es que esto ocurre ante la pobre presencia de la autoridad de tránsito en la ciudad.

Mientras que en las vías de la ciudad ocurren todo tipo de atrocidades, parece que el ánimo de la autoridad de tránsito distrital se concentrara exclusivamente en controlar selectivamente aquellas conductas que generan un rápido y eficaz recaudo. Como, por ejemplo, parquear en zonas prohibidas o transitar sin algún documento reglamentario que produzca la necesaria inmovilización del vehículo, ya que ante la necesidad de recuperar sus vehículos los conductores corren despavoridos a pagar las multas y los costos de inmovilización que consecuencialmente se generen. El ejercicio de control de la autoridad de tránsito distrital se acomodó plácidamente a la realización de recorridos acompañados por grúas para inmovilizar vehículos mal estacionados y a la instalación de puestos de control en sitios estratégicos donde se limitan a pedir documentos para verificar quien porta la documentación en regla y quien no, mientras todo lo demás queda librado a la suerte y los ciudadanos nos vemos obligados a regirnos por la ley del más fuerte.

El precario control ejercido por el Departamento de Tránsito de Cartagena ha permitido que crezca en la conciencia de los conductores la idea de que en la ciudad se puede vivir al garete y que está permitido hacer cualquier cosa con tal de conseguir lo que se pretende: avanzar con el semáforo en rojo, permanecer en la intersección vial, transitar en contravía, invadir el carril exclusivo de Transcaribe o establecer estaciones de taxis en sitios prohibidos. Estas son conductas que reiteradamente observo al conducir pero que, al parecer, la autoridad de tránsito local se niega a controlar.

En los últimos meses el Departamento de Tránsito de Cartagena invirtió en la señalización de la malla vial del distrito la suma de novecientos seis millones seiscientos treinta mil seiscientos cincuenta y siete pesos ($906.630.657,oo) a través de la adjudicación del contrato Nro. SA-MC-DATT-003-2022. Dicha inversión se limitó al cumplimiento de un deber legal que no influyó positivamente en la movilidad y que pasó a convertirse en un elemento decorativo que los conductores se dedican a ignorar. Solo con la finalidad de ejemplificar, hago referencia a la señalización vertical dispuesta en el mercado de Bazurto que fue destruida por conductores de vehículos pesados dentro de las 24 horas siguientes a su instalación o la señalización de la ciclovía en la cuarta avenida de Manga sobre la que conductores parquean sin reparo y en la que ciclistas circulan en contravía.

El mejoramiento de la movilidad se puede lograr con el fortalecimiento de la presencia de la autoridad de tránsito en las vías, ejerciendo un verdadero control que conlleve al acatamiento y respeto de las normas de tránsito por parte de la ciudadanía. El ejercicio de un control efectivo por parte del Departamento de Tránsito de Cartagena es la principal herramienta que permitirá la construcción de una nueva conciencia vial que a futuro represente una mejor movilidad.