Una cosa es elegir heredero de Petro y, otra, de Dumek y Yamilito – Análisis de John Zamora

Análisis de John Zamora (Director Revista Zetta).- Cartagena de Indias, 22 de junio de 2026.- De nuevo, en las elecciones presidenciales en Bolívar y Cartagena de Indias hubo mayor votación por el petrismo, algo que no sorprende pero sí extraña.

No sorprende porque ha sido el comportamiento de las últimas votaciones, pero extraña porque Petro no le ha traído nada palpable a sus electores bolivarenses. Fuera del discurso incendiario y el odio de clases, nadie puede señalar alguna obra significativa para la región, ni gestión determinante como el caso de las tarifas de energía. Nada para agradecer. Pero ajá.

Ahí están los resultados y estos dicen:

2026 – Segunda vuelta – Bolívar:

Iván Cepeda: 591.870 (59,51 %)

Abelardo de la Espriella: 391.458 (39,36 %)

Diferencia: 200.412 votos a favor de Cepeda

 

2026 – Segunda vuelta – Cartagena:

Iván Cepeda: 324.123 (65,24 %)

Abelardo de la Espriella: 166.049 (33,42 %)

Diferencia: 158.074 votos a favor de Cepeda

 

2026 – Primera vuelta – Bolívar

Iván Cepeda: 443.226 (54,00 %)

Abelardo de la Espriella: 312.574 (38,08 %)

Diferencia: 130.652 a favor de Cepeda.

 

2026 – Primera vuelta – Cartagena

Iván Cepeda: 239.504 (57,28 %)

Abelardo de la Espriella: 142.674 (34,12 %)

Diferencia: 96.830 a favor de Cepeda.

 

Bolívar (diferencia entre 1a y 2a vuelta):

Iván Cepeda aumentó 148.644 votos.

Abelardo de la Espriella aumentó 78.884

Cartagena (diferencia entre 1a y 2a vuelta)

Iván Cepeda aumentó 84.619 votos

Abelardo de la Espriella aumentó 23.375 votos.

 

Conclusiones: Tanto en primera como en segunda vuelta, Cepeda ganó y aumentó la diferencia en Cartagena y Bolívar. Es decir, no hubo fenómeno del “Tigre”, preciso en momentos en que, a la vez, están en plena ejecución los gobiernos de Dumek Turbay en Cartagena de Indias y Yamil Arana en Bolívar, que gozan de alta aprobación y pulposa divulgación, que son distantes del gobierno Petro, y cuyas esferas políticas respaldaron abiertamente a Abelardo de la Espriella.

Con estos datos, es una dulce y cándida tentación pensar que se pueden armar candidaturas ganadoras a Alcaldía de Cartagena y Gobernación de Bolívar. Solo es repetir la votación y ¡zas! No habrá Yamilito, ni Dumek, ni Lidio, ni Blel que ataje tanto voto.

Es de imaginar la manera en que se deben estar frotando las manos quienes ya asoman sus narices como potenciales candidatos, visualizando desde ahora su posesión acompañada de Petro y Cepeda. ¡Qué tal la foto!

No obstante, la candidez y ternura de esta visión causa congoja.

No se puede perder de vista que la mayoría de los que vienen votando por Petro y Cepeda, son los mismos que eligen a los Dumek’s, Yamilito’s, Lidio’s y Blel’s en las elecciones regionales.

En otras palabras: una cosa es votar para presidente, otra muy diferente para gobernador, y otra totalmente distinta para alcalde.

El voto presidencial es más pasional, tradicional, incluso ideológico. El petrista vota ciegamente, y le pueden mostrar todas las pruebas de corrupción o ineficiencia, todos los desprecios raciales, todas las insidias misóginas, y nada, nada será suficiente. Puede tener un candidato que ni sabe dónde queda Magangué, y nada. Nada. Solo Petro y lo que diga Petro.

El voto departamental obedece más a una estructura electoral, antes que ideológica. Si los grupos que se asociaron para elegir a Yamil Arana mantienen sus acuerdos, lo mas probable es que mantengan la Gobernación de Bolívar. Lo lograrán con los mismos votantes que pudieron haber votado por Cepeda o Abelardo. Es otro asunto, otra dinámica.

El voto distrital es incierto, acaso caprichoso. Con Dau fue un voto castigo a la clase política, pero la ciudad terminó hecha un desastre. Para rescatarla, la figura de Dumek resultó idónea y ha transformado a Cartagena. Elegir a su sucesor nada tendrá que ver si viene un petrista o un abelardista, sino a la estatura política que se tenga y la confianza que genere para mantener el brillo recuperado de la ciudad.

Por lo pronto, del actual ramillete “progre”, todos sumados, no llegan ni a la esquina izquierda del talón derecho del zapato de Dumek, ante su falta de estatura política. Ser petrista, incluso, juega en contra. La buena noticia es que Dumek todavía no encuentra una figura que aglutine y tenga perrenque sucesoral, y los alfiles conocidos más parecen “bollo limpio”, insípidos solemnes.

Que todo el mundo se tranquilice, que apenas acabamos de elegir presidente, y todavía falta que corra mucha agua bajo el puente para las elecciones donde reemplazaremos a Dumek y Yamilito. Hay tiempo para un “outsider” como Abelardo. Ahí está la clave.