
Por José Ricardo Bello Vergara (Director de Revista Corner | @cornerctg).- Cartagena de Indias, 29 de octubre de 2026.- Al llegar a los cuadrangulares semifinales del segundo torneo BetPlay, Real Cartagena espera romper las cadenas, dejar atrás los fantasmas y conquistar el ascenso a la primera división del fútbol colombiano.
Es hora de hacer borrón y cuenta nueva. Tras el sorteo, el equipo quedó ubicado en el grupo B junto a Real Cundinamarca, Tigres y Deportes Quindío. Sobre el papel, parece un grupo accesible para buscar el primer lugar y disputar la final contra el ganador del grupo A, integrado por Independiente del Valle, Envigado, Unión Magdalena y Boca Juniors.
Sin embargo, el fútbol no se gana con nombres ni con antecedentes. Se gana en la cancha, con rendimiento, equilibrio y resultados.
La nómina y su rendimiento
Real Cartagena ha trabajado en distintos frentes para llegar preparado a esta instancia. El cuerpo técnico, encabezado por el profesor Hernández, ha hecho énfasis en los aspectos tácticos y técnicos, sin descuidar el componente emocional, fundamental para afrontar la presión de los partidos decisivos.
El equipo tiene una fortaleza importante: su capacidad ofensiva. Los 26 goles anotados reflejan una producción que ha sido determinante en los últimos torneos. Ahora, el reto consiste en traducir esa capacidad en resultados durante los cuadrangulares.
Hay un aspecto que debe mejorar: el rendimiento como local. Real Cartagena necesita hacerse fuerte en el estadio Jaime Morón y sumar los nueve puntos en casa si quiere aspirar seriamente a disputar la final. Al mismo tiempo, deberá encontrar el equilibrio defensivo que le permita evitar sorpresas y sostener los resultados.
La presencia de Solarte, solicitada por buena parte de la hinchada y de la prensa, viene dando resultados. Ojalá encuentre en Tegue al compañero ideal, o que el cuerpo técnico disponga de las alternativas necesarias para consolidar la defensa.
El mediocampo es, quizás, la zona que despierta mayores expectativas. La afición espera ver al Didier Pino que brilló en Jaguares, recuperar la mejor versión de Edinson López y que Juan David responda a la confianza depositada en él por el profesor Hernández.
Si Real Cartagena consigue equilibrar esta línea y encuentra a un Juan Pablo Gallego en buena forma o a Jarlan Barrera en su mejor dimensión, Fredy Montero podría disponer de las condiciones ideales para marcar los goles que lo consagren aún más con la camiseta auriverde.
Las alternativas de Manotas, Meléndez y Gallego también deben estar listas para responder cuando sean requeridas y aportar su cuota en el camino hacia el ascenso.
La experiencia será otro factor determinante. La base de jugadores que llegó de Jaguares, entre ellos López, Barrera y Montero, ya ha disputado instancias de esta naturaleza. A ello se suma lo aprendido en el semestre anterior, una experiencia que debe servir para afrontar con madurez los partidos decisivos.
Un grupo exigente, pero con posibilidades
Los rivales merecen respeto por lo que han demostrado en el segundo torneo.
Real Cundinamarca reaccionó y alcanzó 28 puntos, la misma cifra del líder, Independiente del Valle, lo que le otorga una ventaja en caso de empate. Esto obliga a Real Cartagena a marcar diferencias, especialmente en los enfrentamientos directos.
Tigres, de Bogotá, dirigido por el joven técnico Rafael Eduardo Rodríguez, seguramente buscará sorprender y convertirse en un rival incómodo.
Por trayectoria y nombres, Deportes Quindío y Real Cartagena podrían aparecer como favoritos para ganar el grupo. Pero en el fútbol no se vive de la historia ni de los nombres, sino del rendimiento. Y eso es precisamente lo que la hinchada espera de su equipo.
En 2026, la reclasificación adquiere un valor especial dentro de las posibilidades de ascenso. Según el escenario planteado para este torneo, terminar primero o segundo en esa tabla ofrece una ventaja importante: si se gana uno de los dos campeonatos, se puede obtener el ascenso directo.
Esa es otra vía que Real Cartagena debe tener presente. La disputa por esos puntos también involucra a Envigado, Quindío y Unión Magdalena.
Sea cual sea el camino, el equipo necesita mejorar su rendimiento como local, consolidar su funcionamiento colectivo y mantener la regularidad como visitante. La lectura de los partidos será fundamental, al igual que el manejo de la ansiedad, un factor que en otras oportunidades ha jugado en contra.
La gestión administrativa: sumar voluntades
En el entorno de Real Cartagena también se habla de la gestión de la familia Díaz, Colombia Gol y Rendón. Es justo destacar la voluntad y la entrega del grupo empresarial Díaz, que ha manifestado su intención de hacer historia con el equipo.
Las diferencias que puedan existir deben tramitarse mediante el diálogo y la búsqueda de acuerdos. La madurez de una organización también se demuestra en la manera como maneja sus relaciones, sus recursos y, especialmente, su capital humano.
Recursos y esfuerzos se han destinado a conformar una nómina competitiva. Ahora se espera que esa inversión se traduzca en el rendimiento deportivo que todos desean.
Por su parte, los directivos de Colombia Gol han contribuido con jugadores valiosos, como Montero, Solarte y Tafur, además del cuerpo técnico. La apuesta consiste en encontrar la combinación adecuada para que el proyecto dé frutos, como ocurrió con Envigado en su momento.
Dividirse, ofenderse o desgastarse en disputas internas no es la salida en medio de este largo camino hacia el ascenso. Primero debe jugarse el cuadrangular. Después, en el escenario de las negociaciones, se conocerá si se concreta la compra del equipo, como lo ha manifestado desde el comienzo Antonio Díaz, o si se mantiene la alianza actual.
La expectativa es que cualquiera de esas opciones produzca resultados y permita dejar atrás la dañina expresión según la cual «no se quiere ascender».
Ese sería uno de los mejores anuncios que podría recibir la afición en este 2026: comprobar que el proyecto tiene un rumbo definido y que el ascenso es un objetivo compartido.
Porque, a pesar de las frustraciones, las esperanzas de la hinchada siempre vuelven a renacer.
La afición también juega
La invitación es a acompañar al equipo y mantener un comportamiento ejemplar, independientemente de los resultados.
Se espera que el próximo 3 de noviembre las tribunas del estadio Jaime Morón estén completamente abarrotadas para respaldar a Real Cartagena en esta fase decisiva, luego de las gestiones dirigenciales que permitieron contar con la autorización para disputar el cuadrangular.
La unión de criterios entre directivos, cuerpo técnico, jugadores, prensa y periodistas puede contribuir a construir el ambiente que necesita el equipo para alcanzar la meta.
Real Cartagena tiene con qué luchar por el ascenso, pero debe demostrarlo en el terreno de juego. No bastan las declaraciones, las inversiones ni las ilusiones: se necesitan resultados, carácter y una actuación a la altura de la responsabilidad que representa vestir esta camiseta.
El ascenso está a la distancia. Hay que recorrer el camino, superar los obstáculos y llegar a la meta.
Entonces sí, como Arquímedes al descubrir cómo medir el volumen de un cuerpo irregular, habrá motivos para gritar:
¡Eureka, eureka! ¡Por fin, el ascenso a la A!
